Votar… o no votar… esa es la cuestión

ESPEJO CÓNCAVO//Roberto Adrián Morales

Foto de El País.

A todo santo se le llega su día, como dicen en mi tierra. Así, llegó el momento de pulverizar al Poder Judicial Federal para dar paso a un monstruo que ni el doctor Frankenstein, en sus pretensiones de jugar a ser Dios y dar vida a una creación que resultó mitad humana mitad monstruo, pudo siquiera imaginar.

Los odios de Andrés López Obrador hacia ese poder de la República, mañana serán coronados por la Presidente Claudia Sheinbaum y los remedos que quedaron del Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral de la Federación, aunque también el pueblo “bueno y sabio”, con acordeón en una mano y un puñado de pesos en la otra, tendrá su participación directa para martillar el último clavo sobre el ataúd de la democracia mexicana.

El desarrollo y los pormenores de esa elección judicial se realizaron, desde un principio, con el desaseo y la mayor de las corrupciones jamás imaginadas. La selección de candidatos, las listas de verdaderos criminales que ya se sienten ataviados con la toga y el birrete y el desvío de cientos de millones de pesos que irán a parar a los bolsillos ¿de quién?, forman la basura de la elección que se desarrollará a partir de mañana a lo largo y ancho del país.

Y digo a partir de mañana, porque del 20 por ciento del padrón electoral que se espera acuda a las urnas –seguramente no será ni el 10%– los representantes del INE en las casillas no podrán contar los votos y que ni se les ocurra tachar las boletas que no se utilicen… Pues todavía falta quien decida tacharlas en favor de los favoritos del nefasto expresidente de México, que es fecha no se puede sacudir Sheinbaum convirtiéndose en una empleada más del tabasqueño.

(Foto de El Financiero).

Así, el 90 por ciento de las boletas, o más, quedarán a disposición de la Secretaría de Gobernación que le dará el palomazo a sus incondicionales, aunque se trate de defensores de narcotraficantes o que formen parte de la delincuencia organizada o simplemente que estén al servicio e intereses de quienes gobiernan. Al fin que en este ‘país de maravilla’ en que ha convertido Morena a México, todo se puede hacer y todo se vale.

De ahí que emulando la frase «ser o no ser, esa es la cuestión», del famoso soliloquio de Hamlet en la obra de William Shakespeare que explora los dilemas existenciales de la vida y la muerte, la naturaleza del sufrimiento y la posibilidad de un escape, nos preguntamos: votar o no votar… esa es la cuestión, como salida del nudo que estrangula al Poder Judicial y que, al paso, ahorcará a los mexicanos que quedarán indefensos ante las decisiones de un gobierno irracional y prepotente.

Votar o no votar… ¿Qué gana un ciudadano con acudir a las urnas dentro de unas horas? Nada. Algunos acudirán para ofrecer su sufragio a algún amigo o conocido, otros lo harán por recibir dádivas del gobierno mientras que la gran mayoría, que no está ni enterada de que habrá una elección de magistrados y jueces, permanecerá en casita, viendo algún partido de futbol o una película de terror, sin imaginar que el futuro les representa eso: una película terrorífica.

Total, dentro de 15 días, o tal vez un mes, en lo que se encuadran los resultados y se rellenan las boletas electorales, la Secretaría de Gobernación, el Instituto Electoral y el TEPJF darán a conocer los nombres de los “presuntos ganadores” de premios llamados cargos del Poder Judicial Federal. No más.

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