BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Una de las más importantes enseñanzas que tuvimos cuando ingresamos al medio periodístico, fue aquella que nos relató algún periodista viejo, con ya demasiados años brincando de medio en medio: mira, me dijo, los periodistas son como las vedetes, como las chicas que trabajan en los cabarets, todo el mundo les aplaude, todo el mundo les festeja cada vez que se quitan una prenda de ropa, todo son chiflidos de aprobación, ah pero en el momento en el que llega la policía, a la única que se llevan es a la chamaca, todos los parroquianos hacen como si estuvieran platicando entre ellos, borrachos tirados debajo de la mesa, o buscando su destino en el fondo de su tarro de cerveza.
Con los periodistas pasa algo similar, nunca falta quien les llegue con un chisme, con una información privilegiada y con un desafío ¿a que no escribes la nota y la publicas en tu periódico?, y como es fácil de adivinar, es una carnada imposible de rehusar: ¿a que sí?, y allá vamos, a publicar una nota que le conviene a uno, que afecta al otro, que buscará vengarse, pero no del que filtró el dato, sino quien no pudo evitar la tentación de una exclusiva, y allí nos tiene, a los periodistas, metidos en asuntos que se nos escapan, claro, lo justificamos como nuestro trabajo de informar, pero lo cierto es que nos utilizaron como a la cabaretera, y a la hora de los trancazos, nadie mete la mano por uno.
Nos vino a la mente la anécdota y la enseñanza porque ahora que está en marcha el proceso electoral, algunas personas que habían guardado un perfil bajo, se verán obligados a exponerse al escrutinio público, o como se dice en estos tiempos que corren, a salir del closet.

Como sabemos, la democracia mexicana se ha ido haciendo cada vez más incluyente, aunque no faltará quien diga que ha ocurrido exactamente lo contrario, que se ha buscado dar cuotas de poder a determinados grupos de interés, con lo que en vez de que seamos todos cada vez más iguales, se ha acrecentado la falta de oportunidades para los que no cuadran en alguna de las convocatorias que se han ido autorizando.
Muchos hombres que trabajaron años y años para obtener una nominación de su partido, de repente se topan con que tienen que cederla a una mujer atendiendo a la obligación legal de cumplir la cuota de género. En su momento, dentro de tres o 6 años, probablemente ocurra lo contrario exactamente, que mujeres que tienen la mayor popularidad en su estado o su distrito, tengan que ceder su espacio a un hombre, quien alegará lo mismo que ahora alegan ellas.
Pero eso es solo la elemental, hay otras más complejas, como son las representaciones de los pueblos originarios, a los que se les otorgan candidaturas preferenciales. En los últimos tiempos nos enteramos que habían prosperado iniciativas para darle representatividad a las comunidades de afrodescendientes, como reconocimiento a la aportación que han hecho durante siglos a la conformación de la nación mexicana, todo correcto, pero le complica las posibilidades de un hombre o una mujer, comunes y corrientes, a llegar a una posición, pues estas son cada vez menos, están dadas a grupos especiales, no al gran conjunto de quienes no tenemos ninguna característica particular.
Y bueno, las más folclóricas se nos ocurre a nosotros que sean las candidaturas para las minorías con preferencias sexuales diferentes del estándar. Allí para empezar, hay montones de variantes que se incluyen en el gran conjunto de la diversidad sexual. En un principio, hace cincuenta o sesenta años todos eran homosexuales, no, al rato esto evolucionó a homosexuales y lesbianas, eran los colectivos “lesbicogay”, de lo que derivó una avalancha que no termina, cada poco tiempo se incorpora alguna nueva comunidad, hasta llegar a aquellas que simplemente niegan cualquier atracción sexual, los asexuales, y ni modo, también cuentan como diversidad.
Aquí es donde las cosas se ponen interesantes ¿de entre los diez, veinte colectivos de diversidad sexual, a quien se le da la representación, y en qué sentido sería esta, del grupo de la diversidad sexual o solamente del que originalmente le dio amparo?
Una vez que se han publicado las listas de los candidatos a alcaldes de la coalición PRI PRD y UDC, los de MORENA, los de Movimiento Ciudadano, y por allí andan circulando unas provisionales o finales del Verde y del Partido del Trabajo, nos toca a nosotros los periodistas, y también a los ciudadanos, el dilucidar si se cumplieron las cuotas para las minorías por diversidad sexual, a cuáles favoreció y a cuáles no, y lo más delicado, quienes…

Durante meses y semanas la agrupación San Aelredo manifestó que estaban dispuestos a exigir y a ocupar las candidaturas que les correspondían, sí, las estaban pidiendo y exigiendo, y de alguna manera advirtiendo que no los fueran a dejar fuera. Hasta donde vemos… nadie de esa comunidad quedó como candidato a alguna presidencia municipal por algún partido político.
Claro que no conocemos a todos y cada uno de los nominados, son 38 municipios, y aunque no en todos ellos hay nominación de todos los partidos y coaliciones, no se ha informado que la de tal o cual municipio responde a la cuota de diversidad de género.
Si fuera por cuestión estadística, que habla de que un cinco por ciento, o hasta un diez de la población total caería en el rubro de diversidad sexual, de los cerca de 100 candidatos, algunos estarían en esta situación.
Ahora veremos lo que sigue, los cabildos. En algunos municipios pequeños hay pocos regidores, mientras que en los más grandes pueden llegar hasta los doce o quince, eso ya da más espacio a cumplir con esta cuota.
Y nos hallamos donde mismo, hay personas que han hecho de sus preferencias sexuales un rasgo preponderante de su vida en sociedad, se les nota pues, y así están más que a gusto. Pero hay otros que son mucho más discretos, que las cosas de su sexualidad las consideran privadas, y definitivamente lo son… hasta que se convierten en un asunto de cuota, entonces sí habrá que decir.

Entonces no faltará quien diga: ay, tan machito que te veías, o su equivalente para cualquiera de las otras comunidades, y seguro habrá quien también pida explicaciones sobre a cual de ellas pertenece, así se las gasta alguna gente.
El asunto puede parecer menor, pero no lo es. Hay que cumplir con la ley electoral, con los acuerdos que se han ido teniendo y los espacios que se han ido ganando. Pero en este caso la situación se pone un tanto delicada, por incluir cuestiones más personales que las que se manejan normalmente.
Ya estaremos viendo qué les dan, a quienes, qué tal les va con el destape, esperamos que no tan mal como a periodistas o cabareteras que no pueden decir que no, y si no les dan su cuota, los reclamos, también eso estaremos viendo.

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