BAILE Y COCHINO…
Por: Horacio Cárdenas Zardoni.-

No se cansan de decir los políticos que este proceso que estamos viviendo desde principios de año, bien y meses atrás aunque de manera un tanto clandestina y fuera de la ley, culminará con la elección más importante de la historia.
Es cierto que en cuanto a número de puestos de elección popular que se renuevan simultáneamente en la misma fecha, indudablemente que es la más importante. Pero para eso y no para otra cosa se estuvo trabajando durante algo así como una década, para unificar los calendarios políticos de los estados con el de la federación, y mire que todavía en Coahuila no se ha avanzado, o no sabemos si siquiera se ha planteado la posibilidad o la conveniencia de tener un gobernador de un año, o uno de cuatro y uno de tres, con tal de que el titular del ejecutivo estatal se elija el mismo día que el presidente de la república.
Decimos que no es fácil, ya ve lo que pasó en Baja California, donde un gobernador con período recortado quería jugar para el período completo, lo que fue interpretado como un intento de reelección consecutiva, lo cual está prohibido en la legislación electoral vigente. Quizá algún día…
Pero por lo demás, y salvo lo ya dicho del número de puestos a renovar, esta no debería ser más complicada que otras elecciones anteriores o futuras. Que es la de ahorita sí, y eso la hace la más relevante, por el hecho de que hay que sacarla bien, sin problemas, pero fuera de eso, la del 2018 era la más importante, y la del 2012, y la del 2006, y la del 2000 y así con cada una.
Que una coalición se haya llamado Juntos hacemos historia para la elección última y ahora amenace con seguir haciéndola, es mucha pretensión, pero bueno, así son los políticos de todos los colores, que se sienten bordados a mano, pero no se crea, con ellos y si ellos, la historia es el basurero que no cesa de apilarse, según decía algún clásico.

Las elecciones han ido adaptándose a la realidad de la sociedad mexicana, que tampoco se ha detenido en ningún momento, por más que durante algunas décadas dio la impresión de haberse estancado, lo cierto es que bajo la apariencia se movían las aguas para desbordar un cambio que hemos venido presenciando en los últimos años.
El tema de la inclusión es uno de lo que mayores cambios ha resentido, queremos pensar que para bien, aunque como suele pasar, se dan algunos abusos, se cometen errores, y en pocos casos, porque cuesta admitirlos, se revierten, para regresar al estado de cosas anterior.
A querer o no, y lo que pasa es que los cambios se suceden con una lentitud que dificulta verlos y reconocerlos como tales, pero lo cierto es que al paso de los años la sociedad se ha hecho distinta y las elecciones ni modo, a reflejarlo.
Es el caso de que hace un siglo las mujeres no podían votar, y luego de un movimiento sufragista a escala mundial se tuvo que aceptar, en algún momento llegó la oleada a nuestro país, que siempre ha presumido de muy macho y muy machista, y pues se aceptó, de grado o por fuerza, pero de cuando comenzamos a tener interés sobre el tema, ya era cosa hecha.
Luego en los últimos tiempos, en el curso de diez años quizá, se ha avanzado mucho en materia de inclusión por lo menos en tres frentes, tal vez en más. Está el del otorgamiento de determinado número de posiciones de representación en los congresos de la Unión y estatales a personas pertenecientes a los grupos originarios.
No nos compete mucho a Coahuila, por lo reducido de la población indígena, aunque los hay. En otros estados son varios y hasta se cuentan por decenas los diputados que representan a los pueblos originarios.
Está también el movimiento para reconocer y permitir la representatividad de las personas que se dicen a sí mismos afrodescendientes. El movimiento es mucho más joven, y para esta elección se hablaba de incorporar varias candidaturas para personas de este grupo en específico.

Hasta el momento no sabemos si efectivamente van a tener candidatos, ni dónde, ni cómo, si se va a contabilizar a nivel nacional, estatal o por circunscripciones, ya ve lo enredado que es eso. Además, una cosa es que los postulen para la elección directa y que allí ganen o pierdan, y otra es que se les asigne una posición en las listas plurinominales, que deberían tener ese carácter, de garantía de representación de los que no la tienen, pero que por lo general se le otorgan a gente que quieren que llegue porque llegue, sin ensuciarse haciendo campaña.
El tercer grupo a incluir es el de la comunidad LGTB+, que en algunos momentos del año, y en algunos círculos sociales, son los más vistosos y que más presencia tienen. Para la gente que sigue esas notas, o peor, que ve el canal del Congreso, habrá seguramente visto a algunos de los más aguerridos personajes de esta comunidad desempeñándose como diputad@s, y llevando una vida muy a su estilo particular, uno que no cuadra muy bien con el de las buenas consciencias, pero bueno, otra vez lo del rehilete de la vida de cada quien.
Antecedentes, los hay, y según algunos acuerdos promovidos y aparentemente logrados al interior de los organismos electorales estatales, será mayor la proporción de personas de este grupo, que los que ha habido hasta el momento.
En varias ocasiones la comunidad LGBT+ se ha manifestado preparada para asumir un mayor rol político en nuestra sociedad, la pregunta es entonces si la sociedad está preparada para darles cabida. Hasta donde hemos visto, en Coahuila ninguno de los nominados por ninguno de los partidos ha decidido enarbolar la bandera de la comunidad para la obtención de votos, lo que pudiera facilitar su triunfo o por el contrario, hacerlo peligrar.
¿Sería correcto primero llegar a una alcaldía, al cabildo o al congreso y luego salir del closet, o primero destaparse y luego hacer campaña?, no tenemos una respuesta, ni siquiera una opinión, son cosas que experimenta la sociedad en la que vivimos, con la esperanza de que el esquema a seguir y seguido sea el más adecuado para una sociedad que está madurando, a jalones tal vez, pero madurando.

Buen día, porque en Coahuila si se pueden reelegir los Alcaldes, los Regidores, desconozco si los Diputados y Senadores también se pueden reelegir.