¿Y los exámenes de la Secretaría?

 BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

A lo mejor a usted le pasa como a mí, que por escuchar las mismas expresiones durante años, particularmente aquellas que oímos repetidas tantas ocasiones durante la infancia, simplemente las damos por hechas, sin ocuparnos en pensar el significado que pudieran tener.

Digo, acá entre nos, me ocurrió con la santa misa… tantos años de ser llevado, de grado o por fuerza, al principio de uno y luego del otro, me soplaba el ritual entero sin parar jamás a averiguar, déjese del significado, sino siquiera qué estaba diciendo el sacerdote.

Le juro que llegué hasta los quince años, o más,  creyendo que Jesús le había dicho a sus discípulos mis pasos dejo mis pasos doy… no fue hasta que, seguramente por puro aburrimiento, agarré un misal que tenía enfrente, y leí “mi paz os dejo, mi paz os doy”… y ahora sí que literalmente, vi la luz, ¿cuántas otras frases habrá en el rito de las cuales no tiene uno más que una idea de lo más general, equivalente a poco más que nada?, y bueno, así ha de ser en todos los ámbitos, que escucha uno cosas, las repite, aplicándolas en situaciones similares a aquellas en las que las escuchó, pero sin realmente hacer un análisis a cabalidad de lo que quieren decir.

Allí le va una por la que seguramente pasamos todos, o la mayoría, los famosos ‘exámenes de la secretaría’. Hablo de mi experiencia personal, pero que como inscrito en el sistema educativo nacional -híjole, se me pasó ponerlo en mayúsculas, pero no importa mucho, sobre todo a últimas fechas se vuelto cada vez más minúsculo- todos los alumnos teníamos que presentar ese examen, y para que vea el nivel de atención que le concedía yo y los de mi generación, ni siquiera puedo decir si la periodicidad era semestral o anual, lo que sí le podemos comentar es que en estos tiempos es anual, pero por una razón que escapa a nuestro intelecto, le digo, producto del mismo sistema educativo, no sabemos por qué ocurre a mediados del ciclo escolar, y no al final, si es que de ese examen dependiera la aprobación y pase al siguiente grado, además de la calificación de los conocimientos que tiene el educando.

Desde siempre, bueno, desde el primer año de primaria, los maestros nos hablaban de los exámenes de la secretaría, los alumnos hablábamos de los exámenes de la secretaría ¿y usted cree que alguien de nosotros preguntó alguna ocasión de qué secretaría se trataba?, al menos yo no, ni nadie que conociera lo hizo jamás. Ya a la hora que se lo plantaban a uno enfrente, ah entonces podía uno leer en negro sobre papel periódico, Secretaría de Educación Pública, lo cual, efectivamente, tenía su lógica, pero uno no debería confiarse, y menos cuando que por aquel tiempo, y todavía aunque creo que menos, en el sistema educativo había escuelas en las que intervenía lo mismo la secretaría de agricultura que la de la defensa, y quizá alguna otra.

Pero bueno, así somos de confianzudos, cuando uno habla de la secretaría, y está uno en un ámbito académico, pues ha de ser la de educación pública, lo de las becas, ha de ser la de desarrollo social, y ponga que alguna otra intervenga, pero queda claro entonces que es la SEP, o en su defecto, la Secretaría de Educación estatal, de las que se está hablando cuando se habla de secretaría.

Regresando a lo de los exámenes, había fechas muy puntuales para su realización y aplicación, y ay de aquel escuincle que estuviera enfermo, que sus papás no pudieron llevarlo, que lo que sea, y que no presentara el examen, porque nomás no había manera de reponerlo.

Eran cuestiones insalvables, no tanto en cuanto a la aprobación, cuando todavía importaban esa clase de cosas como sacar la calificación mínima aprobatoria y de preferencia una más decorosa, no como ahora, en que se han dejado de lado esas técnicas de opresión conservadoras y neoliberales, que tanto daño hacen a la estructura mental de los niños… según la cuarta transformación, ahora no importa lo que saque, pero eso sí, que lo presente, ya con que pueda poner su nombre en la primera hoja, lo damos por bueno…

Yo me acuerdo que era el propio profesor del grupo de primaria el encargado de la aplicación del examen de la secretaría. Se cambiaba de cachucha, del rudísimo profesor de todos los días, al rudísimo aplicador de exámenes, al primero lo conocíamos, al segundo no, ni dirigirle la palabra nos atrevíamos, no fuera a ser que nos ‘sancionara’ quitándonos el examen, algo que se nos advertía desde antes de comenzar.

Ni que decir que la pasábamos mal durante los exámenes de la secretaría, algunas cosas no las habíamos visto por desfase del calendario, o por lo que fuera, y las preguntas se iban en blanco, o allá quien se atreviera a poner lo que quisiera. Si los calificaban o no, es algo que nunca supimos a ciencia cierta, no nos llegaban de regreso, como para ver qué errores habíamos cometido.

Bueno, pues en general los exámenes de la secretaría no han cambiado, salvo en la importancia que se les concede. Antes las fechas de aplicación eran inamovibles, en algún momento se llegó a pedir la presencia de padres de familia para atestiguar que se aplicaban y que no había chanchullo de lo que sacaban los alumnos, hoy, como pueden llegar el día que dijeron que estaba programado, o de perdida en la semana que habían dicho, o el mes… pero ya de eso no queda ninguna seguridad.

Hoy les avisan a los niños que va a haber los exámenes de la secretaría, los profesores preparan a sus grupos en los temas que creen que van a integrar la prueba, pero certeza sobre el día, nomás no la hay. Yo no sé si es que las falta gente, si no hay confianza en los profesores, si les da pena convocar a los papás, si no tienen papel suficiente para imprimir, si no hay dinero para las copias, o si más inteligentes, ya o hacen una aplicación universal, sino es por muestreo, a estas escuelas sí y a estas no, y que la decisión sea por sorteo. Son puras especulaciones, lo único cierto es que muchos planteles se quedaron esperando que llegaran los exámenes, se terminó marzo y no llegaron.

A lo mejor es que se equivocaron de secretaría, o de escuela, o de día o de mes, pero eso sí, estas cosas antes no pasaban, y ahora sí. ¿con qué llenarán los informes de las evaluaciones diagnósticas?, vaya usted a saber, pero no fue con lo que contestaron los escuincles, porque no contestaron nada.

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