El ascetismo de Lucas Martínez Sánchez

ESPECTADOR

Por Luis F. Hernández

Sencillo, modesto, austero, místico, reservado y sobrio

Apuntes de una relatoría sobre la vida de un hombre de bien.

Hablar sobre la vida de un personaje contemporáneo de la vida publica y cultural de nuestro estado, no deja de ser además de interesante, sino también de un compromiso ineludible por su trato y amplio dinamismo en el circulo laboral y emocional que ello comprende, toda vez que de la persona que hoy se trata fue un pertinaz y asiduo investigador que nos trajera claridad sobre sucesos y acontecimientos que por diversas circunstancias quedaban en el extravio de la crónica y el relato de la misma historia.

Para muchos que le conocimos ese fue nuestro hoy siempre reconocido e implícitamente homenajeado Lucas Martínez Sánchez, que al demostrarnos día a día su atingencia, esmero y pasión por aclarar diversos aconteceres del paso y comportamientos de la sociedad, en donde en sus tareas nos aportara su laboriosidad en el entorno del tiempo y campo de la investigación histórica, con ello también diversos elementos que nos permiten hoy esclarecer configuraciones y circunstancias que nos habilitan la puntualización de fenómenos sociales y así, de esta manera comprender con mayor puntualización los hechos que vienen a formar con mayor amplitud lo que se puede resumir en historia, su trabajo tanto municipal, regional, estatal e incidir de cierta manera en la conformación de nuestro pasado nacional.

Esta serie de elementos que en sus actividades, tareas y trabajos nos aporta Martínez Sánchez, debemos de reconocer que fue un asiduo gambusino de la información de notas y apuntes sociales e históricos, elementos que nos aporta y permitiera un conocimiento organizado en el desarrollo de nuestro pensamiento cultura, que en cierta forma nos auxiliara a incursionar en el amplio conocimiento de sucesos y circunstancias en los cuales nuestra sociedad materializó y concretó cada etapa del tiempo circundante en la vida de la sociedad y que vienen a configurar la historia.

Sus obras editoriales es la incursión en archivos de todo orden, al indagar sobre añejas páginas y encontrar su sentido de paleógrafo comprometido documentalmente, misma situación que viene a nutrir con datos confiables sus cuestionamientos hipotéticas, análisis y conclusiones en cada una de sus obras, condiciones que sin duda alguna supo captar de uno de sus maestros de su tierra natal Monclova, don Regino Fausto Ramon Cantú, quien fuera un hombre acucioso de gran sentido y compromiso con el estudio documental de nuestra historia del siglo XIX y parte del siglo XX, tanto de Coahuila como de México, pues como bien lo sabemos en sus vertientes de geografía e historia, fue de él de quien Lucas Martínez Sánchez, asimilo el compromiso literario y especifico de los acontecimientos para narrarnos sus brillantes páginas de historia.

Bajo estricto sentido esta es la fenomenología que nos aporta el conocimiento que circundaron la conformación de nuestra historia regional y sus pormenores específicos.

Martínez Sánchez en ello incursiona de manera sensible y cuidadosa para de esta manera labrarse su propia personalidad como estudioso de sucesos configurativos de acontecimientos que debemos recordar, de esta forma nuestro homenajeado, cubre cada uno de sus propósitos. buscando en todo momento la veracidad y el sustento que den sentido pleno de los acontecimientos.

Fueron mas de 20 obras editadas la que nos aporta, sobre personajes de la independencia, la reforma, y la revolución, como también de aquellos sitios en los cuales se forjaron con gran sentido batallas y acontecimientos con gran sentido importantes páginas de nuestra historia estatal y del noreste del país, estas importantes obras que al leerlas nos permite conocer la asiduidad y el empeño, así, como el tiempo y motivación que nos arroja para incursionar en sus lectura, al ser aportaciones y acontecimientos propios como lo fue él de un hombre que deseaba dejar testimonio de bien en sus valores y disciplina como historiador, que hoy sin duda alguna tendremos presente en cada uno de sus esfuerzos editados.

De su vida personal lo recordaremos en su incursión que dejó como testimonio en su trabajo en el archivo municipal de Monclova como también le recordaremos en su etapa formativa de joven buscando el encuentro con sus valores espirituales y sus creencias en los elementos que dan lucidez a la práctica de la fe.

Otro de los acontecimientos que nos llama la atención es su relación que el Prof. Jesús Alfonso Arreola Pérez, pues es él quien nos habla de la personalidad de Martínez Sánchez a describirlo en su seriedad, desempeño y responsabilidad misma que acredita en su ejercicio ordenado y puntual del archivo municipal de su tierra de origen, Monclova.

Es así, como el propio Arreola Pérez le invita a su traslado a esta ciudad de Saltillo y de forma por demás inmediata le abre el acceso al Colegio de Investigaciones Históricas de Coahuila, que al poco tiempo lo harán formar parte de los cuadros directivos y del trabajo desarrollado que esta institución cultural del estado ofrece para la cultura histórica de Coahuila.

A mes y medio de distancia en su partida, la cultura del estado reciente la perdida prematura de uno de sus hombres cuyas aportaciones deben de ser un ejemplo para todos quienes configuramos el cariño y amor por esta tierra de nuestro estado que es Coahuila.

En este tiempo dadas las circunstancias, resentimos un vacío emocional para seguir aportando mayores elementos que nos permitan una plena identidad y nos propicien una pertenencia en nuestros valores de identificación en esta nuestra tierra, será sin duda la participación de nuevos valores sobre los que se configure las siguientes paginas demuestra historia, más habrá de ser necesario discernir sobre aquellos aspectos de orden general que nos ofrezcan con nitidez aquellos elementos que concreten y plasmen el sentir de una sociedad y sus circunstancias sobre los cuales se escriba la historia.

El ascetismo de Lucas Martínez Sánchez, que le describe como un hombre de bien, habrá de servir de ejemplo dada su seriedad, parquedad, dedicación, discreción y modestia que a el le caracterizaban, al no buscar situaciones estridentes, falsos reflectores y protagonismos que le hicieren salir de su situación augusta y modesta.

Nuestra cultura coahuilense habrá de añorarle en sus platicas y experiencias con las que gustaba de aderezar cada uno de sus contenidos, trayéndonos a las pláticas y conferencias toda expectación e impacto que nos motivara a conocer cada uno de nuestros procesos que configuraran nuestra historia.

Para quien de manera personal lo tratamos nos deja el recuerdo de un hombre tenaz y comprometido por dar sentido veras a los acontecimientos que con el pasar del tiempo vienen a concretarse en hechos y circunstancias que al someteros al análisis científico alinean las páginas de estudio de nuestro pasado concurrente como sociedad.

Descanse en paz este hombre que nos regaló y escribió, páginas de historia y de cultura.

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