¿Laboratorio Coahuila alcanza a Ebrard y Sheinbaum?

ESPEJO CÓNCAVO  

Por Roberto Adrián Morales.-  

Ebrard denunció apoyo desde Palacio Nacional para Claudia Sheinbaum. (Foto Telediario)

Coahuila, a través de los años de la vida política moderna, ha servido como laboratorio para ver que resultados pueden dejar algunas decisiones, como la que permitió abrirle la puerta del Partido del Trabajo a Ricardo Mejía Berdeja, lo que arrojó como resultado que Armando Guadiana Tijerina y su campaña fueran dinamitados desde las propias oficinas de Palacio Nacional.  

Secreto a voces, el ex subsecretario de Seguridad, el de la llamada ‘Cero Impunidad’, recibió la instrucción de “lanzarse” para detener al candidato de Morena quien, dicho sea de paso, no representaba los intereses de López Obrador, con todo y que en Coahuila, el hombre del sombrero, le brincó lindo y bonito a la campaña del “cash” con el que se reunieron recursos para encumbrar al ahora Presidente. Eso, algún día habrá de platicarlo Guadiana.  

El “laboratorio Coahuila” engendró una especie de Frankenstein de la política que se autonombró “el tigre”. Para su campaña, ´primero interna, después oficial, recibió millones de pesos del gobierno federal y de algunos grupos relacionados con el narcotráfico.  

De todos es conocido que Mejía fue impulsado desde Palacio Nacional, baste comparar los panorámicos con que inundó calles y carreteras con los de Claudia Sheinbaum y Adán López, esos de los que se queja ahora otra de las corcholatas presidenciales, Marcelo Ebrard.  

El Partido del Trabajo es un apéndice de Morena, más aún, es un súbdito de López Obrador que sirve para lo que se le ordene, de ahí que difícilmente habría brincado las trancas al patrón para nominar candidato propio y apartar a Morena.  

El plan de Palacio Nacional era ver cómo se comportaban los electores y cuánto funcionaria apartar a Morena del PT, saber que resultados arrojaría ese experimento y tomar en cuenta que, de ocurrir la separación real de esos dos partidos a la hora de la búsqueda de la Presidencia de la República, estaría o no en riesgo la continuidad de la Cuarta Transformación.  

Jamás pensaron que, al cuarto para las 12, Marcelo Ebrard intentaría brincarles las trancas, rechazar los resultados de la encuesta con la que se elegirá candidato pero antes, denunciar el uso y abuso del poder para impulsar a Claudia Sheimbaum que es, sin dudarlo, la candidata que quiere el presidente en las boletas electorales.  

Ahora, el riesgo de ruptura entre los partidos aliados de Morena se empieza a avizorar, la fractura es real. Marcelo Ebrard no está dispuesto a ceder, como lo hizo hace cinco años cuando fue engañado para que enterrara su posibilidad de alcanzar en ese tiempo la presidencia de México.  

En Coahuila, la división de Morena y el PT le dio el paso libre al Partido Revolucionario Institucional que terminó aplastándolos. A nivel nacional, con Ebrard por un lado y Claudia Sheinbaum por el otro, como candidatos de diferentes partidos las cosas podrían ser igual, dando paso al triunfo del Frente Amplio, sea quien sea su candidato.

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