El presidente y los ricos… Pero solo algunos

TELEGRAMA // Héctor Barragán

Créditos: Gaceta UNAM.

Reciben los poderes del pueblo, teóricamente para mejorar la sociedad manera equitativa y justa, Con cuántos recursos puedan obtener de todos y cada uno de sus integrantes. La mayoría de estos de modo forzoso, coercitivo, y tantas ocasiones de manera secreta u oculta.

La más conocida es la vía impositiva, los impuestos y sus diversas formas, derechos, aprovechamientos, cooperaciones. Pero además de los servicios públicos, suelen efectuarse Obras Públicas, muy a la vista, así como la seguridad pública y la defensa de la patria.

Pero se consiguen aumentos sustanciales a base de cultivar el odio, los rencores, las calumnias, así como la avaricia. Esto es fomentar las actividades hostiles, con el fin oculto de allegarse recursos ajenos, evitar daños de otros países, muchas veces riesgos inventados y falsos, con lo que se abulta la carga de contribuciones al gobierno, y tantas otras con deudas a futuro, que es el pueblo quien las pagará, por gastos de espionaje, intervención, armamento, tecnología y equipo bélico.

Los beneficios suelen ser enormes, lo mismo que pérdidas y daños por reparar, enriqueciendo a los poseedores de recursos económicos o medios de aumentar precios y promover la inflación, por supuesto con prioridad para ciertas industrias, pero siempre el sistema financiero y su onerosa tecnología, siempre en ascenso y fomentando la difusión de sus equipos y procedimientos.

¿Pero hay manera de que la mayoría del pueblo, el de los bajos ingresos, por lo demás bastante fijos, pensionados pobres y desocupados, reciban la atención de los poderosos en la misma medida y proporción respecto de los ricos? Tenemos años y sexenios, esperando y nomás no llega.

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