¿Por qué no le entraron los constructores de Saltillo a la licitación del tren México-Nuevo Laredo?

  BAILE Y COCHINO // Horacio Cárdenas Zardoni

Foto: El Heraldo de Saltillo.

Típico de Saltillo, desgarrándose las vestiduras funcionarios, empresarios, líderes de opinión, sea eso lo que sea, tratando de dilucidar ¿por qué ni una sola de las empresas que están participando en las licitaciones para la construcción de las estaciones del ferrocarril de pasajeros México Nuevo Laredo, es coahuilense?

Originalmente se había dicho que eran alrededor de veinticinco las compañías, o asociaciones de empresas las que estaban interesadas en la construcción de esos edificios, a la vuelta de la esquina se redujo el número a 15, y en el momento en que publicaron la nota, se había reducido a tan solo seis los postores, ya con la propuesta económica en la mano, entre las cuales, por cierto, llamó la atención que había una variación de hasta mil millones de pesos.

Nos imaginamos que la más barata proponía, no sé, vidrios normales y no tintados, escaleras normales en vez de eléctricas, y la más cara pasamanería de oro y platino, ¿yo qué sé?, a ver por cuáles se acaba decidiendo la justa medianía de la segunda temporada de la cuarta transformación, pero sí, una variación de algo así como el treinta por ciento, es excesiva, y eso que antes de presentar su propuesta económica y técnica hubo dos juntas de aclaración, en las que todo debió quedar zanjado.

Es cierto que muy probablemente lo sucedido con el tren Transoceánico tuvo algo que ver con que la gran mayoría de las empresas que se habían acercado al proceso de licitación, se desistieran. Han de haber dicho, no, a ese negocio, por muy productivo que sea, yo no le entro, las ganancias no garantizan los riesgos.

Que tampoco debería ser tanta la preocupación, después de todo de lo que se trata es de las estaciones de trenes, obras civiles como cualesquiera otras, y en terrenos planos y duros como solo se encuentran en Coahuila, donde además no tiembla con suficientes ganas como para que sea un factor a considerar, factores que no representan gran complicación para ingenieros que no se rijan por el principio cuatrotero del 90% de lealtad y 10% de capacidad.

Otra cosa sería si lo que estaban licitando eran las vías… allí sí que las cosas se le han complicado a los gobiernos morenistas, tanto el tren Maya como el Transoceánico, como su antecedente directo la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México, no definitivamente eso de los rieles corriendo en paralelo no es lo suyo. ¿Pero las estaciones?, finalmente no es más que el jacalón, que sí, tiene que soportar las vibraciones de los convoyes arrancando y frenando, que deben ser fuertes, pero nada del otro mundo para empresas y profesionales del ramo ferroviario.

Foto: EscapadaH,com

Luego que el periódico Vanguardia publicara que solamente quedaban seis postores, le digo, les entró el nacionalismo, más bien saltillerismo a todo aquel al que le pusieron un micrófono enfrente ¿cómo era posible que en la licitación participaran consorcios chinos, empresas como ICA que le tiran a todo y a veces cometen errores monumentales, y ni una sola de capital o filiación coahuilense?, ¿qué, no hay aquí ingenieros con la suficiente habilidad o empresarios con la capacidad financiera o técnica para entrarle a un negocio tan importante como las estaciones del ferrocarril?

La verdad de las cosas es que a nosotros también nos preocupó el asunto, pero por las razones opuestas. Acá en la región hay empresarios para entrarle a la citada edificación de las estaciones, pero si no les resultó atractivo participar como licitantes debe deberse a algunas razones que no se han ventilado adecuadamente.

Se nos ocurre en primera instancia que la cuarta transformación, o sea el gobierno federal, no tiene que digamos el mejor prestigio como pagador a sus proveedores. Para muestra mencionamos los dos más a la mano, los de Petróleos Mexicanos, a los que se les deben 800 mil millones de pesos, desde hace años, y a los que ya se les avisó que se les irá pagando… de aquí a unos catorce años, si no se complican las cosas. También están los laboratorios farmacéuticos que le venden al sector salud, se les deben también miles de millones de pesos, y no hay para cuando se les pueda liquidar, por si fuera poco, luego del último escándalo, la mismísima presidenta Claudia Sheinbaum los regañó de para qué se inscribían en las licitaciones si luego salían con que no estaban en condiciones de cumplir, obviando que si están así es porque el gobierno federal les debe muchísimo dinero.

Luego está el asunto de los cambios a que obliga el contratante, que con la mano en la cintura de un día para otro dice que ya no va a estar allí ni la vía ni la estación, sino medio kilómetro más al norte o más al sur, dependiendo de lo que sea.

Qué malo que los empresarios no quieran ser proveedores de su gobierno, del gobierno de la nación, pero al menos en mi opinión, está más que justificado.

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