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Homero Marcos Ramones, amigo inolvidable

Por: J. Alfredo Reyes

Hace nueve años que falleció el médico Homero Marcos Ramones, muy querido personaje oriundo de Parras de la Fuente, donde murió el 22 de septiembre del 2013 a la edad de 58 años. Conocí a Homero desde la escuela primaria pero fue en la secundaria donde inició nuestra amistad. Siempre correcto, tenía esa amabilidad que le inculcaron sus padres, doña Emma y don Chón, ese trato respetuoso y diplomático que distingue a los Marcos Ramones, una familia de árabes dedicada al comercio, noble actividad de sus ancestros que llegaron por la ruta de la seda, de la legendaria Palestina.

Sus amigos recordamos la gran popularidad de Homero, que desde la escuela secundaria era el de más fama entre las chicas, con las que siempre fue respetuoso y hasta tímido. Eran tiempos de esa alegre inocencia de la tierna juventud, cuando todos éramos ingenuos, sin esa malicia que luego nos hace comunes y ordinarios.

Adolescente pulcro, atildado y de finos modales Homero siempre fue muy prudente y no aceptó acompañarnos en esa alocada aventura de tres bisoños escapando a la Ciudad de México en la que su hermano Armando, Alejando Rivero y el que esto escribe, pretendimos evadir el merecido castigo del director de la secundaria, el padre Federico Chávez Peón, y Homero, más cauto que nosotros, no quiso causar una doble pena a sus padres.

Eso sí, él me acompañó cuando al celebrar la primera Comunión fue conmigo a la Parroquia junto a su hermano Armando, que fungió como padrino de este remiso de la religión. Cómo olvidar que su señora madre, doña Emma, nos sirvió una merienda en su casa para celebrar ese evento sacramental. Igual que muchos alumnos de la secundaria, Homero y yo escuchábamos por las noches, que era cuando entraba la señal de radio a Parras, el programa “Luces de la Ciudad” de Radio Mil. Y es que él tenía mucha sensibilidad para la música y la canción “Gotas de lluvia”, de Billy Thomas, fue por mucho tiempo la favorita de Homero y tiempo después se volvió fanático de la música instrumental de Paul Muriat, Henry Mancini y Juan Torres.

Ni qué decir aquella vez que ambos lloramos a lagrima viva en el Cine Estrella viendo la película “Los girasoles de Rusia”, un tema de amor roto por la guerra entre Sofía Loren y Marcello Mastroianni del director Vittorio De Sica y con el tema musical de Henry Mancini. Al terminar la película salimos muy callados y así caminamos sin cruzar palabra hasta la esquina de “Las Novedades” donde Homero volteó muy serio y me dijo: “¡Ah, cómo eres chillón!”, y entonces reímos a carcajada abierta pues no estábamos para andar con tragedias tan intensas.

Mucho tiempo después vivimos juntos en Monterrey como estudiantes universitarios con su hermano Rachid y otros buenos amigos.

Homero abrazó a la vida y a los suyos con esa ternura propia de un hombre esencialmente bueno. La nobleza de su sangre trasciende a sus hijos Homero, Rolando y Juan de Dios. En el recuerdo indeleble de su amada esposa Belén Jaramillo García. El amor de sus hermanos y hermanas. El aprecio sincero de todos sus amigos.

Descanse en paz Homero Marcos junto a sus padres y sus hermanos Rolando y Selím, que hoy moran bajo el abrigo del Omnipotente. Amén.

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