Inexactitudes

NOTICIAS DIVERSAS…

Por Héctor Barragán.-

El pueblo suele dar nombres a las cosas y los hechos, aunque no correspondan a la realidad, pero en esto y no mucho más es que es soberano y lo que denomine persiste indefinidamente, hasta que su soberanía marque nueva denominación. Es notable que a la escultura que remata la columna denominada de la Independencia la llamen El Ángel, cuando es evidente que se trata de una figura humana de género femenino y que no tiene que ver con la independencia que se trató de festejar.

La figura es de un bella mujer, con alas, una corona semejando las de laurel en una mano y en la otra tres eslabones de una pesada cadena, simbolizando en total a la victoria, es la Victoria Alada y no un ángel.

Se inauguró un 16 de septiembre de 1910, rememorando el inicio de la guerra por la independencia y no cuando se logró, un 27 de septiembre de 1821 en que el ejército con junto entró a la capital del país cuando concluyó la guerra iniciada por los criollos y conseguida por el pueblo.

Un grupo de mujeres, llamadas auto luchadoras, en años recientes se manifestó en contra del homenaje que con un monumento se colocó sobre la calle de Reforma, la misma donde se ubica la columna de la independencia, pero la protesta contra Cristóbal Colón, el descubridor del continente no es justa por la reducida representación y suplantación por motivos desconocidos.

Siguiendo la Avenida anterior hacia el centro de la Capital se topa con la glorieta de El Caballito, donde estuvo la famosa escultura ecuestre que se hizo en honor injusto a Carlos equis, que el pueblo nunca utilizó para referirse a ella o la persona que jineteaba y recientemente se reubica, ahora en la pequeña plaza dedicada al escultor de la pieza, Manuel Tolsá, comprendida entre las pequeñas calles de Xicoténcatl y Marconi y los edificios de Comunicaciones, el Telégrafo y la Escuela de Medicina, Minería, así como la antigua sede, en la casona ocupada por el Senado.

Cabe protestar por el uso de llamar a la glorieta que no es tal, del caballito, el espacio entre las calles de Paseo de la Reforma, Juárez, Bucareli y Rosales, porque los comentaristas de la televisión interpretan como caballito al que diseñó el escultor Sebastián con sentido surrealista, difícil de interpretar como equino.

Al cruce de Insurgentes con la vieja comunicación con el pueblo de Tlacopan, Tacuba, tradicionalmente conocida como Paso de Cortés por una leyenda falsa, lo denominan como XX México-Tenochtitlan, porque este nombre correspondía solamente a la isla donde se aposentaban los aztecas y tal vía era de México a Tacuba, como mencionan todavía muchas personas a la totalidad del camino entre la capital y el antiguo pueblo de Tlacopan.

La plaza mayor de la capital ha recibido varios nombres,, algunos se perdieron con el tiempo, como el de Plaza de la constitución, en honor de la Carta Magna de Cádiz, que tuvo poca vigencia como órgano básico de la legalidad, a fines de la colonia; la de Zócalo la recibió por la plataforma, base o zócalo, por la que se construyó para soportar la columna que para festejar la independencia se empezó a edificar en medio de la plaza y se coronará con un escultura de «águila con las alas desplegadas, proyecto que fue del Presidente Antonio López de Santana y estuvo poco tiempo. Es decir, que no ha recibido una denominación adecuada y permanente y tuvo como antecedente el centro de reunión para efectos rituales de los aztecas, junto al templo mayor.

Volviendo a la independencia, ahora en el terreno semántico, conceptual, el festejo puede estimarse procedente porque solamente se refiere a la sujeción política con España, no con la económica que persiste y se ha fortalecido, lo mismo que la financiera que se inicia con el préstamo oneroso de Inglaterra para la fiesta de coronación del Primer Imperio, crédito Leoni no en exceso y que en plano general se ha extendido a muchos bancos y en volumen llega a cifras indescriptibles como acercarse en ocasiones a la mitad o más comparativamente con el producto bruto anual, lo que equivale a una pesada carga limitante de la capacidad operativa del gobierno o el país en sus principales empresas.

De manera semejante, pero en otra época, los honores a la reforma y la revolución tienen interpretaciones limitantes, la primera en tiempo que separa la iglesia católica del gobierno civil siempre a medio camino en lo laico y en las propiedades materiales e influencia, como se vio con la guerra cristera.

Y la masacre absurda entre mexicanos católicos, algunos enemigos mortales del beneficio a los pobres, pregonado desde el inicio de la honorabilísima religión del Cristo. En cuanto a la revolución, cuyo objetivo principal de los soldados era la justicia social, ha sufrido altibajos en su esencia, retrocesos en relación con los trabajadores obreros, o los campesinos, la educación, la esencia nacional del patrimonio (existente en otros países, aunque nunca lo ostenten o presuman perseguirlo, como ocurre en el propio Estados Unidos de Norteamérica, autoproclamado defensor de la democracia y la libertad)

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ofrecido por WordPress.com.

Subir ↑

Descubre más desde El Demócrata

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo