Esa “Caja China”: Cuauhtémoc Blanco borra el Rancho del Exterminio

ESPEJO CÓNCAVO

Por: Roberto Adrián Morales.-

Rancho Izaguirre, un campo de exterminio. (Foto: El País)

Si alguien debe agradecer que el caso del presunto violador Cuauhtémoc Blanco haya ocupado todos los espacios informativos, es sin duda el gobierno de Claudia Sheinbaum pues, en unas cuantas horas, permitió darles un respiro, ante la grave crisis de seguridad que enfrenta, consecuencia del descubrimiento del “campo de exterminio” o “centro de adiestramiento” o “laboratorio para probar drogas en humanos” o tráfico de órganos”, o como quiera llamarle.

Pues sí, la “caja china” funcionó casi a la perfección, luego de que otras informaciones “no prendieron” para ir quitando de la mente de los ciudadanos que en el Estado de Jalisco se registraron verdaderos hechos de horror que embarran a la administración del expresidente –Presidente, le llama la presidenta con a—Andrés Manuel López Obrador.

Fue tanto el alboroto que causó el caso Blanco, a quien su propia hermana acusa de violación en grado de tentativa, que los 200 o más pares de zapatos sin dueño ya no encontraron al príncipe que buscara a sus dueños entre las viviendas de Jalisco.

Así es. La intervención de la Fiscalía General de la República, de otro abusador de su hermana, Alejandro Gertz Manero, sirvió para darle una maquillada al caso del Rancho Izaguirre para minimizar en todo lo posible lo acontecido en esa tierra de terror llamada Teuchitán.

Ahora, de los 200 muertos, o desparecidos, o fantasmas del ensangrentado rancho de Jalisco no queda más que una detención: la de José Gregorio “N” “El Lastra”, señalado como líder de una célula del Cartel Jalisco Nueva Generación, sobre quien pesa ya toda la acción de la justicia.

Pero, no solo se llegó a la detención, sino que además, inmediatamente fue internado en una cárcel de alta seguridad, por aquello de que se le ocurriera abrir la boca para negar la versión que lo incrimina o para embarrar a algunos personajes del gobierno de Sheinbaum o de algunos añitos atrás.

Gertz Manero sabe hacer su tarea. Nomás tomó el control del Rancho Izaguirre y entró la barredora, limpiaron el lugar de todo indicio de muerte, además de exigir a la Fiscalía de Jalisco la entrega de los objetos que se encontraron ahí, los bienes, las prendas, los huesos hallados y todas las líneas y carpetas de investigación, con lo que se pretende dar borrón al asunto para dejar en paz y tranquila a la señora presidenta.

Después de eso llegó el “héroe violador” de su propia hermana como borrador de páginas mal escritas. Antes que quitarle el fuero de diputado federal a Cuauhtémoc. Se armó todo un circo que atrajo la atención ciudadana. El exfutbolista del América aguantó con firmeza los ataques de la oposición y de las mujeres de Morena que exigían rodará su cabeza, aunque sabía, en su interior, que eso no ocurriría nunca. Todo fue un capítulo novelado, un distractor oficial.

¿Y el Rancho Izaguirre? ¿Y las familias que esperan respuesta para saber algo de sus desaparecidos? Eso ya es historia. El Segundo Piso de la Cuarta Transformación decidió dar vuelta a la página para seguir protegiendo a la administración de López Obrador e impedir que afloren las sangrientas consecuencias de sus “abrazos no balazos”.

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