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Por: Héctor Barragán.-

Que nada tiene que ver con las creencias que puedan tener tales roedores y se comienza con la Representación de Diputados y Senadores, que no son de una cámara elevada y otra inferior, sino sencillamente están o deben ser leales a los votantes y no solamente a los partidos que los nominaron para ser electos.
De modo que ningún sentido tiene el nombramiento de coordinadores de tal o cual color para que defiendan a capa y espada, como se decía antes, sino más simplemente apoyar invariablemente todo aquello que vaya en beneficio de la mayor parte del pueblo y combatir cuanto lo pueda perjudicar.
Implícitamente lo anterior tiene que ver con la justicia, el premio a lo positivo popular y el oportuno castigo a lo contrario, hacer, decir y escribir en favor y en lo opuesto correspondiente. Lo cual deriva en hacer lo correcto y castigar todo lo contrario.
Respecto del trabajo de los representantes, debe ser procurar el bien general y sin partidismos, porque la representación es para el pueblo no para un pequeño grupo del mismo, que sería injusto y motivo de sanción, independientemente que persista la libertad de expresar el interés particular de esa minoría, que de ninguna manera debe prevalecer sobre la gran mayoría de los representantes populares.
Y tocante a la responsabilidad, el incumplir con la obligación de hacer lo que se debe y entre ello, representar, procede la sanción por ese incumplimiento de trabajar o legislar para la mayoría.
Responsabilidad es también el hacer y legislar con prontitud, resolver con el mínimo de tiempo para no incurrir en injusticia o daño, no obstante que persistan en las leyes autorizaciones para prácticas dilatorias o restrictivas, que tantas veces constituyen injusticias y perjuicios contra los derechos de los inocentes.

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