La sospechosa disparidad

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Óscar Pimentel. Obras de 12 millones.

Las obras públicas suelen ser muy costosas. O bueno, son costosas dependiendo del sexenio o trienio en el que se realizan.

Recordamos que cuando Oscar Pimentel González, hoy secretario de gobierno de la administración de Manolo Jiménez Salinas, fue presidente municipal de Saltillo, hace ¡uuufff!!, como treinta años, las obras del ayuntamiento de Saltillo costaban doce millones de pesos… Doce millones costó la remodelación del Mercado Juárez, Doce millones costó la remodelación de lo que se convirtió en la Plaza de las Ciudades Hermanas, donde por cierto, se destruyó el pedestal de la estatua de Manuel Acuña que recién había entregado la Fundación Domecq, costó 800 mil pesos, era de piedra tallada… y prefirieron poner encima de un silo al pobre poeta, no por nada se suicidó. Fueron varias las obras que la administración de Pimentel tazó en doce millones, que hasta decíamos ¿por qué la coincidencia?, obvio nadie respondió nunca.

Luego vino el sexenio de Humberto Moreira Valdés, el Gobierno de la Gente, que algunos canijos periodistas calificaron como el Gobierno de los Puentes, y la raza se refería a los Puentes de la Gente, en aquel tiempo se edificaron en Coahuila pasos elevados por todos lados, Saltillo y Torreón fueron las ciudades más beneficiadas, pero también a Monclova le tocaron varios, y sobre las carreteras se construyeron varios, aun en sitios donde pensaban, pensábamos, que nunca sucedería, nos acordamos del de la entrada de Nueva Rosita, que muchos pensaron no indispensable, pues bien que ha servido todos estos años, ahorrando accidentes y complicaciones y dando seguridad al tráfico en esa zona.

Distribuidor vial El Sarape.

Los Puentes de la Gente costaban, coincidentemente, 150 millones de pesos. Sí algunos más y otros menos, unos eran de seis carriles y otros de apenas dos, unos de dos cuerpos y otros de uno solo, unos urbanos para tráfico ligero y otros para aguantar el paso de cargueros y tráileres dobles.

Pero se hablaba de puente y se calculaba a vuelapluma 150 millones. Ya luego en el sexenio de Rubén, en que la obra pública brilló por su casi inexistencia, le perdimos la huella a los costos, y con la administración de Miguel Riquelme, en que se reactivó algo, los costos que se manejaban para muchas de las obras públicas se ubicaban por debajo del millón de pesos.

Eran costos modestísimos, que se aplicaban en otros tiempos solo a los municipios pequeños o más alejados, y que en este tiempo se aplicaron a los de mayor número de habitantes, con lo que más contrastaba con los costos de gobiernos precedentes, específicamente los que ya citamos de Humberto y de Oscar.

José María Fraustro Siller ha organizado la función de obras públicas de una manera más bien política y de propaganda, que algo más funcional. Los ha llamado maratones de obras, y se supone que en ellos concentra el esfuerzo y los recursos económicos disponibles para la realización de mejoras, ampliaciones o incluso las obras iniciales en distintos sectores de Saltillo.

Para nuestro gusto las cosas deben plantearse a partir del tiempo asignado para realizarlas, a saber, tres años de la gestión, divididos en períodos anuales, si no por otra cosa, porque así es como se dan las asignaciones presupuestales consideradas en las leyes de ingresos y los presupuestos de egresos, tanto de la federación como de los estados y los municipios.

¿Cuánto dura un maratón de obras?, bueno pues si dura de enero a diciembre, cubre todo el año, ¿pero si dura menos? ¿qué hace el área de obras públicas el resto del tiempo?, pero eso es lo de menos.

Lo que sí es para pensar es en los costos que manejan para las obras que van realizando. Algunas obras, siguiendo la política obligada de la administración de Miguel Riquelme, mantenían costos irrisoriamente bajos, y bueno, contaba como satisfacción de alguna necesidad de la población, y como el cumplimiento de alguna promesa, que en los gobiernos democráticos, siempre cuenta para conseguir los votos para sostenerse en el poder.

Pero de repente salta a la escena saltillera lo que se dio en llamar Paseo Capital, una nomenclatura muy novedosa y de moda para un área del centro histórico que quizá debiera tener un nombre más clásico, pero eso es lo de menos, lo que importa es que al proyecto este se asignaron cuarenta millones de pesos… y aquí es donde vuelven a brincar las coincidencias, porque cuarenta millones de pesos fue lo que se dijo que costó el arreglo que emprendió Humberto Moreira cuando era gobernador, de la calle Victoria.

Paseo Capital. 40 millones de pesos en inversión.

Claro, los millones de hace quince o dieciséis años no son iguales a los de ahora, cosas de la inflación, pero Victoria es mucho más larga que lo que incluyó Paseo Capital, y allí sí se metieron a arreglos de fondo, y la infraestructura urbana que se incluyó, muy superior a la de la obra recién estrenada este año, y que algunos criticones dicen que ya muestra señales de deterioro como si tuviera varias décadas en servicio.

Bueno, lo hemos comentado en varias ocasiones, cada vez que el ayuntamiento hace algún anuncio al respecto, que a las obras de mejoramiento de la vialidad de bulevar Venustiano Carranza se destinarán, o ya se están gastando en estudios, veinte millones de pesos. Veinte millones para los cinco kilómetros y medio de Carranza se nos hace poco en comparación con lo mucho que se gastó en Paseo Capital, 40 millones, y ahora sale a relucir otro elemento discordante, la ampliación de bulevar Nazario Ortiz Garza se está cotizando en una cantidad de las de antes, 240 millones de pesos, como puente y medio de los de Humberto Moreira, como seis veces paseo Capital, que deja muy atrás lo que se pretenda, o que no se pretenda hacer más bien, en Venustiano Carranza, porque nos da la impresión que no quieren hacer nada, si otra fuera la intención, hace tiempo que hubieran comenzado, y no, lo están dejando para comenzar en 2024, esperamos que nomás toque la campana de enero, pues estas cosas pueden tranquilamente consumir todo el año, tiempo durante el cual, le harán la vida todavía más complicada a los usuarios de esa vía, quien no son pocos a todas horas del día.

Lo que nos sospechamos es que, las cifras que se han dado para Carranza son meramente informativas, declaraciones para salir del paso en el momento y que cuando ya vayan a comenzar las obras, nos imaginamos en base a las recomendaciones que haga la empresa que contrataron para ello, harán otro anuncio de costos, seguido de lo cual dirán cuánto va a costar, y de dónde va a salir el dinero, si este ya está guardado, si ya está contemplado en alguna partida regular o extraordinaria del gobierno estatal, o lo más temido, que van a pedir prestado para financiar esta obra.

En esas andamos, en política nada es casualidad nunca, suelen decir, y en programación de gastos, nos tememos que tampoco.

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