BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

No es ninguna novedad, a los políticos de todos los colores, sabores y filiaciones, les da por echarse confeti a la menor oportunidad… haya motivo para ello, o nomás parezca que lo hay. Algo así se nos ocurre que pueda estar pasando con el programa estrella de la administración municipal de Saltillo, el de Aquí vamos gratis.
El programa, como ha sido más que ampliamente publicitado en medios, comenzó a operar el día primero de octubre, y ya para el día 8, el presidente municipal Javier Díaz presumía que ya se había alcanzado un 90% de ocupación en los camiones que recorren para arriba y para abajo, de norte a sur y de costa a costa, la mancha urbana saltillera.
90% lo podemos entender como un éxito, que digo, como un exitazo, cualquier negocio estaría más que satisfecho de esos resultados. La peor pesadilla que se nos ocurría es que los camiones anduvieran solos, el chofer y su alma por esas calles y avenidas dejadas de la mano de Dios, quemando gasolina como ánimas en pena, sin perro que los corretearan ni pandilleros que los apedrearan.

Nos imaginamos que muchas empresas, del ramo del transporte y de todos, estarían felices de ver ese nivel de demanda de sus productos. Ya estaremos viendo a fin de mes cómo se portan los saltillenses con Viva Aerobús, que inicia sus vuelos a Saltillo desde el Aeropuerto Felipe Ángeles… pero no, acá no puede uno ponerse feliz más que nominalmente, porque la ganancia no es el objetivo, tanto el proveedor como la administración municipal están a cuota fija, lo mismo daba si iban a 20%, a 40, o a 130%, se paga y se cobra igual.
Pero lo que nos llama la atención, bueno son dos cosas, la primera es compartir la sorpresa del alcalde y del instituto municipal de planeación, o el de movilidad sustentable, que por una vez le atinaron en sus estimaciones, es más, podríamos aventurar que se quedaron cortos.
Aquí hay que hacer una salvedad necesaria, porque pese a la publicidad que se había hecho en medios, la gente no había respondido como se esperaba al trámite de la credencialización. En efecto, la última cuenta que ofreció el propio ayuntamiento, hablaba de apenas 40 mil ciudadanos que habían cubierto el trámite, de un universo potencial ¿qué será?, de seiscientos, setecientos mil, a mí en lo personal me pareció que la reacción era entre triste y preocupante, tal vez fuera que los saltillenses están demasiado desencantados de las soluciones que se han dado al tema del transporte en el pasado, que pensaron que la actual sería más de lo mismo, o tal vez peor por su gratuidad; a lo mejor era que para bien o para mal, la gente ya tiene arreglada su manera de transportarse, no la idónea si contempla el uso de automóviles o trocas, vehículos individuales de combustión interna; o que no les acomoda la ruta troncal, o lo que ya comentamos en este mismo espacio no hace mucho, que son, somos de la opinión que, si el transporte es gratis, ¿para qué necesita uno la credencial, para que la necesita el municipio y para qué gasta en ella?, hasta una necedad nos parece, a menos que tenga una utilidad distinta, de la que nadie nos ha hablado, y de la que nadie nos va a hablar.

Entonces bueno, con usuarios confirmados en un orden de 40 mil, un universo de quince veces eso… así arrancó, y ¡oh sorpresa!, el 90% de los lugares ocupados. Nos queremos imaginar que eso es un promedio, en las horas pico no es difícil pensar que se llenen los camiones al tope y más allá, hasta el techo, como tampoco imaginar que en horas extremas del día, a media mañana o media tarde, baje la demanda hasta un 30 o un 40%, o quizá hasta menos. Es lo normal para cualquier línea de transporte en Saltillo y en cualquier ciudad del país, de hecho es lo que da pie a que muchas rutas, privadas, de esas que hacen las cosas por el maldito dinero, recorten corridas, o alarguen la frecuencia hasta volverla desesperante e ineficiente para los usuarios.
Entonces ¿qué nos cabe esperar para el programa Aquí vamos gratis?, pues así como lo vemos nosotros desde detrás del volante de la computadora, es que la gente le va a agarrar el gusto, a viajar sin pagar, por que decir que gratis hasta feo se oye, y va a alcanzar el punto de saturación más pronto que tarde, podríamos decir que para fin de año, si no es que antes. ¿Qué es lo que le tocará al gobierno municipal entonces?, parece impensable que pudiera meter el doble de camiones… sobre todo si sigue con la idea de no cobrar.
No sé, son cosas que se le ocurren a uno cuando ve el optimismo de un triunfo espectacular, que la verdad, nos sigue pareciendo que pone en riesgo las finanzas del municipio, si no de esta administración, de las que le sigan, pues nadie puede invitar a viajar gratis, en buenos vehículos, en los que cada vez más gente va a querer treparse.

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