Los ‘millonarios fanta$mas’ de las tuberías de AgSal

 BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Seguramente usted habrá escuchado su buen catálogo de teorías conspiracionistas. Sea que usted tenga cierta debilidad o gusto por creerlas o, por el contrario, que cualquier cosa que le suene a conspiración, de inmediato la clasifica como mentira, como un engaño con fines de lo que sea, desde lo más inocuo que podría ser el espantar a las personas, hasta la venta de cualquier cosa que lo salve de la enésima conspiración. Es inevitable, en lo personal creo que las teorías conspiracionistas han existido desde siempre, algunas se sirvieron frías y calientes durante la Última Cena, pero ahora con el internet y las redes sociales, ha llegado a extremos que podrían volver loco a cualquiera, a cualquiera que les hiciera caso.

Las teorías de conspiración favoritas nuestras, no son aquellas que tienen que ver con el fin del mundo, con programas de gobierno para limitar la población del planeta, o para esconder los contactos que tienen con extraterrestres. No, lo nuestro es más prosaico, aquellas cosas que hace el gobierno con la intención de verle la cara a la población, y que esta se crea los argumentos que les ponen enfrente, o más bien, la ausencia de argumentos, porque esta clase de cosas suele manejarse en base a puros supuestos y sospechas, a las que por supuesto los encargados de desmentirlas, no lo hacen jamás.

La SEP fraguó una estrategia que dañó la educación en México. (Foto Líder life)

De entre las que nos gustan más está aquella que dice que en alguna oscura oficina de la Secretaría de Educación Pública, de la de Gobernación o de la Presidencia misma, se fraguó la estrategia para elevar la estadística de educación que tienen los mexicanos. Según esto, habría alguien propuesto, y los demás aceptado, que ya no se reprobara a nadie, que todos los alumnos pasaran de año, supieran o no lo que deberían saber, pero que al entregarles el certificado de primaria o de secundaria, podría el gobierno exhibir un rendimiento del sistema educativo muy superior al que tendría si, por el contrario, se reprobara a todos los que no aprueban los exámenes.

¿Pruebas de esto?, no tenemos ninguna, solo la sospecha de que de buenas a primeras el gobierno mexicano se empeñó en ofrecer al mundo la imagen de un país educado, por más que carecieran los profesores y los estudiantes, las escuelas, los contenidos, de la calidad mínima para ofrecer una enseñanza y un aprendizaje adecuados. ¿Qué dicen las pruebas?, que los alumnos no saben leer, que no saben matemáticas, que no saben de ciencia, y sin embargo, certificados sí tienen. El objetivo que buscaban se logró, y a otra cosa.

Otro tema de conspiración, este acá a nivel local, lo tenemos a cargo de la empresa paramunicipal, o como gusten ellos de llamarse, porque se consideran un negocio privado y no parte de la administración municipal, de Aguas de Saltillo.

Los medidores registran el aire que pasa por las tuberías. (Foto de El Heraldo de Saltillo)

Remontándonos a varias décadas en el pasado, la gente solía quejarse de que por las tuberías salía más aire que agua, pero que los medidores trabajaban con el primero de la misma manera que con la segunda, y durante años, la entonces Junta de Agua y Saneamiento, se hizo la que no había forma técnica ni práctica para resolver la cuestión.

Sí la había, claro que la había, si se suministrara agua continua y permanentemente, o sea, que hubiera siempre agua en las tuberías, no habría esa clase de complicaciones. Ah, pero como eso siempre ha estado por encima de la capacidad del sistema de agua, que la corta aquí, para mandarla allá, y luego la corta allá, para reponerla aquí, ¿qué cree que suceda cuando se vacían de agua las tuberías?, exactamente, se llenan de aire.

Y ya ve por dónde vamos ¿qué ocurre cuando vuelve el agua?, pues que el líquido va empujando el aire, que al pasar por los medidores, lo marca como si fuera líquido.

Válvulas expulsadoras de aire.

¿Qué padre, no?, ¿durante cuántos años no nos cobraron agua que era puro aire?, si por algo aquello, la JAPAS y el SIMAS eran un negociazo, como ahora lo es Aguas de Saltillo, porque recurre a las mismas prácticas, o al menos eso sugiere la teoría conspiracionista saltillera.

El cuento completo es que hasta antes de la concesión a Aguas de Barcelona para constituir Aguas de Saltillo, se había llegado a la solución técnica, nada complicada además, de instalar válvulas de expulsión, por ellas salía el aire de las tuberías, que venía empujando el agua cuando regresaba, pero no pasaba por el medidor, de tal manera que los costos de la población, correspondientes al consumo, se mantenían razonables.

Sí, pero Aguas de Saltillo es un negocio, y no es el negocio de los saltillenses, sino de sus socios europeos, los que se llevan la tajada del león. Como negocio, lo que les interesa es cobrar, ¿y se le ocurre mejor manera de ganar dinero que venderle aire a la gente y cobrárselo como agua, agua que para mayor abundamiento, no se entrega y no se consume?

Habrá pocos de estos negocios, literalmente no tienen otra cosa que hacer, más que sentarse a ver cómo da vueltas el medidor, y todo porque fueron retirando las tales válvulas de expulsión. Los trabajadores que mandaban a hacer la chamba le decían a los usuarios que estas estaban prohibidas… ¿en dónde están prohibidas? Lo único que podría salir por ellas era aire, agua no, pero eso sí, el medidor solo registraba el líquido que entraba y se consumía, y eso se les hacía un negocio poquitero, no el de los millones y millones que a ellos les encanta administrar.

Escucha su medidor, escuche sus tuberías, parece que tienen espíritus dentro, y no, es puro aire que viene removiendo el agua, y que por esos sustos, le cobran un dineral que no consume.

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