BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Salió por allí una notita de esas totalmente sin importancia, y la dejaríamos correr sin voltearla siquiera a ver, de no ser porque de alguna manera, denota una tendencia muy significativa en la clase política nacional, con su obvia ramificación a lo local.
La nota a la que nos referimos apareció en redes sociales con el sello de El Coahuilense, y hablaba de que habían captado al grillo saltillense Alfonso Danao portando, más bien luciendo y presumiendo un reloj marca Rolex, de esos que alguna vez tuvieron fama, vaya usted a saber si justificada o no, de ser los más precisos del mundo, y en donde sí competían era en ser de los más costosos, fuera de los modestitos que compraba uno… los que lo pudieran comprar, austeros, o los de superlujo, con carátula atiborrada de diamantes, rubíes, y distintas piedras preciosas.
Rolex, me acuerdo de un comercial que vi alguna vez en una revista para ricos, ofrecía la opción, a quienes habían comprado su primer Rolex cuando eran pobres pero muy ambiciosos, cambiar la carátula normalita, ahora que son millonarios pero todavía más ambiciosos, por una de brillantes, obvio pagando una diferencia abismal, que quienes lo hacen, creen que lo valen…

Que si Poncho Danao tiene dinero de abolengo, o si es propietario de uno o varios negocios, eso es cosa de él, aunque también siempre está la sombra de una sospecha de que el dinero del que ahora hace alarde, nada tan burdo como prender un cigarro con un billete de mil pesos, sino con cosas que además, denotan su ‘buen gusto’ por los objetos que no cualquiera puede comprar.
Ahora, dijera usted, Danao es un político de éxito, de esos que ha estado en los cuernos de la Luna y estando allá ha aprovechado para hacerse un fraccionamiento para vender las casas y departamentos con vista a Saltillo, pero no… es un politiquillo de esos del montón.
Nada que ver con doña #Datoprotegido, una diputada totalmente equis, que sin embargo se hizo famosa por promover ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, una demanda contra una ciudadana, a quien esta instancia sentenció a pedirle disculpas en redes sociales durante treinta días. La fulana diputada no representa mayor cosa en la escena política nacional, de no ser porque es esposa de otra nulidad, el diputado federal Sergio Gutiérrez Luna, quien la gira de presidente de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, ambos de filiación morenista, pertenecen a MORENA, a la élite del partido, y quienes gracias a la barrabasada de la denuncia, se ganaron el repudio de un amplio sector de la población.

Las ‘benditas’ redes sociales, que decía el guía espiritual de esta gente hasta que comenzó a lloverle en su milpita de Palenque, se han ensañado, hay que decirlo tal cual, con esta simpática parejita, haciendo escarnio de su desmedido, desmedidísimo gasto en simplezas, que definitivamente no corresponde al nivel de ingresos de ninguno de los dos, representantes populares, que deberían serlo de a gratis.
Que si el anillo de compromiso de un millón de pesos, que si los tenis de 20 mil, que si los aretes de 100 mil pesos, que si las botas de tantos miles de pesos, el vestido, la bolsa, el reloj… parece que a los políticos, los de izquierda, les pegó duro el virus de vestirse con la ropa y los accesorios más costosos que pudieran encontrar, quizá fue una chinche que les picó en su curul, o vaya usted a saber qué, pero es notorio el padecimiento, hasta parece que juegan competencias por ver quien gasta más dinero y en qué tontería lo queman.

Otro caso para La Araña, el director general de investigación Alex Tonatiuh Márquez, dependiente de la Agencia Nacional de Aduanas de México, a quien le gusta presumir su colección de relojes, sus carros, su ropita, y en general el tren de vida que lleva. Nomás de los relojes, son algo así como ocho millones de pesos, nomás de los últimos que compró de riguroso contado, disculpando, en esa colección, el Rolex de Poncho Danao, de tristes 250 mil pesos, no tiene nada, pero nadita que hacer.
Ah, y hablamos solo de los relojes, sume a eso todo lo que alguien de nivel necesita: joyas, plumas, carros, casas, vacaciones, todo de primerísimo orden… de gasto, porque al final de cuentas, el reloj sirve para dar la hora, y ahora que todo el mundo trae el celular en la mano, de alta gama por supuesto, lo primero que aparece en la pantalla es siempre la hora, el Rolex ya sale sobrando.
Son tres casos, uno local sin mayor trascendencia, a menos que el órgano fiscalizador del IEC diga lo contrario, y dos nacionales, que tal vez sean de interés de la nueva Unidad de Investigación Financiera,, que de la vieja no lo fue, pero lo interesante del asunto es cómo gente que siempre vivió modestamente, porque sus ingresos no les permitían vivir de otra manera, acceden al poder y se vuelven dementes, gastando un dinero que no hay manera que puedan justificar, por el simple hecho de que los salarios de gobierno, gracias a YSQ, no dan para eso, ni de relajo.
Siempre se ha dicho que para tener la lengua larga, hay que tener la cola corta, es el lema de la profesión periodística, y debería serlo también de los políticos. Pues es el caso que los de la 4T no tienen la cola corta, la tienen muy larga, pero eso sí, decorada con las joyas más caras que el dinero pueda comprar… y son pocos los que no están cortados por la misma tijera, si es que alguno.

Deja una respuesta