BAILE Y COCHINO… // Horacio Cárdenas Zardoni

Dicen los que saben de filosofía, de lógica, de modelos de pensamiento, todo ello aplicado a la ciencia política de manipular a la población de un país o una región, para moverse como más les conviene, no a ellos, sino a quienes los mangonean, que en este mundo traidor solo hay tres cosas: la verdad, la mentira… Y las estadísticas, que son más que un puente, un vínculo o un punto intermedio, un híbrido convenenciero para convencer de que lo que es una mentira es verdad.
Todavía hay mucha gente que no cree en lo que le dicen, ni sus progenitores, ni sus profesores, ni mucho menos los políticos, se dejan llevar en sus opiniones por lo que les dicta su experiencia o yendo un poco más allá, por el sentido común, por sus corazonadas. De hecho, hay una tendencia en las ciencias conductuales dedicada a demostrar que el calificado como menos común de los sentidos, por lo general está errado, uno duda que así lo sea, pero es que ellos traen en el morral la verdad que debe privar, la que no se puede ni debe cuestionar, pues de ella depende la estabilidad social, y por supuesto, sus ingresos, posición y prebendas, que no suelen ser despreciables.
Una familia puede estar pasándolas negras para sobrevivir con el ingreso que perciben sus integrantes, sin embargo el bombardeo mediático oficial habla de la recuperación del poder adquisitivo del salario, de los acuerdos cupulares para mantener los precios, no controlados porque eso es pecado, pero sí contenidos, de recuperación y cuántas otras cosas por el estilo, que no se ven reflejadas ni en los platos que se sirven en la mesa familiar, ni en el suelto que trae en el bolsillo, ni en que tenga menos deudas pendientes, sino todas saldadas…

Podemos pensar en una disociación entre lo que nos dicen los gobiernos y lo que vivimos los gobernados, aquella como mentira, nuestra realidad como verdad, y entre ambas el ruido blanco de la información, los discursos, las estadísticas, las declaraciones, que capaz que sí, en algún momento nos pueden hacer dudar de su no seremos nosotros los que estamos mal, los que tenemos más mala suerte, ya que al parecer, a otros paisanos más afortunados de veras que les está yendo bien, y es solo cosa de tiempo que también a nosotros nos toque.
El diputado federal por Coahuila Antonio Castro nos acaba de regalar un ejemplo más de esta situación, ahora bajo los luminosos colores de la cuarta transformación, de la que él forma parte prominente. En su típica estrategia legislativa, que le ha permitido nadar de muertito pese a la cantidad de agua desplazada, hace aparecer como propia una iniciativa que él se concretó a votar a favor, ni más ni menos que como se esperaba de su persona, al ser de su mismo partido político.
En su columna semanal Toño ‘El Morillo de barrio’ nos clarifica, según él, la diferencia entre la fracasada política de una vivienda digna y decorosa, a lo que pinta como una exitosísima y no solo eso, sino apegada a los derechos universales, de una vivienda adecuada…
¿Cuál política ficción?, concuerdo que eso de vivienda digna y decorosa era un concepto de lo más difuso y subjetivo, pero lo de vivienda adecuada nos parece más de lo mismo, eso sí, menos poético, mucho más brutalista, según el estilo al que nos tiene acostumbrados la 4T, que quiere alimentar al país a base de frijoles… Y de postre chocolates Rocío, súper sanos pese a tener todos los sellos de la Secretaría de Salud.
Todavía nos acordamos de una de las salidas que le dieron los ‘gobiernos del período neoliberal’ al problema de la vivienda en México: dejaron de ofrecer casas completas y terminadas, para entregar ‘pies de casa’, para que el trabajador y su familia la fueran terminando como fueran pudiendo, era una mentada de madre.
¿Que ofrece MORENA ahora con su esquema de vivienda adecuada, eso sí, aderezada con ‘los siete elementos obligatorios dictados por la ONU’?
Toño, como economista que es, que nos haga favor de traducir a pesos y centavos, conceptos como Accesibilidad, Adecuación cultural de los materiales, asequibilidad del costo, disponibilidad de servicios, que esté en una ubicación cercana, entre otras… ¿Cuanto costará una casita así, de adobe con sillar, agua las 24 horas del día, en el mero centro, y que no cueste más de la tercera parte del ingreso familiar?
Sí ahorita las casas dignas y decorosas no bajan del millón allá an’cá la goma ¿En cuánto saldrán las adecuadas, en 300 mil pagaderos en medio siglo? Números y no mentiras Toño ¿Cuánto?

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