RETRIBUCIONES

Por: Luis Enrique Morales.-
Existen en esta vida diferentes tipos de traición. Decía Maquiavelo que la traición es el único acto injustificable de los hombres. Del latín traditĭo, la traición es aquella falta que quebranta la lealtad o fidelidad que se debería guardar hacia alguien o algo. Se puede traicionar a una pareja, a un amigo, a una sociedad, a los valores que nos inculcaron nuestros padres e incluso a nosotros mismos. También se pueden traicionar los principios de una institución, y es éste el caso del club de los apestados de la UAdeC, a quienes se les han unido varios personajes, pintando de Morena sus ambiciones por la rectoría.
Tan solo dos días antes de la votación por la dirigencia del STUAC, Ludivina Leija, excontralora de la UAdeC y actual subtitular de la SEFIRC, les pidió a varios universitarios que le ayudaran “para que ganara Lucy”. Y ni en su propia escuela ganó. Los traidores mostraron su verdadero rostro, apostaron… y perdieron. Pues maestros y trabajadores ya conocen la calaña de estos señores que han vivido bajo la sombra del presupuesto universitario, del que quieren seguir sirviéndose, pues es ese, ningún otro objetivo más, el que los anima a buscar posiciones.
Caso concreto: Lucy López, que encabeza la lista de los apestados de la UAdeC, en su nueva incursión que le permitiría manejar los fondos de los trabajadores, como lo hizo por años sin dar cuenta a nadie del destino de cientos de miles de pesos, sufrió una aplastante derrota en las elecciones sindicales del pasado miércoles, el resultado dejó en claro la decisión de quienes integran el STUAC: ya no es bienvenida.
Perdió como sólo ella sabe hacerlo: en cada una de las unidades de la Universidad fue superada por su único rival, Rubén Favela. Obtuvo solo el 33% de los votos, en contraste con el ganador, que obtuvo un 66%.
Dicen las lenguas de doble filo que pasean por los pasillos de la UAdeC, que Lucy está tan decepcionada que incluso ha pensado seriamente en su retiro. Desilusionada por su derrota, pero no solo por ella misma, sino por el grupo que representa y al que le falló: el club de los apestados de la UAdeC, que representan a su vez los intereses de Morena.
La pareja Montalvo, Luis Efrén Ríos, el ex auditor Armando Plata, Ludivina Leija y nada más y nada menos que Octavio Martínez Pimentel, vieron cómo se derrumbaron, junto con su candidata, sus sueños por apoderarse de la rectoría. La derrota fue para ellos un balde de agua fría. Perdieron toda posibilidad de tomar las posiciones que les ofrecieron algunos políticos de Morena si lograban controlar el STUAC.
Por eso, dicen que los susodichos montaron en cólera con los resultados de la votación. Creyeron que ganarían en forma apabullante y que con ello someterían a sus ambiciones a la Máxima Casa de Estudios del Estado, hasta que cayeron en la cuenta de su rotundo fracaso y la insignificancia que representan en el mundo universitario. Fallaron en sus intentos que tienen como destino quitar la autonomía a la casa de estudios para convertirla en un reducto de vividores y gente sin quehacer, muy al estilo de las universidades que controla la 4T.
Después de intentar entregar el STUAC, luego de engañar a los universitarios al esconder su verdaderas intenciones, estos personajes deben cargar con la cruz de su traición, porque en la UAdeC todo se sabe. Apoyar a los ‘morenos’ tiene sus consecuencias. Porque quieran o no, después de esto, apestan a Morena.

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