Attolini… ¡A quejarse de todo y por todo!

 SEGURIDAD CARRETERA

BAILE Y COCHINO…}

por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Se nos había quedado en el tintero tocar el tema, pero bueno, aquí está, y es que lejos de hacerse viejo, van surgiendo nuevos matices que le dan todavía mayor relevancia, y ofrecen elementos de juicio que hacen variar radicalmente la situación.

Todo comenzó hace algunas semanas, cuando el diputado morenista Antonio Attolini Murra declaró que del grave problema de inseguridad que se vive en las carreteras del país, particularmente en las de Coahuila, que aunque no son tan críticos, aquí es donde hay que hacer la grilla, pues su desempeño es como diputado local, no federal.

En aquella ocasión la nota periodística de Ernesto Acosta daba cuenta de que según Attolini, el robo al transporte público de carga es una responsabilidad de los municipios, toda vez que es un delito del fuero común.

Hombre, muy buena, tantos años de cargarle la mano a las policías federales y ahora a la guardia nacional, para salir con que pudieron desde siempre barrérsela con que el problema era de índole local, y no un algo que interesara a la Federación, que como Attolini está muy dedicado a hacernos creer, está interesada en grandes temas de la más elevada trascendencia, no para ocuparse de que a Chuchita la bolsearon mientras circulaba en una carretera de la red.

La estrategia de Antonio Attolini, como la de todo político de izquierda y de oposición, es la de quejarse de todo, lástima que a veces esos políticos ya no se hallan del otro lado de la barandilla, sino de este, y es entonces donde en vez de ser objeto de las quejas, se convierten en víctimas de las mismas.

Tan sencillo como que queriendo golpear a los ayuntamientos coahuilenses, la crítica de Antonio Attolini termina siendo como cuando escupe uno para arriba, porque al parecer es el diputado lagunero el único que no sabe que ya no es el Partido Revolucionario Institucional la primera fuerza política del país, como tampoco lo es el Partido de Acción Nacional, sino MORENA y los partidos que se identifican en lo ideológico con MORENA, o para no ser tan pretensiosos, que comparten el mismo gusto por el poder, usando las mismas prácticas, son quienes tienen la mayoría de los gobiernos estatales y municipales en los tiempos que corren.

Claro, todavía queda algún número de presidentes municipales en manos del PRI y del PAN, pero la gran mayoría ya están en manos de morenistas y rémoras que lo acompañan.

Attolini está todavía en la etapa de tirar cacayacas, por más que la mayoría sean contra sus compañeros de partido, más que contra los de oposición.

En este contexto ¿a quiénes les está tirando Antonio Attolini, a los priístas, panistas, emecistas, o le está cayendo el saco a gente de su propio partido?, no por nada usan cada vez más la expresión -No me defiendas compadre-.

Y es que… la red de carreteras es un verdadero galimatías, como también lo son las leyes que las rigen y las que conceden o niegan a las corporaciones policiacas la capacidad de operar en ellas de manera oficial. De esto están perfectamente enterados los delincuentes, y no porque hayan pasado por alguna escuela o facultad de derecho, sino porque son muy marrulleros para localizar las lagunas de la ley, y capitalizarlas.

Por ejemplo está el asunto de los límites territoriales entre estados. Hasta muy recientemente, quizá un mes, se hablaba de que los límites entre los estados de Nuevo León, Tamaulipas y Coahuila, constituían un impedimento fuerte para que la policía capturara o enfrentara a balazos a los criminales que huían, perseguidos por ellos. ¿Cuántos de estos se nos fueron, es un decir, porque los policías no podían traspasar el límite?, demasiados, cada uno de ellos burlándose del personal policiaco que no podía violar la ley. Eso se acabó, al menos en teoría entre estas tres entidades, los límites dejaron ser impedimento para perseguir, portar armas, y lo demás…

Pero lo otro que menciona Attolini también tiene lo suyo de interesante. ¿Cuántas veces no un vehículo que circulaba por la carretera federal, se salió de la misma para continuar por una estatal?, ¿y qué hacía el policía en persecución? Notificar a la autoridad local, a ver si tienen una patrulla en las cercanías con qué apoyar, algo con lo que no siempre se puede contar, más bien casi nunca. Ahora póngalo al revés, son delincuentes que se suben a las carreteras administradas por la federación, ¿y qué puede hacer una patrullita municipal o de la estatal al introducirse en territorio federal?

Como si todas las corporaciones tuvieran el mismo entrenamiento, la misma capacidad de fuerza, la misma para capacidad de discernimiento… entre otros muchos elementos que intervienen en una situación de enfrentamiento con delincuentes.

Y sí, no le vamos a quitar que el asunto es muy grave, pero lo es más por la falta de criterio de los legisladores, que no le dan a los poderes ejecutivo y judicial las herramientas con las que enfrentar la delincuencia con la ley en la mano, las armas ya vendrán después, si es que todavía hay necesidad de ellas.

Por lo pronto el diputado Attolini está todavía en la etapa de tirar cacayacas, por más que la mayoría sean contra sus compañeros de partido, más que contra los de oposición. Ya pasará a la etapa de exhortos, otros que no sirven para gran cosa, como no sea archivarlos donde nadie se acuerde de ellos. ¿Y después?, si la suerte lo favorece, se lo llevarán a las grandes ligas, donde cree que merece estar, haciendo el ridículo a lo grande, y no a lo pequeño, mientras desaprovecha la oportunidad de conocer como son las cosas acá abajo, antes de pretender llevarlas allá arriba.

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