La llenadera de Nacho Segura

BAILE Y COCHINO

Por: Horacio Cárdenas.-

Le atribuyen a Carlos Sansores Pérez, el santón que fuera presidente del PRI nacional y que le heredó a la política mexicana esa joya de inteligencia que es su hija, la bailonguera Layda Sansores, hoy gobernadora de Campeche, aquella frase lapidaria de: El que ya bailó, que se siente.
Para cualquiera con dos centímetros de frente, detrás de los cuales podemos presumir que se oculte un cerebro funcional, la frase debería ser fácil de entender, pero muchos de los políticos nacionales, de esos que usan la cabeza para peinar el poco, mucho o implantado cabello que tienen, no pescan muy bien que digamos las enseñanzas a través de parábolas, necesitan un aprendizaje más del tipo La letra con sangre entra.

¿Qué es el de que el que ya bailó que se siente?, bueno, si es en un bailongo o un guateque, en teoría todos deben bailar, bueno, los que quieran hacerlo, tengan con quien o solos, o en grupo que así se estila ahora, y suponiendo que rara vez hay en la pista espacio para que todos bailoteen al mismo tiempo, se tomen turnos, los que bailaron la pieza anterior, que descansen, para darle sitio a otros para que a su vez se diviertan. Esa es la base de la anécdota sanroriana. En política la cosa es parecida, aunque no exactamente igual, después de todo, puestos de elección popular y posiciones de poder, las hay más bien pocas, son una pista de baile bastante pequeña, además ¿Qué sentido tendría ser el número uno, si todos están bailando al mismo tiempo?, no, hay que estar arriba, no solo para sacarme yo mis traumas, sino para ningunear a los de abajo.

Pero vivimos en un país democrático, y la máxima de Carlos Sansores se sostiene: el que ya bailó, que deje bailar, que se siente para disfrutar del recuerdo de sus quince minutos de fama, y si no, que de todos modos ahueque, por la buena o por la mala, que deje de estorbar. ¿Así o más claro?, digo, tuvimos que ponerlo a nivel político para que la pesquen, y aun así, habrá algunos que quieran saltarse la regla de hierro…

Allí tiene por ejemplo un caso local, el de Ignacio Segura Teniente, presidente municipal que fuera, de Parras de la Fuente a partir de 2013, y quien tuvo la fortuna de gobernar al municipio por un período de cuatro años, antes que se regresara al esquema anterior de tres años de duración para las alcaldías. Hoy se desempeña como síndico de minoría, demostrando lo que decíamos antes, que los grillos, fuera de la política, como las mucamas, nomás “ no se hallan”, y tan no se halla Nacho que está haciendo lo que su cacumen alcance para dos cosas: acrecentar su nada despreciable fortuna, por un lado, y por el otro, fincar las bases para su eventual retorno al poder como candidato a la presidencia municipal, si no en la próxima elección del 2024, en la siguiente, o en la siguiente o en la siguiente, que lo que él quiere es volver a bailar, que según él ya se aprendió los pasitos, y va a poner la música que lo haga lucir en la pista.

Siguiendo una ya larga tradición de quienes ocupan la presidencia municipal de Parras de la Fuente, Ignacio Segura pasó de ser un clasemediero normal, que para el municipio de Parras no suele ser mucho, a ubicarse dentro del selecto grupo de los potentados, empresarios y terratenientes, sobre todo esto último, que ya lo porta muy orondo en el apellido.

Según se cuenta, hablando de números y no de cuentos, hay sospechas e investigaciones de que Ignacio Segura teniente se apropió indebidamente de algo así como treinta propiedades durante el período que fue alcalde de Parras, algunas de considerable valor económico, y con potencial para fraccionar o revender con ventaja mediante el clásico expediente de los poderosos, cambiarle el uso del suelo, de un modesto rústico o unifamiliar a algo mucho más atractivo, industrial, comercial o mixto, que sin mover un dedo ni poner un peso, pero sí palanquear las influencias, implica utilidades muy pachonas, como a él le gustan.

Pero una cosa es hacer negocios cuando tiene uno “todo el power”, como presidente municipal, que quiere decir que puede cubrir “todas las bases”, para que el juego le salga a pedir de boca, y otra cuando le da por hacer negocios cuando sí tiene poder, pero no total, pero Nacho Segura está cometiendo el que es probablemente el peor pecado de los políticos que se enriquecen, si me perdona mi provenzal: cag… donde come.

Sí, porque transas las puede hacer cualquiera, y cualquiera las hace, eso es sabido y recontrasabido, lo que no, es que, literal, se robe lo que hay en el cajón, algo que era muy común en la época revolucionaria, pero que luego se fueron refinando para que nadie los pudiera señalar de ladrones o rateros como gusta de llamarles el presidente Andrés Manuel López Obrador, en esta época solo los morenistas, recién llegados, se roban, desvían y desfalcan fondos públicos, los ya expertos… hacen negocios, trafican influencias, cosas elegantes, bien difíciles de rastrear.

¿Pero cómo se le ocurre el síndico de vigilancia el ponerse a hacer transas con propiedades, cuando es el encargado precisamente de cuidar que esta clase de cosas no ocurran?, fácil, la oportunidad la pintan pelona, y este cuate las pesca en el aire.

Parras no deja de ser un pueblo pequeño, donde todo se sabe… o eso es lo que se cree, porque hasta el que cree que tiene todos los pelos de la burra en la mano, le salta la liebre donde menos lo espera… ¿sí se entiende, no? tal cual, a Nacho Segura se le hizo fácil, viendo que un señor, del que se sabía que no tenía descendencia directa, pero que era muy rico para los estándares locales, simular una compraventa sobre una propiedad bastante interesante en términos de valor y potencial, el famoso Cinema Parras.

Eso pasa cuando está uno nomás ideando, en vez de hacer lo que le corresponde, vigilar las cuentas públicas, que eso es lo que pidió, la sindicatura, y eso es lo que la gente votó para que fuera e hiciera, pero no, ¿cuentas?, las que me adornan, a mi y a mis cuentas de banco, esa es la mentalidad de Nacho. Total que nunca falta un cómplice para la trapacería, y para pronto encontró un notario que le hiciera la balona, ¿una balona de cuántos millones?, eso sí no sabría decirle, pero debe ser una suma que los haga sonreir a ambos por un buen tiempo, de que les cayó una feriesota neta, y sin tener que gastar más que en los trámites, que capaz que Nacho se los cargó a la comisión del notario, si se transa solo el vato.

¿Qué ya bailé y me siente?, ni loco, dice Nacho, y allí lo tiene, utilizando literalmente la oficina de la sindicatura para sus negocios personales, que ni negocios, para sus transas personales. Ahora, una es la que ha salido a relucir, ¿cuántas más por el estilo no habrá en su haber en este rato?, y eso es solo la preparación de lo que pudiera venir, si es que se le hace contender por la presidencia municipal de Parras y ganarla, este fulano, de todos conocido no tiene llenadera, no se quiere y no se va a sentar, a menos claro, que un ministerio público lo ponga sosiego, pero para que eso no pase, es capaz de soltar billete, que lo suyo es transar y seguir transando.

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