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La democracia del INE

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Por Héctor Barragán.-

Comentaristas y divulgadores de asuntos políticos encuentran que el Instituto Nacional Electoral es la máxima autoridad, no solamente en cuestiones de legalidad del proceso, sino en la esencia, el fondo mismo de lo que creen debe ser y contener la democracia ideal, esa que nunca ha existido y posiblemente no llegue a conocerse. Esto en recuerdo de que en la Grecia clásica no participaban en el proceso electoral y estructura gubernamental, las mujeres, los esclavos que eran muchos y los pobres. Algo semejante ocurrió mucho tiempo en Roma y en Nueva España también tenía muchas restricciones la participación del pueblo, de la mayoría de los integrantes de la sociedad.

Se discute actualmente y ocupa mucho espacio y tiempo en radio, televisión y similares, si las actividades de ante precandidatos deben evitarse hasta el momento previsto para las campañas, tiempo perdido y divulgado, porque esos lejanos aspirantes simplemente se quieren distinguir dentro de sus partidos, para ser en su tiempo los candidatos. Por supuesto que tienen la libertad de aspirar y dejarse ver oír porque no son candidatos y en su mayoría no llegarán a serlo; la pregunta al INE es ociosa, pero sobre todo pedirle su opinión acerca del posible uso de recursos públicos en esas actividades, en momento alguno es competencia del instituto, sino de las autoridades competentes, las fiscalías y demás, que cuidarán del manejo honrado de esos recursos y de su aplicación a eventos propios del gobierno y en beneficio del servicio público. Se aprecia la influencia de los interesados en desprestigiar a los elementos del gobierno y la sumisión de estos a los intereses particulares, los de sus negocios y los personales, que en vez de recurrir a la publicidad deben recurrir a los propios elementos del gobierno para controlar las actividades y modos de actuar de los aspirantes. Se insiste en que alteran la disposición del tiempo y recursos ajenos.

Práctica usual que se extiende a los demás partidos, además del que sea dominante en su momento, perjudicando a los elementos destacados en cada caso y restando gente valiosa, sin fundamento alguno, a la participación política libre, cabe recalcar, a todo el sistema político.

El INE sin lugar a dudas, constituye un avance importante en el proceso democratizador, pero solamente en lo que se refiere al proceso electoral, sin que tenga elementos para considerar las cualidades y defectos de los aspirantes de todos los partidos, o de alguno de ellos, lo que corresponde justamente a cada unidad política, cada partido, sin que haya lamentablemente facultad alguna para alguien de fuera, de intervenir en la calificación de los militantes y en su momento, aspirantes a puestos electorales. Por cierto que nadie ignora de las equivocaciones en la selección en cualquier partido, al elegir y proyectar personas con antecedentes inconvenientes, porque del desempeño que tengan en algún cargo, es imposible predecir los resultados convenientes.

Y está discutida institución ha creado demasiado y resulta onerosa, por su tamaño y por sus facultades no siempre apegadas a su objetivo. También, como en tantas otras instituciones, abusan de la autonomía para servirse pródigamente en materia de sueldos, prestaciones, servidores. Lo notable en este caso es que todo ocurre con gran velocidad y con el apoyo de los partidos, que intervienen de modo importante en el Instituto, en pugna por lograr cada quien el mayor provecho.

En materia electoral, sin precisar los límites, es la autoridad legal, de lo cual se desprende que resulta la máxima y única opinión válida en cuanto interviene.

Los tribunales y agencias dependientes en las Entidades Federativas, participan de ese poder omnímodo, sin que se advierta que las correspondientes en el nivel federal, intervengan para vigilar y garantizar el desempeño eficiente y honrado que se adjudica a la institución en pleno.

Así que la simplificación estructural del INE es conveniente, reduciendo al mínimo las dependencias, para un desempeño más ágil, expedito, barato y posiblemente nada oneroso, que es lo que se espera de las unidades de servicio público para conseguir el ideal de que sean auxiliares del mejor manejo de los intereses y asuntos de la sociedad.

Porque es innegable que hay entidades que se crearon para resolver asuntos que debieron solucionar en breve lapso, que crecen desmedidamente y los problemas o muchos de ellos continúan sin solución o sumamente complicados. Uno de ellos a la mano, la modesta comisión encargada de la cuestión agraria en la época De Don Adolfo Ruiz Cortines llegó a convertirse en una Secretaría, a tener tribunales… y los problemas subsisten, no hay tierras por repartir desde hace demasiado tiempo, las diferencias por la posesión siguen costando vidas, las invasiones continúan, los grupos invasores operan fuera de las leyes y el derecho y abusan…y luego.

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