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Un semestre en el Tec Saltillo

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Va un chiste y una anécdota:

Primero el chiste que no lo es tanto, al contrario, cuentan que en alguna ocasión un grupo amplio de profesores de ingeniería de distintas universidades, recibieron una invitación para asistir a un congreso de su especialidad, para lo cual les entregaron a cada uno su respectivo boleto de avión. Y allí estaban todos los ingenieros metidos a profesores, o profesores que se sienten más que los ingenieros, departiendo con colegas, recordando otros eventos y reuniones, cuando una sobrecargo con la amabilidad que las caracteriza, se dirigió a ellos por el sistema de sonido de la nave, dándoles la bienvenida, y comentándoles lo orgullosa que estaba la aerolínea de contar con la presencia de todos y cada uno de ellos, pues el avión había sido construido, desde la fase de diseño hasta la de montaje, por sus alumnos. En ese momento a los profesores se les fue el santo al cielo, unos palidecieron, otros sudaron, no faltó al que le dio taquicardia, y olvidándose de la cortesía con que se trataban hasta hacía unos minutos, hicieron hasta lo imposible por abandonar la nave antes siquiera que encendiera los motores.

Todos menos uno, que se mantuvo tranquilamente en su asiento viendo su celular, hasta que con una cierta sonrisa picarona se acercó la azafata a preguntarle por qué no había salido él huyendo, como el resto de los profesores, ¿acaso él sí tenía confianza en las habilidades de sus estudiantes?, a lo que aquel con una expresión llena de sorna le respondió: al contrario, yo sí conozco a mis alumnos, y con lo que saben y lo que hacen, es imposible que este avión se eleve del suelo…

Ahora va la anécdota. Hace unos treinta años, sí, por allá por el año 1993, cayó sobre la capital de Coahuila una tormenta eléctrica de esas que llaman atípicas, y que entonces era meramente más fuerte de lo común. Durante la misma, cayó un rayo sobre el edificio principal del Instituto Tecnológico de Saltillo, ese que está enfrente del Ateneo Fuente, y como resultado, se quemaron las pocas computadoras que en aquel tiempo tenía la institución. Como debía ser, publicamos una columnita socarrona respecto a cómo era posible que una institución que presumía formar los mejores ingenieros de la región, entre ellos eléctricos, electrónicos y mecánicos, no contara con una equipo tan elemental y simple como un pararrayos, y eso que estando frente al Ateneo, edificio más alto que el del tec, de alguna manera recibía su protección para las descargas.

Uno que era director del ITS, de esos burócratas que siempre cae parado, todavía ahora, Manuel Flores Revuelta, mandó una carta al periódico diciendo que cómo era posible que yo hablara mal de tan insigne institución educativa y bla-bla-bla, la cual íbamos a responder, cuando otra tormenta descargó otro rayo sobre el mismo edificio, quemándose ahora el conmutador, lo único que comentamos es que en una semana ni el director ni toda la planta docente pudo amarrar una varilla a un cable de cobre y este atarlo a un clavo en el suelo. Eso hace tres décadas, contadas casi al día.

Pues bien, ahora que de cerca tuvimos la experiencia de mandar un alumno a estudiar al Tecnológico Nacional de México, como ahora se llama el antiguo ITS, campus Saltillo, pudimos corroborar que las anécdotas no pasan de moda, y los chistes nomás se van amargando con el tiempo, pero no pierden nada de la verdad que les dio vida en primer lugar.

¿Por dónde empezar?, pues como debe ser, por el principio: los resultados del examen de admisión debieron darse tal día… no se dieron, hasta muy entrada la noche. La comunicación, ahora en estos tiempos de tecnologías de información y comunicación, se dio no por un canal oficial, sino a través de la página de Facebook del tecnológico, a menos que ahora con la cuarta transformación, la austeridad republicana y el estilito chabacano de hacer las cosas, el “feis” sea el vehículo de comunicación oficial de esa institución académica. Capaz que sí, habría que checar las políticas ¿pero a quien le importa eso?

Total que los aprobados tenían que ir a inscribirse en las fechas establecidas, para lo cual se les enviaron los formatos que tenían que entregar, estos sí, por vía electrónica… con tan mala suerte de que todos los alumnos de nuevo ingreso, para todas las carreras, llevaban dos formatos, llenos o por llenar, y eran tres, así que allí los tiene, llenando el documento faltante recargados en el aire, en la espalda de la mamá o papá que los acompañó, en la pared, ya se imaginará lo legible que habrá quedado ese papel, que se incorpora al expediente del alumno.

Esto no nos lo cree nadie ¿le cuento que allí en el administrativo pedían dos copias de cada documento, acta, certificado, examen médico y demás?, eso no tiene ninguna novedad, en todos lados lo hacen, la diferencia es que en el tec las piden pero en la misma hoja… y a los que la llevaban en hojas separadas los regresaron para que lo imprimieran en ambas caras. Allí sí que valimos chetos, a lo mejor son cosas de burocracia o de alta especialidad en ingeniería, o para comprobar la calibración de las impresoras y fotocopiadoras como un nicho de oportunidad, es fecha que no logramos desentrañar ese misterio insondable.

Pero bueno, eso es puro preámbulo, olvidémonos de ello, y pasemos a lo sustantivo, desde nuestros cuatro puntos de vista, los horarios y los calendarios son para respetarse, para cumplirse al pie de la letra, digo, eso es en todos lados y sobre todo tratándose de un área que forma ingenieros, a los que siempre acusan de cuadrados, y pues es allí donde los martillan para que los ángulos queden como debe ser, pues no. Al principio pareció variedad, pero luego ya nos preocupó como para documentarlo, ¿sabe cuántas veces tuvo el alumno de primer ingreso su clase completa?, ¡ni una sola!, ni la primera por ser la primera, ni la última por ser la última, ni ninguna de las intermedias.

Ahora sí que por un asunto de control estadístico de proceso, aunque sea de proceso educativo, los profesores cumplen con los 50 minutos de clase, volándose unos pocos al principio, otros pocos al final, pero nunca, ni una sola vez los alumnos entraron a la hora y salieron a la hora, y tampoco vaya a creer que algún profesor resolviendo dudas o algo así, se quedó más de su tiempo, sueña. Eso en cuanto al horario, en cuanto al calendario las cosas están peor.

Los profesores se dan el lujo de faltar cada vez que quieren, parece que juegan competencias para imaginar pretextos para no acudir al plantel, o aun estando presentes, para no dar clase. Por supuesto están los eventos, la semana de no se qué o el congreso de no se qué otra cosa, muy importantes a nivel nacional e internacional, pero que ocasionan que los alumnos no tengan clase, ¡ni una sola clase! durante una semana completa, y eso dos veces en el año, ah, porque una vez fue acá en Saltillo y otra fueron los profes los que se fueron a quien sabe dónde representando la institución.

No le voy a decir que todos los maestros son iguales, los hay un poco más cumplidos, pero sí le puedo decir que de ese primer semestre, ni uno solo impartió todas las clases que tenía programadas, y disculpe lo pedestre y vulgar, pagadas, el resto perdió entre un 20 y un 30% de sus clases. Y es que los profes son bien buena onda, como los alumnos viven muy lejos algunos, y si les suspenden una clase no pueden irse y volver, así que con una gentileza digna de mejor causa, también ellos cancelan su clase, diciéndoles que hagan esto o aquello, y ya, la apuntan como si la hubieran dado.

¿También lo de los exámenes es cosa de calendario?, pongamos que sí. ¿sabe que entre la entrega de proyecto o examen final dejan pasar casi 30 días, mismos en los que los alumnos no saben si aprobaron o reprobaron y si tienen que prepararse para el examen extraordinario?, por odiosas hacemos las comparaciones, en otras instituciones, a los tres días el alumno ya sabe que no pasó y puede tomar sus providencias para tratar de aprender en un par de semanas lo que no aprendió en el semestre, en el tec no.

Además que muchos son de la opinión de ¿para qué estudiar tanto?, si por lo menos la maestra de química mandó a extraordinario a todo el grupo desde la mitad del semestre, nomás porque según ella estaban haciendo demasiado ruido en clase, y para que vayan sabiendo que profesional no es secundaria, no dio el tema por visto, sino toda la asignatura, y hágala cambiar de opinión, si hasta los tutores le tienen miedo, y como se respetan mutuamente para que tampoco nadie vaya a pastar en su milpita, así se van quedando las cosas.

Más o menos así son las cosas en un semestre cualquiera en el tec Saltillo. Como en todos lados, no es la institución la que egresa buenos profesionales, son las personas quienes logran una buena carrera a pesar de la institución.

De todo lo platicado hay testigos y listas de asistencia, conversaciones de whatsapp y demás. No es como hace 30 años que cayó un rayo y todos a hacerse tontos para evadir la culpa, si los ingenieros del tec salen malos es por culpa de lo que se deja de hacer todos los días.

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