Cuando México despertó… ¡el PRInosaurio estaba ahí!

Espejo Cóncavo

Por: Roberto Adrián Morales.-

El cuento corto de Augusto Monterroso “Cuando despertó el dinosaurio todavía estaba allí”, viene como anillo al dedo -así diría el todavía inquilino de Palacio Nacional- para que el mexicano en general pueda darse cuenta de que no votó por Morena, si es que lo hizo un día, sin embargo sí emitió su sufragio por la Cuarta Transformación del Partido Revolucionario Institucional.

La mentira repetida miles de veces se hizo verdad: echar al PRI de la vida nacional era la tarea titánica del actual gobierno pero, tras la elección del pasado 2 de junio, en el que participaron todos los viejos priístas y todas las viejas prácticas priístas, para encumbrar a una candidata a la que no quería la generalidad de la población pero ganó en forma por demás sospechosa con más votos que ningún candidato hubiera imaginado.

En esa elección se demostró de que está hecho Movimiento de Regeneración Nacional. Dinamitaron el desgastado barco priísta, no sin antes abandonarlo para colocarse cómodamente en los camerinos del barco moreno y desde ahí trabajaron con la fiereza de antaño en favor de su candidata.

Y se cumplió con la Cuarta Transformación. Ganó el PRI. Pero, ¿qué es la 4T? nos vamos a la historia. En 1929, Plutarco Elías Calles da vida al Partido Nacional Revolucionario para aglutinar a todas las fuerzas políticas del país y evitar con ello que continuará la lucha sangrienta por el poder, que causó en 1928 el asesinato de Álvaro Obregón. Su primer presidente fue el nigropetense Manuel Pérez Treviño y el último Silvano Barba González.

En 1938, agotado el PNR, despreciado por los mexicanos, Lázaro Cárdenas del Río, decide oxigenarlo para evitar movimientos sociales en México y cambia las siglas por las de Partido de la Revolución Mexicana que dura hasta 1946, año en que empieza a fisurarse y urge su renovación. Es entonces cuando surge el Partido Revolucionario Institucional (PRI) de la mano de Manuel Ávila Camacho quien vivió una de las últimas elecciones violentas en México.

Ese partido aglutinó a la mayoría de las fuerzas políticas de México a lo largo de décadas, casi cien años, aunque se vio obligado a entregar el poder a la oposición para mantener la tranquilidad del país.

Ya con graves cuarteaduras en sus paredes, se buscaron alternativas que permitieran tranquilizar a un pueblo cada vez más molesto contra sus gobernantes.

Es cuando en el 2011surge Morena y se crea la figura de barro de Andrés Manuel López Obrador quien, al fin de cepa priísta, se dedica a engañar a la población mientras su familia disfruta de los bienes que les ofrece estar en el poder para enriquecerse.

Desde antes de llegar al gobierno, con miles de priístas molestos, López Obrador refunda el PRI, lo transforma en Morena e incrusta en sus mandos y en sus filas a quienes fueron gobernadores, alcaldes y hasta dirigentes del Revolucionario Institucional. La Cuarta Transformación está en marcha aunque, sus errores ponen en riesgo la “continuidad” de ese partido.

De ahí que, con candidatos surgidos del PRI buscan y ganan gubernaturas, diputaciones federales, senadurías y alcaldías a lo largo y ancho del país, recuperan todo el terreno perdido a lo largo de cinco años de gobierno lopezobradorista.

Trampas, marrullerías, cifras cambiadas, exageraciones, actas falsificadas, pueblos en donde viven 500 personas pero votan dos mil son parte de la elección del 2 de junio. “La más limpia” de la que se tenga memoria desde Francisco I, Madero, diría el propio Presidente que, también al estilo del viejo PRI, está a punto de ser echado al olvido.

Con todo, la misión está cumplida: la Cuarta Transformación sigue su marcha. Y el PRInosaurio se mantendrá ahí, gobernando México.

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