ESPEJO CÓNCAVO…
Por Roberto Adrián Morales.-

En Coahuila, quienes lideran Morena y el PT, o sus candidatos, se han convertido, si no es que siempre lo han sido, en una horda de delincuentes que esconden, bajo el amparo de posiciones políticas, su corrupción y evitan así la posibilidad de ser enjuiciados y encarcelados.
En el pasado reciente, la Auditoría Superior del Estado denunció a algunos exalcaldes que prácticamente secaron las arcas de los municipios que gobernaron como lo fueron Parras, Monclova, General Cepeda e inclusive Acuña y Torreón.
Hoy, a unas semanas de que se realicen las elecciones para las 38 presidencias municipales que conforman Coahuila, el mal olor de la corrupción florece entre quienes aspiran a ocupar un cargo público llevando en el pecho las siglas de Morena o del PT.
En Saltillo, por ejemplo, una secuestradora es la candidata de Morena que quiere alcanzar la presidencia municipal. Aunque la palabreja “secuestro” haya sido sustituida por “sustracción” no es más que la misma gata, aunque revolcada.
Un caso más es el del “morenista y petista” Gerardo Covarrubias, señalado por representantes del mismo PT, por mantener nexos con el narcotráfico y, ahora, con el hecho de amenazar a otra candidata a la alcaldía de Ramos Arizpe, hasta con desaparecerla sino se retira de la campaña y le deja el camino libre para que “pueda pagar” a sus padrinos el dinero que le prestaron para ganar la alcaldía.
Otros casos, estos todavía más descarados, son de “empresarios” de Múzquiz y Piedras Negras, que participan en las contiendas electorales para tratar de alcanzar el triunfo y seguir sangrando la economía de los pueblos.
Se trata de Tania Flores, que quiere repetir como alcaldesa del Oasis del Norte, y su compinche Carlos Jacobo Rodríguez, también candidato de Morena y el PT a la alcaldía de Piedras Negras, dos verdaderos pájaros de cuenta que llevan ya casi tres años viviendo de los beneficios que arrojan el saqueo a las arcas públicas de Múzquiz.
Son amigos, son compadres, son un par de pillos que fueron denunciados por la candidata de Movimiento Ciudadano a la alcaldía de Múzquiz, Mónica Escalera quien, por cierto, al inicio de la administración de “La Reina del Carbón”, Tania Flores, fungió como secretaria del ayuntamiento y desde ahí pudo observar todas las raterías que se cometieron y que pretenden continuar, y además extender sus dominios delincuenciales a Piedras Negras.
El par de bribones malversaron varias decenas de millones de pesos y desviaron recursos destinados a obra pública en Múzquiz –obras que no aparecen por ninguna parte– mediante empresas fantasma con las que lavaron el dinero de los ciudadanos, mismos que luego se repartieron descaradamente.
Hay pruebas documentales de todo esto que obran en poder del Congreso, la Auditoría Superior del Estado y el mismo Poder Judicial.
Con todo esto que sucede al interior de Morena y el PT puede afirmarse que estos dos partidos políticos, en alianza, como Tania Flores y Carlos Jacobo Rodríguez, son un nido de ladrones y delincuentes que se envuelven bajo esas banderas políticas para seguir cometiendo sus fechorías.
Ante esas denuncias, esos hechos de corrupción, que pretenden seguir cometiendo, corresponde a los ciudadanos cerrarles la puerta, como decían en mí calle, en las meras narices, para terminar, de una vez por todas, con el abuso que hacen del “pueblo bueno y sabio”.
Hasta ahora se contabilizan cuatro o cinco candidatos que han hecho suyos los recursos de los ciudadanos, o que cometen cuanto delito les viene en gana y que nunca van a cambiar porque son como los perros que siguen comiendo los huevos del gallinero, aunque les quemen el hocico.

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