Bellacos en Rebeldía ¿versión saltillera de los Hell’s Angels?

BAILE Y COCHINO… // Horacio Cárdenas Zardoni

Multitud de motociclistas reunidos en un estacionamiento, con muchas motos y luces, frente a un supermercado Soriana por la noche.
Créditos: Facebook // Luis Zúñiga Noticias.

Imposible o casi imposible, sustraerse a las fiestas patrias. De buena gana lo hubiéramos hecho, ni modo, eso de vivir en sociedad y en familia, lo hace a uno ceder en cada cosa que…

Total que anduvimos por el centro de la ciudad la noche del día 15 de septiembre, y en esos que andábamos entre gente que ya se había aburrido de la pelotera, que no le gustó el conciertito, que iba a lo cívico y no al reventón, que ya no aguantaba a sus niños, o que tenía que levantarse temprano al día siguiente a trabajar, y en una de tantas escenas, nos tocó presenciar algo o qué, nos dio la impresión de que era una especie de desafío a la autoridad.

Como suele ocurrir con esta clase de eventos, las fuerzas de seguridad federales, estatales y municipales, se hallaban en nivel de alerta, pero, concentrados en la Plaza de Armas y las calles inmediatamente aledañas, lo cual, agregado a que ya había ocurrido la ceremonia del grito de Independencia, se habían tronado vaya a saber cuántos cientos de kilos de cohetes y de dinero que costaron estos, y habiendo ya transcurrido más de la mitad del concierto con el que no entendemos por qué tiene que amenizarse la fecha cívica, con un cantante o un grupo al cual más de populachero, casi se nos ocurre preguntar qué agrupación musical se presentó en la plaza de Dolores, y luego de que el cura Miguel Hidalgo y Costilla hubiera llamado a las armas, pero eso es otro cuento, que lo resuelvan los historiadores.

De lo que queremos hablar ahora es de que, estando esperando la luz verde en el semáforo de Xicoténcatl y Aldama, primero escuchamos el ensordecedor el ruido de muchos motores, obvio a los que les habían retirado el silenciador con que vienen de fábrica, luego empezaron a aparecer flashazos de luz fosforescente y algunas estroboscópicas, hasta que se nos apareció enfrente un grupo de los que se han dado en llamar a sí mismos Bellacos Motorizados. Primero pasaron tres o cuatro en vanguardia, luego un cuerpo cada vez más compacto de motocicletas de baja cilindrada en los que viajaban una o dos personas, y que se extendía por varias decenas de metros, hasta cerrar con los rezagados, los que iban más lentos o los que se iban incorporando apenas.

Los vimos pasar como cualquier cosa, después de todo no estamos en Nuevo León donde su gobernadorcito quiso imponer restricciones a libre tránsito, aquí todo el mundo puede circular, siempre y cuando obedezca los ordenamientos jurídicos y reglamentos de tránsito, que para eso están por lo demás.

Celebración del Día de la Independencia en México con fuegos artificiales, decoraciones en color verde, blanco y rojo, y una multitud reunida frente a un edificio emblemático.
Grito de independencia en Saltillo. Créditos: Telediario.

Y periodistas que somos, viendo que la culebra se extendía por varios minutos nos surgió la pregunta ¿obedecerán al semáforo cuando se ponga la luz ámbar y luego la roja? No tuvimos que esperar demasiado, escaso medio minuto después cambió la luz y pasó lo que nos sospechábamos, los bellacos motorizados no se detuvieron ante la luz de alto. Entre los conductores que bajábamos por Xicoténcatl hubo quienes viendo la luz verde para avanzar, intentaron hacerlo, afortunadamente privó la prudencia ¿Qué necesidad de echarles el carro encima a unos que aparentaban ser adolescentes, lo intuíamos más por la vestimenta que por las facciones, ya que prácticamente todos ellos portaban casco y no dejaban verlas?, además que ya era tarde, que realmente no había gran prisa, y mejor no buscar pleito con quienes se han hecho de cierta fama de pleiteros.

Sabíamos cómo lo sabe mucha gente, que los sábados, y a veces los viernes, se organizan rodadas entre los bellacos motorizados, Estableciendo una diferencia casi estratigráfica con otros bellacos, que no tienen moto, pese a lo relativamente baratos que son nuevas, y lo todavía más económicas que salen usadas o robadas. Hasta en esto, hay clases sociales.

Si acaso andaban el martes por la noche en su rodada, seguramente era porque se trataba de un día feriado, pero lo que nos interesa destacar es eso, ante la ausencia de patrullaje de policía, tránsito, Guardia Nacional, Ejército, Marina, o cuánta corporación opere en la capital de Coahuila, para mayor abundamiento en su primer cuadro, estos jovencitos anónimos por el casco, olímpicamente violaron las disposiciones más elementales de tránsito, y quién sabe si alguna otra de policía y buen gobierno.

Por supuesto que podrían pararse en el semáforo, que la gente pudiera observarlos a ellos, observar sus motos estrafalariamente modificadas, ver sus actitudes, un tanto agresivas e irrespetuosas, sin llegar a las vías de hecho, al menos no ese día, ni con personas ni con bienes, solo contra el reglamento de tránsito.

Ni que decir que, en Saltillo, como en tantas otras ciudades, cada vez hay más motocicletas, que las personas usan para transportarse y para trabajar, pero ahora también para divertirse y para pertenecer a ciertos segmentos social, de esos que los expertos llaman subculturas.

¿Son los bellacos motorizados una subcultura? Puede ser que sí o puede ser que no, de todos modos no es mi rama, lo que sí me queda claro es que entre sus actitudes está la de desafiar a la autoridad y a la gente de lo que todavía se da en llamar, de buenas costumbres.

Derechos, los tienen como cualquiera, pero no a abusar, no a molestar o lastimar los oídos con su ruido, no va a provocar accidentes, no a pretender imponer su ley, así sea por unas cuantas horas cada noche de fin de semana, y sobre esto la autoridad debería parar la oreja, antes de que tengamos nuestra versión saltillera de los Hell’s Angels.

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