BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Hace cosa de un año, cuando todavía Ricardo Mejía Berdeja era subsecretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana del gobierno federal, se presentaba cotidianamente en las conferencias de prensa mañaneras, se nos ocurrió hacer una somera averiguación de qué era eso que tanto él como su patrón del momento, el presidente Andrés Manuel López Obrador, entendían como Impunidad Cero.
Sí, porque no es que hablaran de algún intangible, de alguna buena intención, de un lugar común, sino que se referían al tema como el Programa Cero Impunidad.
¿En qué consistió nuestra búsqueda?, pues en lo primero que echa mano un periodista a la hora de documentarse, hurgar en internet qué había sobre el asunto, obvio lo que nos salió fue una pila de referencias en discursos, pero así como que algo en concreto, nada. Queriendo afinar un poco más la búsqueda, nos fuimos a la referencia de referencias para cosas de gobierno, el Diario Oficial de la Federación, en donde el gobierno, sus dependencias, hacen público, es más, hacen oficial lo que son sus obligaciones, así como los derechos de los ciudadanos. Y pues allí tiene que no, por ningún lado en el portal del DOF apareció nada sobre un tal Programa Cero Impunidad.
Ya luego nos fuimos a la página de la SSPPC, donde tampoco encontramos una dirección general, una dirección de área, una coordinación, una nada que tuviera a su cargo el Programa consentido del presidente de la República en materia de seguridad pública, fuera claro, de la vacilada aquella de los abrazos, no balazos, y el otro de quitarle los jóvenes al crimen organizado.
Durante quien sabe cuántas mañaneras, y allí sí disculpe, pero no nos apuntamos a echarnos un clavado en ese mar de mentiras y falsedades dichas a 33 revoluciones por minuto, cuando deberían tocarse a 45, tanto el empleado Mejía como el patrón López Obrador hablaron de algo que no tiene a una sola persona detrás de algún escritorio frente a una ventanilla donde pueda uno ir a preguntar algo que le interese sobre el ámbito de competencia, amplísimo por demás, de la inseguridad.
Por cierto, y eso sí lo notamos, en la sección que tenía a su cargo Mejía de lo que se hablaba era de delitos, crímenes, asesinatos, masacres conforme iban ocurriendo, prácticamente nunca se habló de las detenciones, de los que ponían a disposición del ministerio público, y jamás de los sentenciados por los hechos criminales. La Impunidad Cero era, y sigue siendo un globo inflado con aire caliente, y nada más.
Lo usamos como referencia porque recién nos enteramos que acá en Saltillo está sucediendo algo muy parecido con lo que presuntuosamente presentó el alcalde José María Fraustro Siller como NET, la Nueva Estrategia para el Transporte, que impulsaba su administración frente a lo que es, después del agua, quizá el problema más acuciante de la capital de Coahuila.
La décimo segunda regidora Martha del Ángel Hernández se quejó públicamente de que por más que se había solicitado, económica u oficialmente a la estructura de la administración municipal, nomás ninguna instancia, de alcalde para arriba y alcalde para abajo, había accedido a proporcionarle al cabildo, que ojo, no es cualquier ciudadano, el documento en el que se detalle en qué consiste el famoso NET.
De por sí que los políticos saltillenses no son los más movidos ni del mundo, ni de este país, ni siquiera de Coahuila. Aquí como si fuera película de Clavillazo, la cosa es calmada.
El primer síntoma de esto, lo tuvimos cuando no queremos acordarnos ni qué funcionario público salió con la gracejada de que se iba a avanzar en la peatonalización del centro histórico, pero puso como fecha el 2030 y qué iban a hacer tres administraciones mientras?, vaya a saber qué.
Ni siquiera en el municipio le hicieron caso, ya ve que está en marcha el programa Paseo Capital, en el cual se están gastando, que no invirtiendo, 40 millones de pesos, para volver peatonales cuatro, tal vez cinco tramos de calle, ni siquiera podemos decirles cuadras porque no hacen cuadro ni consideran los cuatro costados de la manzana. A ese paso, el 2050 los encontrará dando la vuelta a la Alameda Zaragoza, sin garantías. Pero eso es aparte, lo del transporte, ni que decir que si se hubiera hecho bien desde el principio, no estaría requiriendo una reingeniería, término industrial que cuando se aplica a la burocracia esconde lo que se le pueda ocurrir. Pero eso sería buscar culpas en trienios idos hace décadas, cuando nació el pulpo camionero, al que no supieron ponerle una correa desde el inicio.
Igual, si en Saltillo hubiera un transporte público confiable, barato, limpio, eficiente, la gente no tendría siempre en la mente la idea de comprar un carro, se iría en su riguroso camión, si no hubiera tanto, tanto, tantísimo carro, no habría necesidad de distribuidores viales, pasos elevados, pasos inferiores, puentes peatonales y demás. Con el presupuesto de cada uno de los puentes que hizo Humberto Moreira, a precios de entonces, tasado en unos 150 millones de pesos cada uno, se hubieran podido comprar 150 buenos camiones de a millón, mismos que hubieran hecho innecesario ese puente, todos los puentes.

Si Chema Fraustro hubiera tenido ganas de entrarle al tema del transporte, lo hubiera hecho desde el día de su toma de posesión, no se hubiera esperado hasta hace un par de meses que anunció el NET, y menos hubiera salido con la barrabasada de que bueno sí, ya estaba la estrategia, pero las aplicaciones (una, dos) se tardarían todavía seis meses, a lo mejor para allá para diciembre quedan…
Nunca se habló de abrir nuevas rutas, tampoco de duplicar o triplicar el número de camiones, ¿tener servicio de transporte las 24 horas del día?, por favor… a lo más que han llegado es a la cancelación de unas cuarenta concesiones, cuyos titulares ni las pelearon ni las defendieron, más bien las abandonaron con gusto, pues desde hace quien sabe cuánto tiempo les dejaron de ser productivas.
¿Entonces en qué consiste la NET? ¿nos van a decir que es solamente la aplicación para que el desesperado usuario sepa dónde viene el camión y cuánto tiempo se va a tardar en llegar?, de una vez le hubieran puesto que diga si viene medio o completamente lleno, que como nos consta a todos, cuando viene así ni se para, y se queda uno encorajinado teniendo que esperar el siguiente, tiempo en el cual maldice uno a las autoridades y piensa en cuándo podrá comprarse su carrito para mandar a todos al infierno. Si Chema se parece a Marcelo Ebrard, que quiere arreglar la inseguridad con tecnología y la salud pública con telemedicina, acá quieren una app para en transporte y tan-tan.
A la regidora Martha del Ángel, tranquila, no le van a dar lo que seguramente no existe, y si lo hay no es lo que debería ser. Pero de que puso el dedo en la llaga, lo hizo, tan contentos que estaban, están con su NET, y la balconeada que les puso.

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