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¿Candidato a modo?

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

La actitud asumida por Ricardo Mejía Berdeja, luego de enterarse de que las encuestas contratadas por la dirigencia nacional del Movimiento de Regeneración Nacional para seleccionar a quien debería ocupar el cargo, puesto o lo que sea como coordinador de los comités de defensa de la cuarta transformación en el estado de Coahuila, fue todo menos madura, más bien podría describirse como todo lo contrario.

Afortunadamente tuvo la precaución de no dejarse ver de periodistas o chismosos, que de haberlo hecho, habría dado material no solo para cancelar aquello que pueda quedar de su carrera política, sino de análisis siquiátricos y perfiles del riesgo que implica mantenerlo en posiciones estratégicas dentro del gobierno federal.

Sería divertido conocer de primera mano, sus reacciones, pero con lo que subió a las redes sociales, lo que redactó literalmente mandando al infierno a las instituciones, como hiciera alguna vez memorable su patrón, el hoy presidente Andrés Manuel López Obrador, basta y sobra para sacar algunas conclusiones interesantes, y más que eso, calcular los efectos de su actitud, e incluso el daño que pueda provocar.

Mejía no mostró la madurez personal y política para presentarse en el evento en el que Mario Delgado comunicó oficialmente los resultados del ejercicio político, nos imaginamos que fue porque ya conocía los resultados, que les fueron avisados al igual que a Armando Guadiana y Luis Fernando Salazar, uno ganador con razones para estar y mostrarse feliz, y el otro perdedor, pero con talante para felicitar a su compañero, desearle éxito y ofrecer sumarse a su partido. Mejía no, estaba de muina, a lo mejor no se sentía él, o su familia, o sus asesores con la capacidad de controlar sus emociones durante un evento partidista que no lo favorecía, ¿se lo imagina echándose a llorar?, ¿se lo imagina poniéndose violento?, a estas preguntas da pie su ausencia en esa ocasión.

Todo para que luego saliera con una vacilada que nadie le tomó en serio. Eso de decir que él contaba con encuestas de empresas serias, por sí solo arroja lodo y cuanta cosa fea más se pueda uno imaginar, sobre las encuestas de MORENA, que de entrada quedan como no serias. Con la pura inconformidad hubiera dado espacios para platicar, para discutir, para negociar, pero al llevar sus propios estudios, que obvio, fueron pagados por él, y doblemente obvio, lo ponen por todo lo alto, cuestiona y derruye de un solo golpe un modelo que sí, ha sido más que cuestionado allí donde se ha aplicado, pero que con todo, ha permitido a MORENA sacar adelante procesos de selección de candidatos, es más ¿por qué hablamos de candidatos, si lo que se estaba decidiendo era el coordinador de la defensa de la amenazada 4T?, así que no solo queda en vilo lo de Coahuila, que todavía está en fase de resolverse, sino lo del Estado de México, que costó sangre al interior del partido, y donde los que perdieron, al ser puestos al servicio de la ganadora, hace dudar a muchos de que realmente estén trabajando o vayan a trabajar a su favor, en vez de minar sus posibilidades de ahora sí triunfar en lo que en el 2017 se le negó.

La 4T se ha portado bastante tolerante con Mejía Berdeja, por mucho menos ha tumbado a personajes de primera línea, a Julio Scherer sin ir más lejos, a Tatiana Clouthier, a Arturo Herrera, y a Mejía le perdona sus majaderías, y no ha de ser precisamente por su desempeño laboral, que no solo deja demasiado que desear sino que hasta podría ser objeto de responsabilidad penal por negligencia e incumplimiento, abuso de confianza y desvío de recursos aparte. Al menos de momento allí lo dejan donde está, como subsecretario de seguridad y protección ciudadana, y además le confían algunas tareas que nada tienen que ver con esta área, como es lo del Programa Agua Saludable para la Laguna, y el problema de Altos Hornos de México, para acabarla, relacionados con la situación política de Coahuila.

Pero aparte de agarrarla contra las encuestas, y contra la dirigencia del partido, que fue el que contrató esas casas encuestadoras y no otras, y que las avaló más allá de cualquier duda, Mejía Berdeja se lanzó contra quien salió ganador de la encuesta, Armando Guadiana Tijerina, de quien dijo en público horrores, y no es difícil pensar que en privado habrá manifestado cosas irrepetibles, por lo grosero, no porque no sean ciertas algunas o todas, y es que a nadie se le escapa que allí donde trabaja todavía Berdeja, cae una cantidad de documentos que de afuera ni nos imaginamos. Baste recordar que hacer semanas hubo una denuncia pública del senador Guadiana, señalando a Mejía Berdeja de estar detrás de las supuestas o reales filtraciones de que la Fiscalía General de la República lo investigaba por esto, aquello y lo de más allá.

Como se suelen manejar esas áreas, no faltará el oficioso que queriendo congraciarse con su jefe, le allegue datos… llamémosles interesantes, y que pudieran resultar útiles, mismos que luego cobrará con algún favor, claro.

Pero quizá de todo lo que dijo Mejía, de lo que escribió en redes, lo más grave de todo haya sido decir que Armando Guadiana es un “candidato a modo”, frase que no dice nada sólido, pero de la que cualquiera puede derivar las conclusiones que le interesen y convengan. La expresión viene revestida de una carga de veneno tremenda, porque quien está designando al senador no como candidato, hay que reiterar, sino como coordinador de bla-bla-bla, es la dirigencia, ¿es la plana mayor de MORENA, seguro con la venia del presidente la que pone un candidato a modo?, si se trata, como se dice, de una encuesta ¿son los ciudadanos, morenistas se supone, los que escogieron un candidato a modo?, y ultimadamente ¿qué es un candidato a modo, uno que se deje ganar ante el contendiente del PRI y de sus aliados?

Porque nomás lanzó la acusación y la dejó que cayera como fuera, y tanto que el propio Armando Guadiana tuvo que salir a decir que no, no es eso que dicen, el candidato a modo, otra vez, entendiendo por eso lo que él creyó que el otro estaba diciendo de él.

Mañosamente se acompañó la acusación de fotografías en las que aparece Armando Guadiana sonriente ¿en cuántas fotos no está sonriendo, si es el político más feliz de toda la escena estatal y nacional, y sobre todo de MORENA?, acompañado del gobernador Miguel Ángel Riquelme Solís, de José María Fraustro Siller, contra quien compitió por la alcaldía de Saltillo y perdió, y con Manolo Jiménez, casi seguro candidato de la alianza por la gubernatura, su rival.

¿Qué se acordó según Mejía en esa reunioncita, totalmente pública por lo demás?, lo que sea, lo que quiera, o nada.

A Guadiana le va a costar mucho librarse de ese mote de candidato a modo, mismo que se lo debe a un correligionario especialmente venenoso y no le extrañe a nadie, que también vengativo.

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