BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

¿Quién era el presidente que decía haz obra, que algo sobra?, la verdad no lo sabemos a ciencia cierta, la frase se le atribuye lo mismo a Miguel Alemán que a Ruíz Cortines, pero para el caso pudo haber sido cualquiera de ellos, alguno anterior o posterior, porque sin haberse incluido, perfectamente podría formar parte del compendio de leyes escritas y no escritas del sistema político mexicano, compilado por César El Tlacuache Garizurieta, máximo ideólogo de la grilla mexicana.
Para el caso, algún gobernador de Coahuila, Óscar Flores Tapia, si no recordamos mal, también la tenía como una de sus máximas más citadas, obvio sin hacer referencia a la fuente original, que al fin y al cabo, pocos de los paisanos de aquellos años tenían comunicación con la política de “ligas mayores”, donde se regían por ella, con grado 33 de Iluminado o algo así.
La realidad es que muchas de las obras que se han realizado en el territorio mexicano, de la época posrevolucionaria hasta nuestros días, ha tenido como elemento principal de decisión, no la solución de algún problema social, hidráulico, de infraestructura o de comunicaciones, sino cuánto les pueda quedar a los gobernantes, y aquí sí obligada la cita a don Tlacuache: entiéndase el enriquecimiento inexplicable como el único seguro de desempleo para los siguientes sexenios, si es que el político en cuestión no forma parte del equipo que repite, o que también otra obligada, No pidas que te den si no que te pongan donde hay, ¿imagínese que sí lo consideran en el siguiente gabinete, pero con las manos amarradas?, eso sí que es una pesadilla, mejor tener su guardadito.
Y bueno, todo político que se respete, sobre todo en ciertos niveles, gusta de ser considerado para “pasar a la historia”, sea eso lo que sea, como si todos fueran como el ya mencionado Flores Tapia, quien en sus años de retiro le dio por ser historiador, no de sus cosas y tiempos, sino de Coahuila en general. ¿Y qué mejor manera de pasar a la historia que la gente diga: esta carretera, esta presa, este edificio lo hizo don fulano, que era alcalde, gobernador o presidente de la república?, que rara vez se oye a alguien decir algo así, salvo las enciclopedias andantes que hay en cada familia coahuilense, y de quienes nadie solemos hacer el mínimo caso.

Y bueno, a qué más decir que todos hemos sufrido en carne propia el abandono de la obra pública en el actual sexenio federal, con eso de que el presidente López Obrador quería labrarse su sitio en la historia patria, se orientó él, el esfuerzo de toda la administración pública, y los recursos del presupuesto de la federación, a la realización de un puñado de obras, y decimos puñado porque una mano tiene cinco dedos, y no pasan de cinco los proyectos faraónicos emprendidos por el todavía titular del ejecutivo: la refinería de Dos Bocas, el Aeropuerto Felipe Ángeles, el Tren Maya, el Corredor Interoceánico, y… ¿y…?, ya con calzador habría que meter el Tren suburbano México Toluca, herencia de la administración de Enrique Peña Nieto, que va a quedar pendiente, tres o cuatro caminos de material realizados por los propios vecinos de las comunidades sin la dirección de ingenieros civiles, una que otra carretera en territorio de narcotraficantes, y se acabó.
Pero cuando decimos se acabó, es se acabó, porque no solamente no hubo obras nuevas, de hecho solo Dos Bocas califica como nueva, porque el tren maya, el corredor y el aeropuerto ya estaban a medias, se montó en lo ya hecho, presumiéndolo como nuevo, sino tampoco hubo mantenimiento de la infraestructura existente, y eso es todavía más grave que no hacer nada, abandonar lo que ya funcionaba y no se amplía ni sustituye es casi negligencia criminal, pero de justicia mejor no hablemos.
Hablando específicamente de lo que quedó pendiente en Coahuila todo este sexenio, habría que mencionar lo de siempre, la adecuación de los tramos de las carreteras federales 40 y 57 que pasan por nuestro estado. En el primer caso, hablamos del mejoramiento, ampliación, continuación, finalización… de la carretera Zacatecas-Saltillo, pendiente desde hace tres o más sexenios, siendo una vergüenza que todavía en el tramo coahuilense sea de un solo carril por sentido, y en el de Zacatecas, de dos a todo lujo. En esa vía está el tramo, corto hasta eso, de Saltillo al entronque a Derramadero, que se ha convertido en una de las zonas industriales más activas del país, y que sin embargo cuenta con carreteras de cuando lo único que había después de la Universidad Antonio Narro eran algunas engordas de ganado y alguna actividad agrícola.

Saliendo de Saltillo con rumbo a Monterrey, ¿qué le podemos decir?, es una de las carreteras más complicadas de todo México, primero por lo difícil del trazo y luego por el volumen de tránsito, que propician una gran cantidad de accidentes y cierres, que perjudican enormemente la actividad económica, en esa que es la principal comunicación terrestre entre el centro del país y la frontera norte. También abandonada, de todo a todo.
De la carretera 57, está el tramo Los Chorros, del que también han corrido ríos de tinta sobre bosques de papel, y nomás no se logra convencer a la autoridad de darle una solución integral al problema, es más, ni integral ni de ninguna otra clase, que sigan chocando, se sigan muriendo, se sigan quedando atorados, que a nadie en el gobierno federal le importa.
Ahora que Claudia Sheinbaum ha esbozado sus cien compromisos por la transformación, de manera específica se menciona la carretera San Luis Potosí-Monclova-Piedras Negras, como una de las que se modernizará… bueno, a ver qué es lo que entiende el segundo piso de la cuarta transformación por modernización, ya lo estaremos viendo, disfrutando o padeciendo, si se programan obras con austeridad republicana y calidad como de la Línea 12 del Metro, o como lo que necesita una vía continua, ininterrumpida para el comercio de América del Norte.
Ni que decir que el asunto urge, pero quien sabe exactamente en qué nivel de prioridad se incluye en el programa de gobierno de la presidenta Sheinbaum, si para el primer año, o para el quinto, o salen con que ya no alcanzó ni el tiempo ni el dinero. Haz obra que allí sobra… acá no sobra nada, todo falta

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