Pedaleando aplanadoras

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

¿Ha leído usted por casualidad la novela Lord Jim, de Joseph Conrad?, se la recomendamos mucho. A lo mejor hay película ya, no lo podríamos asegurar, pero se nos ocurre que sí, y es probable que, a como vamos, dentro de no mucho tiempo haya una serie sobre el libro, así de bueno es, pero con todo, no es una de las obras más conocidas de Conrad, aunque debería serlo, así de buena es, aunque su final se asemeja más al de un escritor francés, que al estilo de novela de aventuras en las que el héroe siempre gana, se queda con la dama y se vuelve millonario.

Quizá por eso es que no es tan, tan famosa, aunque ya sabemos cómo es Hollywood y también las empresas que ahora controlan la televisión restringida, con tal de ofrecerle al público algo que lo satisfaga completamente, no tienen prurito alguno en cambiarle el final a la historia que sea. ¿Qué importa que el autor se revuelva en su sepultura?, lo que importa es tener contenta a la teleaudiencia, que se emocione pero no se cuestione, que sufra pero al final quede contenta, y así no se despegue de la pantalla para ver el siguiente programa.

Lord Jim es un marino, joven, fuerte, bien plantado, valeroso, con todo por venir, sobre todo en una promisoria carrera en la marina de guerra de su país. Por esas cosas del destino, su nave naufraga y termina en una isla en la que es rescatado por los nativos, que nomás viéndolo y luego de conocerlo, le ven material para ser líder, y bueno, por allí va la historia. Cada día que pasa, Jim va cosechando triunfos, en una escalera que no parece tener fin, y allí le paramos, le reiteramos la recomendación de leer el libro y obviar las películas y las series.

Quisimos citar al personaje de Conrad porque en la política comarcana anda desde hace tiempo un náufrago, perdón, un político, que al parecer le cae bien a todos, se las ingenia para quedar bien con estos y con aquellos, aunque estos y aquellos no se soporten y no se puedan ver ni en  pintura. Lo más raro, parece que este cuate, por sus antecedentes familiares, escolares, económicos, o una mezcla de ellos, da la impresión de ser bien visto lo mismo por las clases pudientes que por las menos favorecidas.

A lo mejor ya se imagina que hablamos de Alberto Hurtado, quien ya de firme dio sus primeros y muy sólidos pasos en la política coahuilense como entenado -¿todavía se dice así afuera de los programas de Batman de los años sesenta?- del senador Armando Guadiana Tijerina, que lo traía como su mozo de estoques, más que como su mozo de estoques, casi como su heredero político, y eso ya es decir mucho.

¿Qué le vio Guadiana?, vaya usted a saber, pero es lo mismo que le ven algunos de los propietarios de periódicos, que no dudan en ensalzarlo cada vez que pueden, en sus columnas de opinión, dando la sospechosa impresión de que son ellos los que tienen que quedar bien con Hurtado y no al revés.

Aun las veces en que le dan una desconocida y un coletazo, al rato lo vuelven a tratar como si fuera el Harry Potter de la política comarcana, un personaje que todo el mundo sabe que es ‘el elegido’ y toda la trama gira en torno a su persona.

De veras que es raro el caso de Alberto, que se mueve por la grilla coahuilense como si fuera la estrellita marinera. Lo que a otros les cuesta sangre, sudor y lágrimas, y que vertiéndolas no sacan nada en concreto, en el caso de Hurtado anda como cuchillo caliente en mantequillita. Todo le festejan, hasta algo que en otros ocasionaría mínimo un estatequieto, en su caso se le perdona o se le toma como gajes del que va aprendiendo un oficio en el que va a descollar nomás que se le alineen las estrellas, las marineras por supuesto.

Cuando el diputado Alberto Hurtado, para más señas, por el Movimiento de Regeneración Nacional sucursal Coahuila, publicó en los periódicos una felicitación al gobernador Manolo Jiménez Salinas en ocasión de su primer informe de gobierno, era para que su partido en pleno se le hubiera ido encima a dentelladas, mínimo que exigieran su expulsión, que entregara la diputación local, que devolviera lavado y planchado el chalequito guinda, usted sabe, lo que hacen los morenistas cuando se sienten traicionado por uno de los suyos. Pues no, no y nada.

Casi como si dijeran… se está congraciando para pactar una transición tersa, hacia su persona, a quien no ven como un zarrapastroso, sino como alguien de los suyos…

Ahora que en días pasados circuló un video en el que una aplanadora está compactando asfalto recién puesto sobre lo que parecen unos baches, todo bajo un letrero que dice “disculpe las molestias, estamos jalando por Saltillo”, nos llama la atención que no pase lo que cabría esperar. Primero porque lo de la pavimentada tiene años de ser tarjeta de presentación y privilegio de los gobernantes priístas. Así comenzó su trienio Manolo Jiménez en la madrugada del primero de enero, y así lo hizo José María Fraustro, ahora es Alberto Hurtado el que anda tapando baches, y uno podría preguntar ¿y con permiso de quién?

Y es que no cualquiera puede andar por las calles de Saltillo con maquinaria pesada, o ligera, realizando tareas que son exclusivas del municipio, ¿qué tal si rompen un ducto, trozan un cable, caen en una mazmorra de la inquisición? Esas cosas no se hacen así nomás… o no las hace cualquiera, no se le permiten, a menos claro que se llame Alberto Hurtado, entonces no hay fijón, se las festejan y se le agradecen.

En el video se alcanza a ver el carro de una televisora local, como para dar testimonio de que fue una cosa armada para fines mediáticos. No es que ‘Beto el Jalador’ ande tapando baches por todo Saltillo, es de que hay que hacer como que hace, si no ya estuviera pidiendo que le reportaran a sus redes los baches para acudir raudo con su Razer aplanadora a cubrirlos con chapopote de primera calidad, donado seguro por PEMEX a su diputado con más futuro.

De veras, le recomendamos la lectura de Lord Jim de Conrad, le va que ni pintado el papel a Alberto Hurtado, nomás no vaya a ser que también el desenlace acá en Coahuila sea como el de aquel entre los nativos…

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