Luis Fernando muestra el cobre

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Luis Fernando Salazar con Claudia Sheinbaum.

No es que siempre hayamos pensado, siempre hemos querido pensar que así deberían ser las cosas. La política no es un campo de batalla, ni un ring de lucha, mucho menos un chiquero para una pelea de lodo, la política debería ser un espacio en el que salgan a relucir los más excelsos atributos intelectuales y espirituales de la humanidad. Así es como nos gustaría imaginar que son las cosas, pese a que la realidad nos pega cada cachetiza… pare decirnos que no, que es lo otro que decíamos, y que nosotros somos unos ingenuos por siquiera dar cabida a semejantes ideas, que solamente quitan el tiempo de lo que son las cosas en la realidad.

Dicen que decía Jorge Luis Borges que es cosa de caballeros defender las causas perdidas, porque las otras se defienden solas. La primera parte de la aseveración es eso, caballeresca, sacrificada, heroica, la segunda nos hace poner los pies en la tierra, sumergiéndolos hasta la rodilla en el lodo.

De causas que se defienden solas estamos saturados hasta el extremo. De empresas con fines de lucro que se llevan de encuentro al medio ambiente, que dañan la salud, que no pagan lo suficiente a sus trabajadores, que violan sus derechos laborales y hasta sus derechos humanos, tenemos noticia todos los días, en cambio de empresas, proyectos o actividades que no van a redituar más que corregir algún mal sin obtener ganancia para el que las lleva a cabo o para nadie, de esas casi no hay por ningún lado.

Cecilia Guadiana con Claudia Sheinbaum, Sigue el pleito por el primer lugar en la candidatura de Morena al Senado por Coahuila.

¿A poco no sería bonito pensar que la política fuera un asunto de caballeros?, y que conste que no estamos excluyendo que sea un asunto también de mujeres o de personas que no se identifican ni como unos ni como otras. Ese sí que sería un progreso, porque la política, por lo menos la que estamos viviendo en México en esta elección que se ha dado en llamar la más importante de la historia, dista mucho de ser un asunto caballeresco, más bien a cada momento que pasa nos recuerda y nos remacha que es más un asunto de guerra sucia que cualquier otra cosa.

Todavía entenderíamos que la guerra, sucia o limpia, se dirigiera contra los otros partidos y sus candidatos, pero resulta que no, aun al interior de cada partido, se dan hasta con la cubeta, por no decir que se agarran a aventarse tambos de 200 litros… llenos de cosas apestosas y asquerosas, cuando no de plomo, ¿qué para que conformarse con ensuciar cuando puede uno lastimar o liquidar al contrincante?

Un ejemplo de esto lo estamos presenciando aquí mismo en Coahuila, con el vergonzoso caso de la denuncia presentada por Luis Fernando Salazar en contra de… de quien resulte responsable, para que le sea devuelto el número uno en la fórmula de candidatos del Movimiento de Regeneración Nacional al Senado de la República, posición que hay que recordar, se la quitó el Instituto Nacional Electoral, para dársela a su compañera de partido, Cecilia Guadiana.

Luis Fernando. Cero caballerosidad.

La historia es complicada. Eran muchos los que querían aparecer como candidatos al Senado, y después de muchas patadas por debajo de la mesa, los que salieron presuntamente ganadores de una supuesta encuesta, fueron los dos mencionados, Luis Fernando y Cecilia. De por qué o cómo el primero quedó en primero y la segunda segunda, no tenemos noticia. La fácil e irrebatible sería que Salazar quedó como ganador absoluto y Cecilia en la siguiente posición, en teoría no habría nada que decir al respecto.

Ah, pero no falta el demonio de la paridad, que viene y se asoma, y entonces bueno, una posición debe ser para un individuo del sexo masculino y otra para una individua del sexo femenino, pero nos dirán que eso estaba cubierto, y pues sí, así lo veíamos nosotros, pero lo que no habíamos contemplado es el orden que había de tener cada uno.

Desde chiquitos, nos enseñaron que había que cederles el paso a las mujeres, allí donde fuera, en el elevador, para entrar por cualquier puerta o salir de ella, el hombre debía dar el paso a la mujer, y esta, entrenada igual, debía aceptarlo, y si su casta le daba para ello, agradecer el gesto, así fuera de la manera más discreta. Eso se repetía en todo, todo el día, todos los días de nuestra vida, ¿Quién decidió entonces que en política esto no debía ocurrir así?

Pero una cosa es la simulación de cómo deberían ser las cosas en la convivencia diaria, y otra que durante siglos las mujeres fueron relegadas de muchos campos, no siendo la política una excepción. Al contrario, la política se consideraba una cosa de hombres, no digamos para las candidaturas, sino que ni siquiera se les concedía el derecho al voto.

Bueno, en algún momento la sociedad maduró para ir corrigiendo estas desigualdades e injusticias. Hoy se dan casos como el del Congreso de Coahuila, donde la paridad, imposible por los números nones, hace que haya más mujeres que hombres, que la presidencia la ocupe una mujer, que haya dos candidatas a la presidencia de la república por dos coaliciones de partidos, donde la lucha fue dura, y sin embargo, lograron imponerse.

Sabemos que para la selección de candidatos a gobernador, hubo la disposición, bastante rebuscada, de que en los estados en los que el partido llevara mayores posibilidades de ganar, allí debería darse la candidatura a una mujer, y en aquellos en los que la contienda fuera más cerrada, que la peleara un hombre.

Todo bueno y santo hasta allí, ¿y las fórmulas para el senado? ¿por qué no se aplicó aquí la misma regla que para los gobernadores? ¿es más, por qué no se aplicó la mínima norma de caballerosidad que cabría esperar?

Según Salazar y Guadiana lo que menos importa es quien va primero en la fórmula… pero les importa. Según Salazar no es él quien está presentando la demanda, sino el partido… lo cual se nos antoja de lo más enrevesado, a menos que no les interese resolver este caso en concreto, sino sentar precedente, pero no lo creemos, este es un asunto de caballerosidad, o si usted considera obsoleto todo este asunto, que se lo jueguen en un volado, o a ver quién aguanta más adentro de una mina de carbón, lo que guste, pero si nos vamos por las viejas reglas, el que se ve mal es Luis Fernando, quien como todo el mundo sabía, ni ganas tenía de hacer campaña, confiando en que llegaba de caballito, y ahora es a fuerza, a menos claro, que el tribunal le de la razón y se la devuelva.

Solo imagínese que esto ocurre, que gana la alianza y de MORENA solo uno o una ¿seis años en el senado siendo señalado como el senador no caballeroso?… que vergüenza caray.

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