De la Barbarie Fratricida Española a compartir el Conocimiento. Isaac Costero Tudanca, Médico, Humanista y Científico de dimensión mundial.

Por: Dr. Eugenio Deister.-
¿De qué alcance y trascendencia fue la contribución del Exilio Español en México?
Todos los países en la historia del mundo han dependido siempre, para lograr proporcionar bienestar a su población, de la visión o su carencia, emanada o no de sus gobernantes, cuando muestran un congruente compromiso e interés por invertir en la ciencia y la tecnología, yo la llamaría esa indispensable e inamovible voluntad política que se queda tatuada en todos los ámbitos de un país y que disipa toda duda referente al rumbo y metas por alcanzar, y así constituirse en filosofía nacional de prosperidad.
Ésta, para España, en palabras de José Cueli, «cobro’ carta de naturalización en la Península hasta la segunda mitad del siglo XVIII, es decir una centuria después de que fue adoptada por los países más avanzados de Europa «y a paso de tortuga”, expresión del enorme Santiago Ramón y Cajal, Nobel de Fisiología o Medicina de 1906, fundador de la neurociencia moderna. quien proclamó la necesidad de fecundar y renovar la vieja universidad con un plantel docente; y yo agrego, científico para ser formados en las más excelsas instituciones europeas.
Federico Revilla el biógrafo de Ramón y Cajal nos habla de ese «cruce secular inusitado con la existencia de un Santiago Ramón y Cajal en 1906, en una España que carecía de un verdadero impulso a la ciencia y a la tecnología, y lograr lo que Ramón y Cajal había alcanzado a manera de excepción como autodidacta que «requería de dotes evidentes de inteligencia, preparación, tenacidad y sosiego, sumadas esas habilidades manuales para suplir deficiencias materiales.

En mi interpretación, aquellas sobresalientes aptitudes innatas de observación e identificación de elementos trascendentes que poseía Cajal que le daban enormes frutos en sus investigaciones, pues en sus años más productivos solamente contaba con microscopios con espejo a contraluz del sol para iluminar los portaobjetos que observaba.
En esos años España, debemos apuntar, ya mostraba incipientes pero significativos compromisos de avance en las ciencias.
«El campo español no era totalmente yermo» había laboratorios biológicos con reconocimiento en el extranjero, los naturalistas se iniciaban en la adopción de ciertos métodos de estudios histológicos «embriológicos, etnológicos y psicológicos.
Al igual iniciaba la formación de ingenieros, físicos, químicos y matemáticos españoles en Holanda y Bélgica que volvían a España para formar escuela, a esto se sumaba ya el apoyo también para juristas, historiadores, filólogos, psicólogos, filósofos formados en Alemania con los métodos más modernos que influyeron tanto en España dentro de la educación y las actividades científicas a principios del Siglo XX.
Otras profesiones también recibieron este beneficio para sus egresados al ser financiados para su formación avanzada en Arqueología e Historia, en los países más reconocidos de Europa, a través de las siguientes instituciones españolas:
La creación de la Junta de Pensiones y de Ampliación de Estudios y el Patronato de Ingenieros y Obreros, «ambas compartiendo la misión de escoger la flor de la juventud intelectual y obrera para educarla y sostenerla en los grandes focos de producción científica e industrial de Europa y América» relata José Castillejos catedrático de derecho romano de la Universidad de Madrid en su calidad de secretario de la Junta.

Los lectores de está semblanza, sin lugar a dudas, podrán asociar la creación y propósitos de esta Junta con las iniciativas del presidente Cárdenas al crear tres décadas después en los 30s El Instituto Politécnico Nacional y centros de investigación como es el Cinvestav y otros del IPN que en mi opinión son estos centros y sus egresados los de mayor relevancia científica en México, pues decenas éstos fueron y han sido becados en los países de mayor reconocimiento mundial para completar su formación, al igual este proyecto es el de mayor apego a una visión y misión democrática para formar técnicos, profesionistas y científicos.
Aunado a todo, el «porrismo» en el IPN no se ha visto favorecido vía el contubernio de autoridades para simular formaciones de vocacional, pregrado, maestría y doctorado, como si lo ha sido en todas las universidades públicas estatales de México.
El CONACyT fundado en los años 70s para propósitos similares a las Juntas de España y el IPN en el sexenio de Luis Echeverría Álvarez fue durante algunas décadas exitoso y cumplió su misión hasta los años 80s cuando se dio inicio el becar a «porros» en instituciones de prestigio del mundo, que completaron solamente los calendarios académicos en esas universidades, sin embargo jamás participaron en proyectos de investigaciones académicas y científicas, porque fueron detectados que su propósito era el paseo y utilizar el sistema para sí.
Así fue decayendo el objetivo inicial y a partir del 2018 no cumple en nada con su propósito de visión o misión; México desde el año 2000 contribuye únicamente con el 1% anual respecto a la creación de nuevo conocimiento mundial. Quise aportar estos datos actuales para el entendimiento y expectativas reales que pueda tener la población mexicana interesada en conocer hacía dónde vamos o nos encontramos en este tema y a que podemos aspirar.

Volviendo a los años de 1939 a 1982, quiero relatar como fue que los bien capacitados técnicos y profesionales del exilio Español de todos los rubros que arribaron a nuestro país, lograron no solo aportar sus conocimientos muy valiosos, sino transformar a México para su desarrollo económico, social y científico esto permitió nuestra incorporación al mundo moderno.
Hoy me voy a referir a las contribuciones a la medicina de México por parte de un inédito español, el patólogo, investigador y clínico, que tuvimos el privilegio de haber atraído por encima de las ofertas que le hicieron países como fue, el Canadá, su nombre; Isaac Costero Tudanca.
Nació en Burgos, capital provincial de la comunidad autónoma León y Castilla, España. Se formó en Zaragoza donde terminó su licenciatura en medicina en 1929, en cuya preparación mostró vocación para la investigación científica en el conocimiento de la morfología comparada (ciencia que estudia la estructura y desarrollo de un ser vivo) en moluscos (caracol, almeja) en el Laboratorio de Zoología de la Facultad de Ciencia.
Al trasladarse a Madrid para obtener el doctorado, lo cual logró en 1931,se puso en contacto con Pío del Río Hortega, director del Laboratorio de Histología Normal y Patológica, quien tuvo una influencia decisiva en los médicos españoles que vendrían a México al término de la guerra civil como fueron: Isaac Costero, Tudanca, Rafael Méndez, Dionisio Nieto Gómez y José Puche Álvarez.
Pío del Río Hortega, fue una reconocida personalidad de la histología (estudio de los tejidos del cuerpo) española, perteneció a la prestigiosa escuela de Santiago Ramón y Cajal al que hemos aquí hecho múltiples referencias, Pío del Río Hortega fue becario de la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigación Científica trabajó en Paris, Londres y Berlín, en 1940 se exilió en Argentina para dirigir el Laboratorio de Investigaciones Histopatológicas (técnicas y exámenes que estudian los tejidos enfermos bajo microscopio e identifican enfermedades) de Buenos Aires.

Isaac Costero permaneció varios años con Del Río Hortega «estudiando las técnicas que le debían proporcionar los resultados originales más importantes de su labor posterior: las tinciones o impregnaciones argénticas (sustancias con que se pintan los tejidos vistos por el microscopio). También Costero estudió con otros distinguidos científicos: Jesús Maynar, estudios de la biología práctica de campo…. Con Santiago Pi Sunyer, química biológica (hoy bioquímica) fisiología general y metodología con animales para prácticas de investigación en laboratorio, con los hermanos Muniesa se capacitó en análisis clínicos, cultivos bacterianas(técnicas para crecimiento de bacterias) autovacunas y sueros inmunes. Entró al Instituto Nacional del Cáncer y por un tiempo fue anatomopatólogo del Servicio de Medicina Interna cuyo director era el prominente Gregorio Marañón en el Hospital General de Madrid.
Cuando ya contaba con este basto bagaje aunada una sólida preparación histológica y anatomopatológica, fue becado a Alemania en los institutos de Patología del Hospital Mohabit de la Universidad de Berlín, posteriormente en el Departamento de Cinematografía Científica del Hospital Universitario de Berlín y en el Instituto de Biología de Berlín-Dahlem y el Instituto Erlich en Frankfort donde cultivó tejidos en laboratorio; las células de la microglía (células inmunes del cerebro) de Río Hortega demostrando su origen embriológico que resultó tan trascendental para la histología del sistema nervioso.
Durante ese tiempo en Alemania perfeccionó las tinciones argénticas en sus palabras «admirablemente dúctil para las investigaciones en el campo de morfología (forma o estructura) científicas en macroscópica.
Al volver a España, se incorporó al Laboratorio de la Residencia de Estudiantes y al Instituto Nacional del Cáncer, para presentarse, en1934, a las oposiciones a la cátedra de histología y anatomía patológica en Valladolid puesto que obtuvo merecidamente. Ahí durante dos años organizó los departamentos para la investigación y destacó en la formación de un grupo de investigadores, es decir continuó con el proyecto de crear escuela obedeciendo al propósito de España y cumpliendo con su compromiso al haber acudido con ese objetivo como becario en el extranjero.

Aquí cabe destacar para conocimiento del lector que el médico formado en España previo a la constitución de las residencias de estudiantes que ellos no obtenían capacitación específica en investigación en ciencias básicas o clínicas y menos en experimentación, por ende no se consideraban científicos, en México sucedía y sucede hoy lo mismo (con un glorioso intervalo de 1939 a 1980) pero hoy vivimos un retroceso extendido a estos últimos 25 años.
Fue justamente a partir de la llegada a México en 1939 por parte de los médicos del exilio español cuando la medicina mexicana y su investigación fue transformada por conceptos de actualidad: básicos, clínicos y científicos, por los cuatro antes mencionados; Isaac Costero, Dionisio Nieto, Rafael Méndez, José Puche Álvarez y una decena más, que se incorporaron en el pregrado de medicina a las diversas especialidades médicas.
Volviendo a Isaac Costero, hablemos de cómo fue que llegó a México, cuando se produjo el levantamiento militar fascista contra el legítimo gobierno de la República, Isaac Costro se encontraba en Santander, a donde solía ir en el verano, para impartir clases y realizar investigaciones en el Hospital Valdecilla, estas circunstancias lo favorecieron, de manera que pudo escapar a la persecución franquista que lo buscaba en Valladolid, pues era un enclave histórico afín a la Falange y ya en 1936 al franquismo. Costero se exilió en París, ingresó a la Clínica de Neurocirugía del Hospital de la Pitie donde su excepcional talento y laboriosidad convirtió su estancia en una muy fructífera, realizando una colaboración con Henri Berdt y Mlle, Bichot en el laboratorio de neuropatología, de gran trascendencia en el tema morfología (forma y estructura) de los tumores de la hipófisis (glándula regidora central de hormonas, localizada en la base del cráneo).

Rechazó Isaac Costero ofrecimientos para regresar a Valladolid por parte del rector de la Universidad donde laboraba y reintegrarse como docente, con la condición de aceptar tres meses de «depuración carcelaria» e ir enseguida al Canadá. Costero obviamente no aceptó esa oferta y así aceptó venir a México, atendiendo una iniciativa de Ignacio Chávez eminente cardiólogo, lo invitó vía Tomás Gutiérrez Perrin, (Médico Español, ayudante de Santiago Ramón y Cajal, que llegó a México en 1908) se le pidió reafirmara en nuestro país la escuela histológica española, al igual se le concedió una cátedra en la Facultad de Medicina de la UNAM y el puesto de histopatólogo en el Hospital General de México, para luego pasar al Instituto Nacional de Cardiología, en ese momento en construcción, todo lo cual le fue enteramente cumplido a su llegada a México en 1939.
Sus inmensas contribuciones para México una vez que arribó de 1939 a 1978 fueron:
En el Instituto Nacional de Cardiología se ocupó de la enseñanza de pregrado. Su permanente interés por la investigación le permitió publicar más de 120 artículos aunado a su gran tratado de anatomía patológica, que fue libro de texto en muchas escuelas de medicina de países hispanoparlantes. Otro destacado médico del exilio Español el Dr. Germán Somolinos, médico historiador era del parecer que «a partir de su llegada, Costero, discípulo predilecto de Río Hortega, se impuso la tarea de establecer una escuela, unirlos a todos y efectuar trabajos de investigación que elevaran, como se consiguió en la anatomía patológica mexicana al mismo nivel de la más adelantada de cualquier país de cualquier parte del mundo hasta su deceso en 1979, ya que a pesar de su jubilación del Instituto de Cardiología, siguió sus labores de investigación en el Instituto de Neurología, producto de lo cual es su libro sobre el cuerpo carotídeo (estructura anatómica localizada en la bifurcación de las arterias carótidas), Presidente de la Academia Nacional de Medicina en 1968, cuatro años después obtuvo el Premio Nacional de Medicina, y en 1979, poco antes de su fallecimiento, se le otorgó el doctorado honoris causa de la UNAM.
«Derramó además de sus gigantescas cualidades científicas, sus más altas cualidades humanas», expresión de sus discípulos. Pues no debemos olvidar que desde su llegada a México y durante toda su vida le dedicó gran parte de su tiempo junto a sus destacados colegas del exilio, al auxilio y apoyo de todos los otros que los siguieron en este proceso.
Dado su enorme legado, sobretodo a los patólogos mexicanos de quienes fue mentor, además de crear escuela en ellos como; patólogos clínicos, científicos e investigadores.
La gran pregunta que me he planteado desde hace tres años es:
¿Por qué nadie de ellos o sus consabidos discípulos han analizado y evaluado la teoría que ha señalado al cáncer como una «enfermedad genética» (basada en definirla de causa celular) la SMT = Teoria de la Mutación Somática surgida hace 124, siendo que este enfoque tiene historia probada de fracaso clínico absoluto, sin embargo todos persisten en proseguirla?
Pueden bien analizar y evaluar la Teoría TOFT = Teoría del Campo de Organización Tisular, surgida en 1999, hace 26 años, que establece que el cáncer tiene su origen en los tejidos y lo ha demostrado con estudios de investigación muy específicos comparativos con inductores como hormonas en cáncer de mama, cuando el cáncer surge primero en los tejidos y no en células aisladas.
Todo basado en la doctrina de Isaac Costero Tudanca, que se resume así: el trabajo científico experimental se basa en contar, pesar, medir, registrar y observar los resultados, extrayendo conocimientos nuevos de éstos.
Bibliografia. El Exilio Español en México
1939-1982, Capitulo Ciencias Médicas y Biológicas, por José Cueli páginas 495 a 504.

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