Agua de lluvia

BAILE Y COCHINO… // Horacio Cárdenas Zardoni

Créditos: Aguas de Saltillo.

A lo que se percibe en el ambiente hay una mucho mayor preocupación, y bastante más interés, en los temas de preservación del entorno físico, de los en nuestra región, hasta hace relativamente pocos años.

En efecto, generaciones enteras de coahuilenses y saltillenses, escuchamos hablar de Ecología, del cambio climático, del calentamiento global, del agotamiento de los mantos acuíferos, de la cada vez peor calidad del aire, y otros temas relativos al medio ambiente, como quien oye llover, o sea, sin hacerles el más mínimo caso.

Claro, se incluyó el tema de Ecología en los planes de estudio, se hacen festivales por el día de la Tierra, una vez al año, los que se acuerdan, apagan las luces, la televisión y hasta su celular, para celebrar la hora del planeta… Una hora en todo el año… Ese es el interés que solíamos tener, pero al parecer las cosas han comenzado a cambiar, ahora las pláticas son mucho más recurrentes, más enconadas, y bastante más documentadas, e incluso podemos decir, que mucha gente a nuestro alrededor, y a veces hasta nosotros mismos, hemos comenzado a cuidar, varios aspectos de lo relacionados con el cuidado del medio ambiente.

Esto desde luego que es bueno, a lo mejor no son las acciones más eficientes, a lo mejor muchas van mal encaminadas, A lo mejor estamos siendo más papistas que el mismísimo papa, pero parece que se va avanzando.

En días pasados se habló, de modificar la legislación de construcciones con sus correspondientes reglamentos Estatal y municipales, con tal de que de aquí en adelante, o bueno desde que se apruebe en adelante que no es lo mismo, todos los edificios públicos cuenten con dispositivos para la captación de agua de lluvia.

Es interesante, no cabe duda, que el tema de conservar el agua de lluvia para ser utilizada en las necesidades básicas de los hogares, productivamente por parte de la Industria y hasta para efectos de riego de las áreas verdes por parte de organizaciones y el propio gobierno, surja exactamente en este 2026, que ha sido uno de los años nivel de precipitación, por lo menos en la última década en nuestra región.

La lógica anterior era, ocuparse del agua cuando no hay agua, y ahora la estamos cambiando a pensar cómo manejar el agua, cuando estamos razonablemente sobrados de ella. Esto sí que es una novedad.

Recolectar el agua de lluvia. Créditos: El Sol de México.

Desde luego que sonó interesante la citada propuesta, los grandes edificios públicos pueden ser fácilmente modificados para canalizar el agua que cae sobre sus techos, a depósitos, sean estos subterráneos, que definitivamente son más costosos por la obra civil que requieren, o superficiales, en forma de tinacos o tanques que reciban dicha agua, Aunque de lo que no se habló es de cómo se incorporaría ese líquido al uso del propio edificio y quienes lo habitan o laboran allí, o como iría a la red, o a una nueva red, que no fuera solamente la de drenaje, pero bueno por algo se comienza, mencionamos el punto, porque no fuera a ser que de repente tengamos mucha más agua, que la que sepamos qué hacer con ella.

Y a veces sucede, que a una buena idea, se agregan más buenas ideas, y para pronto se elevaron voces sugiriendo que no solo se pensara en oficinas o en hospitales, sino también en planteles escolares, y ya en un desbordamiento, no de agua pero sí de entusiasmo, también se pensó en ¿Y por qué no en los domicilios de cada quien?, Tan sencillo como que las bajadas de agua, que por lo general existen en toda casa, en vez de ir a la calle, como en la actualidad, se dirijan a un tanque o tinaco, y de allí la familia, tomé esa agua de lluvia, para algunas de sus necesidades, a lo mejor no para beberla, pero sí para lavar, para trapear, para regar las plantas y árboles que deseablemente, tenga la familia en su pequeño o grande jardín.

Por supuesto que cada quien habla de lo que sabe, o muy probablemente, de lo que se imagina más de lo que sabe, porque de inmediato salieron ideas de mucho mayor envergadura, como aquella de construir parques azul y verde, que sirvan para captar cantidades mucho mayores de agua, y que sirvan para que esta se infiltre en el subsuelo, Y de esa manera contribuya a la recarga de los mantos acuíferos.

No voy a decir que no, de hecho, así deberían ser todos los parques de la ciudad, con un cierto declive hacia el centro, en vez de planos, pero esto estaría implicando un nivel de gastos muy superior a lo que se tiene pensado. Lo otro es algo así como un gasto de mantenimiento, una remodelación, qué redundaría en el muy corto plazo en un sensible abatimiento del gasto en agua, mientras que lo otro, de lo que nos habla es de un cambio de paradigma, para que vea que también usamos palabras elegantes de vez en cuando, pero es una solución a mucho más largo plazo.

Y por supuesto no faltó quien se pusiera docto, diciendo que este esquema propuesto, debe ser visto como una cuestión meramente complementaria a lo que es el gran proyecto de suministro de agua de Saltillo y la región sureste, mediante pozos. Y aquí es donde comenzamos a discrepar de gente con tan elevados estudios y todavía más encumbradas propuestas, porque salvo que tengan ellos la prueba de aquella leyenda urbana, en este caso geológica, de que por debajo del estado de Coahuila corre un inmenso Río subterráneo que viene desde Alaska, con un caudal enorme, de la cual se viene hablando desde hace varias décadas, sin que nadie lo haya podido probar, ni mucho menos plantear la manera de explotarlo, toda el agua que hay en el subsuelo en la región sureste, alguna vez cayó del cielo en forma de lluvia, yo les recomendaría la relectura de su libro de segundo de primaria, donde se discute sobre el ciclo del agua.

Ya nos imaginamos, suponiendo que funcionara esta entusiasta idea de la captación del agua de lluvia desde los techos, no faltaría quien se sintiera invitado a, ya que hay tanta agua almacenada, seguirla tirando como ha sido nuestra costumbre durante ya bastante tiempo, recordemos que no llegamos a esta crisis hídrica por pura casualidad, nos empeñamos en ello y lo logramos.

Al agua hay que respetarla, y a las ideas también, Pero antes de foros, debates, conversatorios, y proyectos de reforma de ley, las recomendaciones que cada quien, en la medida de sus posibilidades vaya poniendo unas cubetas, o un tambo de 200 litros o un tinaco de más de 1000, y que redireccione sus bajadas de agua para que allí vaya a dar la bendición de la lluvia. Todo lo demás es puro bla bla bla.

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