Por qué «Desde hace años, todo el sexenio casi, venimos oyendo que la Federación ha frenado la adquisición de armamento de alta capacidad de fuego para las fuerzas de seguridad de Coahuila.»

BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas Zardoni.-
No se usted, pero acá nosotros somos de la idea de que el México pacífico que conocíamos todavía hace un año, o ha desaparecido por completo, o está a punto de extinguirse, para ser sustituido por otro México mucho más rudo y violento de lo que hayamos conocido jamás.
Sí, había antecedentes, durante la celebración de la ceremonia del 15 de septiembre de 2008 en Morelia, Michoacán, a algún grupo criminal se le ocurrió la idea de detonar dos granadas de fragmentación, minutos antes del Grito de Independencia. Como resultado de lo que para todos los efectos fue un atentado terrorista, por más que se le quiso disfrazar de un acto delincuencial cualquiera, hubo siete muertos, y 132 personas resultaron heridas de gravedad.
Antes hubo dos que tres bombazos, petardos le llamaba la Secretaría de la Defensa Nacional, pues tan mínimos eran sus efectos, que más daban la impresión de accidentes manejando pólvora y otras sustancias explosivas, que realmente artefactos que pudieran causar daños graves a la población, o a la infraestructura donde se colocaron. Además, tenían un tinte pretendidamente ideológico: atacar cajeros automáticos en plazas comerciales… realmente no mucho. Cada vez que explota un mercadito de cuetes en el Estado de México, las víctimas y los perjuicios son mucho mayores, pero estos sí son accidentes.
La verdad es que no había la cultura de la violencia de alto impacto en el país, y qué bueno, como tampoco había el conocimiento, doblemente bueno, de cómo armar una bomba con materiales que se pueden comprar en una ferretería. Sí, las bandas terroristas estaban muy sólidamente ideologizadas, pero en lo que a entrenamiento se refiere, dejaban mucho que desear… ellos, no nosotros.
En los últimos meses, no, en las últimas semanas nos hemos topado con incidentes como que en la ciudad de Toluca se dio un atentado terrorista, en Michoacán se registran ataques con explosivos lanzados desde drones, que lo único que les piden a los que se usan en Ucrania o en Siria es el tamaño, porque la precisión es razonablemente buena, en Guanajuato se ha desarrollado una tradición, cada vez más perfecta, de coches bomba; más los incidentes violentos en Chiapas, en Guerrero, en Reynosa, en Zacatecas y en muchos otros lados, nos lleva a sustentar lo que aseveramos al principio, México está dejando de ser el país relativamente tranquilo, donde los problemas se resolvían violentamente, pero con escasos recursos tecnológicos, a una violencia mucho más espectacular, utilizando explosivos y dispositivos más complejos. A qué más que la verdad. Desde hace muchos años nos sorprendían los decomisos, cuando había decomisos, de arsenales entre los que se encontraban lanzacohetes, lanzagranadas, minas de tierra, armamento antiblindaje, rastreadores de aeronaves, miras laser y un montón de cosas a bandas de narcotraficantes, equipos por lo demás muy difíciles de conseguir en el mercado negro y moderadamente costosos.
Bueno, pues allí estaba toda esa capacidad de fuego, que permanecía sin usar. A la hora que llegaba el Ejército o la Marina, lo que disparaban eran sus armas de fuego, esto hasta que se les acababa el parque o les entraba el miedo, pero lo otro, lo que hubiera hecho una diferencia a su favor, eso no lo sacaban. Y no lo sacaban porque no lo sabían utilizar.
Por lo general los narcotraficantes no son gente particularmente educada ni culturizada, tampoco son muy curiosos para adivinar el funcionamiento de las cosas ni para leer las instrucciones. Hablamos de los sicarios reclutados por la buena o por la mala, y que les sirven de carne de cañón, a ellos se les puede enseñar a jalar un gatillo, pero no pida que usen la mira del arma. ¿Explosivos?, no tienen ni idea de cómo, ni la imaginación como para abrir un manual o consultar en internet como se arma un detonador, ni como se fabrica el material explosivo, que por lo demás, prefieren comprar hecho, pero no saben usarlo.
Pero también en esto las cosas están cambiando. Los delincuentes, o están reclutando otra clase de gente, o les está sobrando tiempo como para ponerse a leer y estudiar, los hechos de violencia de las últimas semanas son sintomáticos. Nos hablan de una mayor capacidad de los criminales para organizar sus ataques, como también para usar alta tecnología, lo de los drones es algo que ya tienen tiempo usando en la frontera para trasladar droga del lado mexicano al norteamericano, pero así como para volar a un enemigo o a una autoridad, causando además un grado eficiente de terror entre las filas contrarias y entre la población, eso no. es algo nuevo, y potencialmente devastador.
Coahuila es un sitio complicado. Por un lado, estamos lejos del centro del país, tenemos una geografía bastante difícil, amplias planicies desérticas, y luego sierras, que si no son muy altas ni muy agrestes, sí son de lo más solitarias y poco exploradas. Digamos en cuanto a esto, que estamos en un sitio atrasado, sí, pero… tenemos una frontera muy larga, quinientos kilómetros o más, con los Estados Unidos, donde se puede comprar armamento, en calidad y cantidad, simpleza y sofisticación, que uno desee, y si encima para las bandas de delincuentes el dinero no es un obstáculo, y para rematar, cuentan con los contactos del otro lado de la frontera para comprar lo que les venga en gana, tenemos una situación potencialmente explosiva, y no solo lo decimos retóricamente. Desde hace años, todo el sexenio casi, venimos oyendo que la Federación ha frenado la adquisición de armamento de alta capacidad de fuego para las fuerzas de seguridad de Coahuila.

El asunto está entrampado entre las burocracias de la secretaría de Relaciones Exteriores y de la Secretaría de la Defensa Nacional, a las que al parecer no agrada que las corporaciones estatales tengan un equipo tan potente, que es el mismo con el que cuentan los delincuentes, o contaban, porque como lo hemos venido comentando, ahora están mejor pertrechados hasta que los soldados.
Hace años, ya se exigía en los Estados Unidos, que los policías tuvieran armas semiautomáticas en vez de los tradicionales revólveres de seis tiros. Necios y necios, mínimo deberían traer 15 o 16 tiros que traen las pistolas nueve milímetros. Sucedió que en Chicago se dio un enfrentamiento armado, tres tipos armados con escopetas y un fusil automático de los que tanto adoran los norteamericanos, asaltaron una tienda, al salir se toparon con un policía, normalito, con su Smith & Wesson de 6 tiros mató a los tres, sin recibir un rasguño.
Sí, todavía el entrenamiento es muy superior, de un policía o un soldado o un marino, que la ignorancia probablemente drogada de un sicario, pero las cosas están cambiando, rápidamente. Urge, mejor inteligencia, mejor armamento, más entrenamiento, porque si no…
