BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Estamos a días de comenzar el mes de julio, tradicionalmente destinado a vacaciones de todos aquellos que se sienten con derecho a ellas, o aunque no lo tengan, así está dispuesto desde hace décadas, sin que bien a bien, la gente esté consciente o recuerde de porqué son así las cosas.
Normalmente el mes de julio tiene la característica de ser si no el más caliente, sí uno de los dos o tres más cálidos del año, esa es la razón por la que en algún momento, las autoridades, las de los Estados Unidos, imitadas borreguilmente por las de México, tomaron la decisión de que en ese mes y no en otro, se programara el descanso más largo en el año lectivo, el que además sirve para concluir el precedente y dar pie al siguiente.
Esto probablemente fuera norma a escala mundial, ya ve cómo somos para aceptar y adoptar normas internacionales sin opinar nada al respecto, de no ser porque… el planeta es una esfera, y cuando aquí es verano, del otro lado del mundo es invierno, y viceversa, mal se verían en Argentina, Chile, Sudáfrica, descansando en pleno invierno suyo, y desperdiciando las bondades, si es que las tiene, del clima cálido, pero esa es la justificación de que haya que suspender las actividades académicas en ese mes específico.
Pero si ya están los niños de vacaciones, pobrecitos, ¿cómo no disfrutar en familia por cuestiones laborales?, y es así que también muchas dependencias de gobierno, y hasta algunas empresas privadas, también les da por descansar en el mes de julio, claro que no los casi dos meses completos que les dan a sus hijos, pero sí una o dos semanas. Esto es lo normal.
Malo cuando es el último año del sexenio, y los funcionarios, muchos, ya les urge que se acabe la gestión, para dar el salto de la muerte al siguiente equipo de trabajo, o para tirar el arpa por no estar contemplados en el nuevo organigrama. Por eso es, según nosotros, que en la Secretaría de Educación estatal se advierte una falta de atención a los asuntos del área, que no se había visto en los años previos.
El último detallazo fue el oficio que se suponía era de circulación interna, destinado a directivos de escuelas, indicando que se suspendían las clases presenciales, y que los alumnos volvían a clases virtuales… el motivo, el que estamos padeciendo todos, salvo los que tienen aire acondicionado en sus oficinas y no lo tienen que pagar de su bolsa.
El oficio es terminante, pero a quien lo redactó y firmó se le hizo que valía la pena ahorrarse otro oficio, así que incluyó de pasada que en tratándose de las ceremonias de graduación y fin de curso tendrían los directivos que acordar con los padres de familia, si se realizaban o no, ellos por su parte, recomendaban el horario en el que sí se podrían hacer. ¿O sea cómo?, para los jolgorios, que nos consta que son muy importantes para los mexicanos en general y para los coahuilenses en particular, hay oportunidad de negociación, ¿y para lo verdaderamente relevante, que son las clases, los exámenes, la actividad escolar y extraescolar, para eso no?
Esto del oficio fue nomás la última, a menos que haya habido más en este rato, puntada de la Secretaría de Educación, que en el transcurso de las tres semanas anteriores, primero decretó, así, por sus pistolones, el recorte del ciclo escolar. Este estaba programado para terminar el día 10 de julio, y por acuerdo o lo que sea, de la Secretaría, se cortó al día 3. ¿Qué razones dieron para ello?, al menos en los comunicados que pudimos ver, ninguna, ni grande ni pequeña, nada, aunque a lo mejor es que tienen una bola de cristal o un vidente de planta que les predijo que se venía una ola de calor del puritito cocol, así que mejor recortar, sí, nada más que no logró convencerlos de que hubieran recortado en vez de una semana… tres, o cuatro ¿qué tanto es tantito?
Bueno, esa, a la que siguió una decisión que puso a muchos empresarios y a un número superior de trabajadores a sudar la gota gorda, y es que, ahora sí con el pretexto del calorón, lo que recortó la secretaría de educación fue el horario escolar, de por sí que son pocas horas, pues le tumbaron más, para dejarlo en solo tres, ¿sabe el señor secretario, los subsecretarios y demás burócratas lo que implica tener que pedir y dar permiso a las madres o padres de familia para que se salgan a recoger a sus chamacos, los lleven a la casa y se regresen al trabajo, en pleno medio día?, ¡qué van a saber?, y a importarles todavía menos.
Total que van tres al hilo. Pero el asunto es que a nadie engañan, de todos es sabido que, con tal de irse también ellos de vacaciones, faltaba más, tienen también derecho a sus sagradas vacaciones completas, a los profesores se les pide que terminen el programa de estudios con dos, tres o más semanas de anticipación, para estar en condiciones de entregar las calificaciones, de tal modo que el último día del ciclo, estén ya procesadas en la secretaría.
¿Qué hacen los niños en esas semanas?, las respuestas son patéticas: no hacemos nada, nos la pasamos jugando o platicando, y otras así, los profesores la sufren, porque ahora sí que los reducen a la calidad de pilmamas de niños desesperados, que no entienden los calendarios de la burocracia educativa.
Regresando al oficio famoso, eso de instruir para que los niños regresen a actividades virtuales ¿cuáles actividades, si el programa ya se terminó?, pero suponiendo que todavía hubiera contenidos pendientes ¿está listo todo, los materiales educativos, las actividades, la planeación, para sustituir lo presencial a lo virtual de la tarde de un día a la mañana de otro?, eso no se lo creemos a nadie.
Y eso hablando de las escuelas ¿los papás, en las casas?, todavía menos, desde ¿dónde quedó la cámara y el cable, hasta cómo vamos a acomodar a más de un niño si solo hay una computadora?, a lo que usted guste, cada hogar tiene sus propias complicaciones.
Esta es la primera vez, que recordemos nosotros, que la autoridad educativa decide hacer algo respecto de los calores del verano. Sí, estamos acostumbrados a que con los fríos del invierno se hacen bolas que da vergüenza, nunca deciden a los cuántos grados se suspende en qué nivel escolar, todo para acabar saliendo con la vacilada de que son los padres de familia los que deciden si mandan a sus niños o no, ah pero a los profesores ninguna consideración, ellos tienen que estar en el centro de trabajo, así sea nomás mosqueándose y helándose.
Ya que este sexenio valió lo que se le unta al queso, sí tenemos la expectativa que el siguiente mínimo se convoque a integrar un comité de protección civil, que vea estos asuntos, recomiende acciones, sirva de parapeto a las decisiones de la autoridad, y sobre todo, se haga responsable, ya que ahorita todo es dejárselo a quien se deje.
Nomás para cerrar, con tanto recorte, este año lectivo no cumplió ni de relajo con los 190 días efectivos de clase, los 200 olvídelo, nunca fueron, entre un recorte y otro recorte, habrá quedado en ¿le gustan 170?, algo así. Suena a una simpleza, pero no lo es. La autoridad educativa tiene poco de educativa desde que se le encarga a políticos y de autoridad nomás el nombre, porque es más pusilánime que nada.

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