TELEGRAMA // Héctor Barragán

Desde hace no mucho tiempo se utiliza la identificación del INE, credencial para votar, con preferencia a otras formas, como la manera válida de gestionar en bancos y dependencias oficiales, sin contar con la validación gubernamental necesaria. Y se trata de un documento renovable, nada permanente y expedida por organismo de una especialidad, para certificar la personalidad, en fin, un documento legalmente deficiente.
Pero Carla Humphrey, consejera nacional del INE declaró que 100 mil ciudadanos coahuilenses verán vencida la vigencia de sus credenciales a partir de noviembre pasado, para votar en junio del año 2026. Le cual resulta interesante, porque significa extralimitarse en sus facultades legales, aunque sirve para insistir en la conveniencia que el Instituto promueva la validación jurídica del documento para efectos de identificación oficial general, de la que crece el país desde la desaparición de la identificación postal que se adquiría por un costo bajo.
Conseguir de paso que la autoridad competente disponga que sean aceptados para identificación les documentos que contengan sellos y firmas de autoridades e información oficial de tránsito, Educación Pública (cédulas profesionales por ejemplo) lo mismo que a la banca y dependencias gubernamentales.
Independientemente de que al documento primero mencionado se le añadan datos importantes y se le reduzcan los que en la actual se repiten.

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