Dinero llovido del cielo

BAILE Y COCHINO…

por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Hay una cosa que se llama presupuesto. ¿qué es un presupuesto?, pues tan sencillo como que es un documento en el que se plasma todo aquello en lo que uno piensa gastar para realizar lo que se plantea hacer, eso por un lado, y por el otro, la proveniencia de los recursos que pretende aplicar, en un período temporal dado. Así de simple, o de complejo, dependiendo de cómo lo quiera ver cada quien.

Los presupuestos los hay de todos los tamaños, desde los personales y caseros hasta los nacionales, y en sí mismos constituyen una especie de ciencia, en la que son duchos unos eruditos que se dedican a ello desde siempre, algo que invita poco a los legos, que tienen que pasar por un largo proceso de iniciación antes de ser admitidos como iguales, de personas que alguna vez tal vez llegue a desplazar, si no por otra cosa, por el simple paso del tiempo.

Bueno, pues si algo destempla a los presupuestos, eso son las improvisaciones, las decisiones del momento, los incidentes fortuitos, que ponen a prueba la fortaleza del instrumento presupuestal, que se ve obligado a quitar dinero de algunas partidas para ponerlo en otras, y así dar salida, tanto al gasto programado, como a aquel en el que hay que improvisar, y también resolver a la altura de las exigencias.

Doble agandalle, primero Javier Villarreal saqueó arcas de Coahuila, después el Presidente López Obrador se quedó con el dinero regresado por Estados Unidos.

El gobierno federal hasta el año 2018 había tenido una larga, larguísima experiencia en la formulación de presupuestos. No que fuera un trabajo perfecto, más bien todo lo contrario, tenía muchos vicios, de muchos años, tenía redundancias, errores, e imperfecciones, pero funcionaba más o menos correctamente, era un instrumento al que se podía apelar para salir adelante, por lo menos para llegar hasta el mes de diciembre sin demasiadas complicaciones, para en enero comenzar de nueva cuenta. Ah pero todo fue que llegara la cuarta transformación, para que aquella experiencia en preparar y usar presupuestos, se fuera por un tubo.

El más grande defecto de Andrés Manuel López Obrador como presidente, es el haber pensado y actuado como lo dijo en varias ocasiones: gobernar no tiene ninguna ciencia.

Gobernar, para el presidente y para su entorno, es algo que puede hacer cualquiera, es algo que puede hacerse de oído, y así han mangoneado este país todo el sexenio. A ellos no les sirven los presupuestos, las auditorías, ni ningún otro instrumento financiero fuera de meter la mano en la bolsa y sacar dinero de allí, para aplicarlo en lo que se les ocurra en el momento.

Ahora que se soltó el escándalo de la intención del presidente López Obrador de utilizar el dinero devuelto por el gobierno de Estados Unidos en el caso de Xavier Villarreal, dinero que supuestamente se sustrajo de las arcas del gobierno de Coahuila, aunque tan bien tapado que no se detectó en ninguna auditoría, para premiar a los atletas mexicanos por el desempeño que tengan en las olimpiada de Paris, nos encontramos con una muestra más de que el gobierno no sabe qué hacer con el dinero.

¿Se acuerda del destino que iban a tener los millones de dólares que se obtuvieran de la venta del avión presidencial?, bueno pues, dependiendo de cuándo se acordara el presidente del avión, y las necesidades del momento, o lo que se le ocurriera en el instante, se iban a utilizar para esto, aquello o lo de más allá. Recordamos que dijo que se iba a aplicar a la construcción de hospitales en la región de la Montaña, en el Estado de Guerrero, pero también se iba a ir a educación, y a varios fines igual de recurrentes en el discurso oficial, y sin embargo… nunca se supo, ni cuánto entró, ni a dónde fue a parar, ni siquiera si fue suficiente para saldar el adeudo que se tenía sobre el avión, que de por sí era un enredo mayúsculo, propiedad de BANOBRAS entregado en comodato a la SEDENA, y manoseos así.

Que si el dinero es de Coahuila y los coahuilenses… primero habría que ver de qué partidas presupuestales se sacó y cómo se tapó el desfalco para que no se notara. Ni que decir que aquel ejercicio presupuestal ya está cerrado, si nos pusieran una bolsa con el dinero encima del escritorio, tampoco sabríamos en qué usarlo, habría que echarse un clavado para ver qué proyectos quedaron pendientes de realización por falta de financiamiento, y solo entonces.

Igual que la engañosa rifa del avión, ahora AMLO prometió premiar a los deportistas mexicanos con dinero de Coahuila… ¡si ganan medallas! ¿Y si no?

Del otro lado la cosa no está mejor, de buenas a primeras el presidente decidió que se use el dinero de los coahuilenses en los deportistas olímpicos, queremos pensar que es en el caso que ganen, si no ganan hasta habría que cobrarles lo que se invirtió en ellos, pero eso es aparte.

Pero la pregunta que nos surge es ¿o sea que no había dinero presupuestado para ellos, para los atletas?, eso sí que es mala onda, se supone, e incluso debería haber un contrato firmado, en el que diga que en caso de ganar, se les concede un premio equivalente a tanto más cuanto dinero, menos los rigurosos impuestos que carga la secretaría de Hacienda, que de eso no se salvan ni los ídolos deportivos, ni nadie, se supone.

Se supone también que si son 100 deportistas, se presupuesta y se separa el dinero de cada uno de ellos, pero el más alto, como si ganaran medalla de oro. Ya si ganan una de plata, o de bronce, o nada, como suele ocurrir con los deportistas mexicanos, ese dinero se reintegraría a la Tesorería de la Federación, y ya allí, se pondría a disposición de la presidencia, o de las dependencias delegadas, para que lo aplicaran en lo que fueran las prioridades políticas del instante.

Pero allí es donde se conjunta, casi como cuando Durazo tiraba centenarios a la alberca de su mansión y la gente se aventaba para sacarlos, el gobierno norteamericano avienta un dinero y allá vamos a pelearnos por él, y no por el dinero en sí, sino en qué usarlo, poniendo en evidencia que en realidad, no se nos ocurre a golpe del momento qué hacer con él.

¿Lo de los deportistas está bien?, por supuesto que no, eso ya estaba presupuestado, a menos que al puro trancazo haya decidido que se les diera el doble si ganaban, si ponían en alto el nombre de México… en todo caso, ¿Por qué no reparten entre los que ganen lo que se había asignado a todos por si ganaban?, que tampoco funciona así la cosa.

Por eso diosito no da alas a los alacranes, ni llueve dinero del cielo.

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