Situaciones límite

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Claudia Sheinbaum interceptada por enmascarados. (Foto Latinus)

¿Recuerda usted haber visto Zona Muerta?, o se la ponemos todavía un poco más difícil, ¿recuerda haber leído la novela Zona Muerta?

Desde luego que no es obligatorio haber visto todas las películas, ni las producidas por Hollywood, ni mucho menos las de todo el mundo. De hecho vimos esta por estricta casualidad, en un ciclo de películas de terror de David Cronenberg, género que no todos los aficionados al cine se toma muy en serio, y hablando de la novela, es de Stephen King, en nuestra modesta opinión, una de las mejores de toda su bibliografía, pero también, muchos puristas ni siquiera consideran el género del terror como literatura seria. El mismo autor en alguna opinión llegó a calificar su obra como el equivalente de la comida rápida… si no se odiaran tanto Donald Trump y Stephen King, tendrían que coincidir en que ambas tienen su valor en la sociedad norteamericana y en la sociedad occidental en general.

The Dead Zone.

Bueno, el caso es que The Dead Zone es una película entre suspenso y ciencia ficción, aparecida en el año 1983, y entre otras cosas mereció cuatro nominaciones al Oscar, aunque ningún premio, aunque sí ganó el Premio Saturn a la mejor cinta de terror del año 1984. Pero esas son cosas incidentales, lo que nos interesa del filme es la trama, que, como muchas obras literarias, y en particular muchas de Stephen King, tiene un carácter anticipatorio y de anticipación.

La trama es muy sencilla en su planteamiento, un profesor de literatura se ve envuelto en un terrible accidente de tránsito, producto del cual queda en estado de coma, que se prolonga durante cinco años. Pasado este tiempo prácticamente resucita para darse cuenta que sus heridas físicas han sanado, que su novia de antes ya no es su novia, sino la esposa de otro fulano, que ya no tiene trabajo y en su lugar una deuda enorme por atención médica, nada del otro mundo, salvo que… amaneció con poderes síquicos, y aquí viene lo interesante, descubre que tiene la capacidad de ver el futuro, así como el pasado y los secretos presentes de las personas, con tan solo tocarlos.

Pero a diferencia de muchas otras novelas y películas sobre el tema, en los que el personaje que puede ver el futuro, está imposibilitado para cambiarlo, en el caso de Johnny Smith, él sí puede intervenir para modificarlo. Y es entonces que la trama se pone complicada… así son las películas y las novelas, sucede que anda por allí un candidato a la presidencia de los Estados Unidos, y por un azar totalmente fortuito, al personaje de la novela le toca saludarlo, momento en el que se da cuenta de… lo que pasará cuando sea electo presidente.

¿Se lo decimos o no se lo decimos?, chispas, esta película es de antes que se inventara el término spoiler para referirse a que le echen a perder la vista de la película al revelarle el final o los detalles más interesantes. Mejor véala, pero para los efectos de esta columnita, basta relatar que la decisión y las acciones que toma Johnny Smith contra el candidato Greg Stillson (que por cierto es interpretado por un muy joven Martin Sheen) (todos éramos jóvenes en 1984…), impiden que sea electo presidente de los Estados Unidos, y aquello que era un futuro ominoso, deja de ser amenazante, final feliz.

The dead zone. (Foto Off Screen)

Nos acordamos de la película y de su trama porque… viene como anillo al dedo (¿dónde hemos oído eso?) para hacer una reconsideración respecto a los candidatos que buscan la presidencia de la república mexicana, Xóchitl Gálvez, Claudia Sheinbaum y Jorge Álvarez.

Ya nos rondaba por la tangente del cerebro desde hace pocas semanas, concretamente cuando un fin de semana y andando en gira proselitista por el estado de Chiapas, la caravana de Claudia Sheinbaum fue interceptada por un grupo de encapuchados, ni que decir que su actuación no fue la mejor que pudo haber tenido la candidata de MORENA y sus partidos rémora.

Claro que en una situación límite es bien difícil tener una respuesta de guion cinematográfico, después de todo aquella de Jesucristo de “Dejad que los niños se acerquen a mi”, ocurren una vez cada par de miles de años, la mayoría desperdiciamos la oportunidad de portarnos como héroes, de verdad o de película.

Las fotografías del reportero de Latinus dan cuenta de una Claudia Sheinbaum, no asustada, pero sí molesta, preocupada, descompuesta por no saber qué hacer, si permitir que se acercaran, si ordenar a sus escoltas militares que se abrieran paso por las buenas o por las malas… a sangre y fuego… total que luego de examinar la situación, “alguien” que no se aclaró nunca quien fue, decidió que se arrimaran al vehículo de la candidata, que les dedicó su atención sin ninguna gentileza de nada, sin promesas de ver el asunto, nada, de hecho nadie se acuerda del incidente, salvo queremos creer, los militares para evitar que vuelva a suceder algo parecido.

Xóchitl Gálvez la «pendejió».

Xóchitl Gálvez ha sido víctima de varios “cuatros”, que le han puesto sus múltiples enemigos. De ella se podrá decir cualquier cosa, pero no que se le atoran las velocidades en situaciones límite, si bien sus salidas no son de las mejores que pudiera uno desear, aquella de “la pendejié”, cuando le señalaron lo de las citas, y que se manejó como un presunto plagio de la tesis, pudo haber tenido un tratamiento menos coloquial y más efectivo, y así con dos o tres que le han puesto, y que se ha barrido de la misma manera, funcional pero poco elegante.

Y el último caso que se presentó la semana pasada, en un evento de la candidata de Movimiento Ciudadano a la alcaldía de San Pedro Garza García, Lorenia Canavati, y donde ocurrió un accidente que costó la vida a una decena de personas y heridas a casi un centenar. Actos de Dios le llaman los norteamericanos, lo del viento que tumbó la estructura y la pantalla, trama de novela de Stephen King o guión de película de Cronenberg, el caso es que allí tenemos al candidato presidencial Jorge Álvarez Máynez corriendo como los meros machos, para poner en salvo su vida. Muy entendible, pero muy poco político y elegante.

Jorge Álvarez Máynez, corrió como los verdaderos machos.

El viejo Rossas criticaba al Papa Juan Pablo, cuando aquel atentado a manos del activista turco Mehmet Ali Ağca en 1981: en vez de, tirado y desangrándose en plena Plaza de San Pedro, darle la bendición a su asesino, perdonándolo, para pasar a la historia como uno de los grandes y consagrarse como santo, soltó ¿y por qué a mí?, muy humano, demasiado humano. Igual Máynez, si no le cayó la pantalla en la cabeza en el primer momento, era para que allí hubiera tomado el control de la situación de emergencia, como si fuera presidente de la república, así fuera puro teatro, y no huir aterrorizado, en otra reacción súper humana, pero nada política y menos heroica.

Las dos candidatas y el candidato en acción, nada para una película taquillera. Ya tendremos oportunidad, con bastante temor lo decimos, de ver a una en acción, esperamos que con los nervios bien templados, al otro no lo incluimos porque chafeó gacho, desperdiciando la oportunidad que le puso el destino en bandeja de oro.

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