Marchas gordas

TELEGRAMA

Por: Héctor Barragán

Reducir a telegrama el asunto de las marchas, paros, bloqueos y similares es bastante difícil, como que comprende las manifestaciones y protestas permitidas, gracias a la bondad desmedida de las autoridades (de hecho sin que posea alguna, a la ineptitud de resolución que caracteriza a cada uno de los problemas, protestas e inconformidades que cada una de esas muestras de descontento contiene.

De otro lado, vaya que la sociedad golpeada sin rubor ni medida en toda manifestación y sufre menoscabo en sus compromisos, obligaciones, intereses y necesidades, con aparente tolerancia permanente.

Y ni qué decir de la capacidad gubernamental de dejar de lado las obligaciones del gobierno, encargado de proteger los intereses sociales, su patrimonio o el que solamente debe resguardar y ni que decir que también olvida los daños a las personas o las mismas vidas de alguien de la comunidad.

Aparentemente no hay memoria, carpetas de investigación, demandas o denuncias perseguidas o en trámite, para la reparación de daños, perjuicios de nadie y las marchas gordas, que contienen a grupos de inconformes de toda índole, protestando y ocasionando más daños y pérdidas de diverso tipo, particularmente tiempo.

Marchas gordas que contienen representantes de tipo aún diverso, como los inconformas de su sexo, de que otros no soporten su vestimenta, su color, su pobreza, su ignorancia o cuanto se le ocurra y que sin embargo se les permita asistir a toda marcha, paro y manifestación.

Sin que nadie se ocupe de exigir trabajo que no desempeñan los manifestantes siendo que son millares y millones de personas desocupadas, profesores, obreros, transportistas, electricistas y muchos más. Y jamás se les presentan cuentas o car- gos por su responsabilidad y tantas ocasiones obtienen mucho más

de lo que en derecho les corresponde… y al gobierno otorgarles sin necesidad de presiones y extorsiones que nadie sabe o no quieren decir quien les paga por organizarlas y demandando millones y millones de pesos a lo largo del año y a lo largo y ancho de un país con pobreza en que muchos de sus componentes se entretienen con este asunto en tanto cientos de miles lo padecen.

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