BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

De risa loca la noticia aparecida en días pasados de que Teléfonos de México, no hace falta explicar, pero sí recordar que es el monopolio de comunicación fija en el país, se había tomado la libertad de cortarle el servicio telefónico a la mismísima Secretaría de Gobernación…
¡Pues en qué país estamos!
Primero que nada habría que referirnos a lo que sabíamos que era la Secretaría de Gobernación, lo que fue por muchos años, el instrumento de control del régimen político. Equivalente al ministerio del interior de muchos países, gobernación en México se encargaba, así simple y llanamente, que nadie se saliera del huacal, y al que se salía, luego de un tratamiento intensivo del que no todos salían vivos, que no se le volviera a pasar por la mente que podía ofender al Supremo Gobierno de la República.
Gobernación era algo verdaderamente temible, de ella dependía la policía del estado, los servicios de espionaje, todo lo que tuviera que ver con migración, con los permisos y la negación de los mismos a las organizaciones religiosas, era el enlace del gobierno federal con el poder legislativo, con los partidos de oposición, incluso con los gobernadores de los estados.
Eran pocas cosas las que no pasaban por los escritorios de la Secretaría de Gobernación, de camino a la presidencia, por demás está decir que allí se atoraban muchos, mucho tiempo, o no pasaban nunca, de ese tamaño era el poder de Gobernación.
De hecho se llegó a asumir que quien ocupaba la cartera de secretario, era el primero en la línea de sucesión para la presidencia de la república, algo que ocurrió en varias ocasiones, aunque luego el sistema la utilizó para engañar a todo el mundo, y la jugada salió por otro lado.
Así es el régimen, no le importa sacrificar a los más útiles y más efectivos de sus siervos. A Salinas de Gortari no le tembló la mano para desaparecer la Secretaría de Programación y Presupuesto que le sirvió de escalón para lograr la candidatura presidencial del PRI, así el gobierno fue quitándole funciones, dependencias, poder y presupuesto a la otrora supersecretaría de Gobernación, hasta dejarla en lo que es en la actualidad, un cascarón que apenas sirve para recibir, afuera obvio, los huevazos y tomatazos de los que protestan contra la administración pública y se les niega el paso hacia Palacio Nacional.

Pero lo de la semana pasada nos lleva a pensar que Gobernación ha caído al punto más bajo en su ya larga historia burocrática. La nota decía que la Secretaría debía la cantidad de 63 millones 730 mil pesos, lo cual puede ser mucho o poco dependiendo del contexto, pero lo verdaderamente grave es que es un adeudo que se viene arrastrando e incrementando desde hace ocho meses, o sea que desde febrero a gobernación le tienen tan recortado el presupuesto, que no puede ni pagar un servicio tan básico como el teléfono, o si nos permite la corrección, un servicio tan absolutamente indispensable para el funcionamiento del ministerio de control como lo es gobernación, ya sé que hay celulares, pero la mayoría de las comunicaciones e incluso la conectividad por fibra óptica para los aparatos y la salida a internet, va por las líneas físicas de Teléfonos de México.
Viene a resultar que la Secretaría de Gobernación ha quedado supeditada a la Secretaría de Hacienda, pero hay que hacer énfasis que no estamos hablando de gastos extraordinarios, de contingencias o de programas y proyectos especiales de última hora, estamos hablando del gasto corriente, lo que en algunas dependencias, parece que en Gobernación no, o ya no, le llaman el irreductible, es el dinero que se proporciona para precisamente cubrir gastos fijos, que son periódicos, como el agua, la electricidad, el internet, el teléfono… vamos a creer que Gobernación no tiene dinero para los gastos fijos, pero si pudiera pensarse en un escenario todavía peor, carece de la capacidad para hacer la transferencia entre cuentas… eso que íbamos a pagar de balas, vallas, folders para los expedientes de espionaje, úsalo para el teléfono, pues al parecer o no hay dinero o no hay permiso de hacer esos movimientos, lo que es gravísimo en ambos casos.

Todavía hay otra consideración que hacer. Luisa María Alcalde Luján es una de las personas más queridas de Andrés Manuel López Obrador, como presidente de la república la designó secretaria del trabajo al principio del sexenio y luego de que exorcizaron al vampiro del Palacio de Cobián, la elevó a la secretaría de Gobernación. Tanto la aprecia, tanto confía en ella, que la designó democráticamente para ser la presidenta de su querido Movimiento de Regeneración Nacional.
De que la quiere, la quiere, sí, pero eso no se traduce en que tenga vara alta para el asunto de los dineros, a lo que se ve, no puede agarrar el teléfono, el celular porque el otro no funciona, para hablarle a Rogelio Ramírez de la O, para decirle, oye Roger, ya se me venció el teléfono, no seas gacho, deposítame para pagarlo ¿no?, y no seas malito, también los recargos y las multas, porque ya ves cómo es el ingeniero Slim, que no perdona un centavo ni a sus cuates. Y Ramírez de la O, con esa simpatía juarista que lo caracteriza, le da la misma respuesta que el Rey Felipe de España a Andrés Manuel…
La favorita no puede pedir favores, o si los pide no se los hacen, así es como están las cosas en Gobernación, nomás para remachar, Alcalde fungirá como pilmama de Andy López Beltrán, mientras que el junior de la dinastía hace y deshace, quien saldrá a dar la cara será la ya casi ex encargada de la secretaría de Gobernación, a la que le dieron chance de cobrar la última semana y la parte proporcional del aguinaldo, antes de irse de patrona de MORENA.
Así las cosas, si ya no es Gobernación quien manda, ¿dónde y en quién se concentra el poder en este nuevo escenario, encadenando el final del lopezobradorato y el inicio del sexenio de la continuidad con cambio?, nomás para saber a dónde arrimarse y de dónde retirarse porque allí no hay ni para papel de baño… que por cierto, así comenzó el sexenio pasado en la secretaría del trabajo con Luisa María Alcalde.

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