ESPEJO CÓNCACO // Roberto Adrián Morales.-

Qué razón tenía Oscar Flores Tapia, el rejego gobernador de Coahuila cuando, al arribar al poder en 1975 decidió nombrar asesor a uno de sus compadres, pero al otorgarle tal cargo, hizo una firme aclaración: “nomás que donde me asesores te corro”. Esto viene al caso al observar que los consejeros de cabecera de Claudia Sheinbaum, incluyendo a Andrés Manuel López Obrador, cometen tantas burradas al decirle a la Presidente qué opinar sobre tal o cual tema, que la hacen parecer un elefante en la sala de la casa, porque un chivo en cristalería queda chiquito.
Definitivamente, la señora presidente debería aplicar esa sentencia del exgobernador y sacar de una vez por todas al montón de ineptos que tiene como asesores porque le aconsejan decir cosas que en menos que canta un gallo regresan como bumerang y golpean en pleno rostro a la gobernante, tal como ocurrió hoy con su defensa a Cuba y a su expresidente Raúl Castro, acusado por el gobierno de los Estados Unidos de la destrucción de aeronaves en la que murieron cuatro integrantes de la organización Hermanos al Rescate hace 30 años.
Palabras más, palabras menos, Sheinbaum dijo: “El caso de Cuba ocurrió hace 30 años, imagínense. No sé qué sentido tiene que en este momento acusen a una persona por algo que ocurrió hace 30 años».
¿Y lo de la conquista española? ¿Tendrá algún sentido exigir a los gachupines que pidan perdón por hechos ocurridos allá por 1519? O mejor aún ¿insistir en la guerra de Felipe Calderón iniciada en 2006 contra las cabezas del narcotráfico, cuando ocurrió hace ya más de 20 años?, nada más como ejemplos.
Hay cosas que quedan para la historia. Y sí, tal vez tenga razón en defender al verdugo de los cubanos durante mucho tiempo, diez años para ser exactos, del 2008 al 2018, de los ataques de Estados Unidos, pero debería primero analizar las contradicciones en que cae al hacerlo, como consecuencia de esos inútiles asesores que le murmuran al oído tanta tarugada.
Sheinbaum debe entender que esos consejeros no sirven para nada. Al contrario, cada vez que le sugieren opinar de cualquier tema casi parece que le dan un empujoncito en la espalda para que caiga de lleno al vacío como para preparar su salida de la Presidencia de México.
Cuidado Señora Presidente con estas acciones queda demostrado que sus verdaderos enemigos están dentro del Palacio Nacional y en todas las secretarías e instituciones que se encuentran prácticamente minadas por órdenes del tabasqueño que hoy vive en el Rancho La Chingada, protegido por un centenar de militares. Son lugares minados que en cualquier momento pueden explotar a la mandataria sino se decide a tiempo, que ya lo es, de tomar el poder en sus manos y mandar al exilio a quienes se oponen a que gobierne.
Por lo pronto, debería hacer menos caso de lo que le sugieren sus asesores o de plano evitarlos o correrlos. Ellos sí que tratan de destruirla ¿O será lo mismo 30 años que 500?

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