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Continúan los movimientos de estudiantes normalistas y profesores

Noticias diversas

Escribe: Héctor Barragán

estudiantes

NUEVAS CARRERAS.
En los Estados costeros del Sur de México se empeñan desde hace varios años en desarrollar nuevas disciplinas educativas, que sin duda resultarán más rentables que las tradicionales. Porque a pesar de que la preparación exige tiempo, sacrificios, malpasadas y ser teórico- Practica, reúne suficientes aspirantes cada vez que lo requieren.
Ocupan los planteles escolares un grupo de aguerridos estudiantes para suspender las clases ordinarias, para desplazarse luego por las calles principales, ocupando las entradas de hoteles, negocios importantes, oficinas públicas llevando carteles o mantas, demandando cosas simples y algunas imposibles, que les garanticen que su movimiento será duradero.
Entre más tiempo transcurra, mayores solicitudes habrá y más fáciles de cumplir, pero los participantes se van fogueando si es necesario, tienen enfrentamientos con policías y funcionarios, o sea que no temen a la violencia que disfrutan y fortalece su activismo.
El estudiantado pide mejoramiento de los programas educativos, como si tuviera la preparación necesaria sobre el tema, los instigadores solicitan becas, aumentos salariales y de prestaciones. Y entre el estudiantado forman los que se dedicarán al magisterio, los que se preparan en escuelas Normales.
El colmo de lo absurdo es que suspendieron labores en la Universidad Nacional Autónoma de México, hace pocos años y durante largo tiempo, como son dos anualidades, porque la autoridad escolar pretendió elevar las cuotas de inscripción y colegiatura, que de $200.00 anuales y por efecto de la gracia de Salinas de suprimir 3 ceros a la moneda, se convirtieron en 0.20, veinte centavos por inscripción y anualidad, siendo que ni siquiera doscientos pesos por año cubren los costos administrativos en la actualidad, de los pesos post-Salinas por supuesto.
Tradicionalmente esos movimientos reditúan dividendos a los organizadores, por lo que los repite cuantas veces necesitan dinero. Pero sirven para preparar a los estudiosos, que no lo son, para actividades subversivas y antisociales, las que amenazan con volverse epidémicas.
En esos movimientos, marchas, tomas de calles y edificios, aprendieron que el robo, la violencia, la destrucción de vehículos, daños a edificios, a propiedad pública y privada, no son perseguidos por la autoridad, al menos con otro poco de manifestación quedan sin castigo.
Los pocos detenidos, quedan libres y sus expedientes desaparecidos para que vuelvan a ser blancas palomas. Los perjuicios y daños cada víctima se hará cargo de subsanarlos, si tiene con qué, porque el gobierno ni el estudiantado lo intentarán y mucho menos se encargarán de resolverlos.

Cuentan fácilmente los estudiantes en protestas con el apoyo de inconformes tradicionales, con o sin fundamento para serlo, así que si la autoridad no atiende con prontitud la protesta, se corre el riesgo de enfrentarse pronto a un movimiento en que tendrá que hacer grandes desembolsos y sacrificios.
Se les ha obligado a cambiar leyes, a dejar de aplicar otras, dejando a la sociedad en completa indefensión.
Y los movimientos continúan, con solo amenazas hasta ahora, sin dureza de la autoridad, que debe ejercerse de inmediato, cuando aparece el malestar, la primera protesta, inconformidad, a efecto de evitar males mayores.
Casos abundan en el pasado, pero ahora son demasiados, como para seguir perdiendo tiempo.
El futuro de estos estudiantes, de los profesores normalistas rurales, de otros profes, disidentes o no, no parece promisorio porque la situación económica del país no lo es, ni la del gobierno como natural. ¿Encontrarán empleo a su gusto con las libertades adquiridas? Parece imposible.
Privatizar la educación seguramente lo han visto las autoridades, pero la transición es difícil y los particulares carecen de los recursos necesarios para adquirir y peor aún, hacerse cargo como es debido.
Los líos judiciales para conseguir las reformas serán poco menos que irresolubles.
Pero algo habrá que hacer, dada la intransigencia de los manifestantes y su influencia creciente en lo que se refiere a algunos gobiernos locales.
Pasada la diversión, en pocos años, encontrarán los estudiantes y los profesores, a como van las cosas, un país con menos oportunidades de empleo adecuado, a pesar de que obtengan del gobierno actual y por sus presiones, el compromiso de dar plazas a los manifestantes. No estarán en condiciones de cumplir los gobiernos de entonces.

Porque quizá sin querer están colaborando con el crimen organizado a crear el clima de inseguridad que aumenta constantemente en el país, hecho que impide las inversiones (de nacionales también) con las extorsiones, secuestros, asesinatos, achicando el poder de la policía, corrompiéndola, atemorizándolas.
CERO TOLERANCIA.
La famosa fórmula del alcalde Giuliani, de Nueva York, que prodigiosamente consiguió dar paz a la Cd. De Nueva York, pretendió importarse al Distrito Federal mexicano, mas no se inició. Igual sucedió con las tanquetas con cañones de agua, que se compraron y hace varios sexenios, sin haberse utilizado.
Parecería que hay temor de aplicar la ley, para no ser llamados represores, pero la falta de respeto a las leyes, lo es para la ciudadanía de parte de la delincuencia y los vándalos de ocasión. La autoridad cobra sus emolumentos que no son pobres, pero al no poner orden, incurre en grave falta por omisión, por irresponsabilidad. Esto es incuestionable.
¿Hasta donde durará la paciencia ciudadana y la de los guardianes del orden, provocados constantemente y aquellos vejados sin límite?.
Los manifestantes que protegen a los delincuentes, los vándalos, anteponen en sus demandas previas al diálogo, la liberación de los detenidos (pocos por cierto, muy pocos, a juzgar por las filmaciones) en flagrancia, lo que significa que quieren legalizar la impunidad.
En el Estado de Guerrero se sublimaron al solicitar la modificación de las leyes sobre educación, recientemente aprobadas por el Congreso Federal, para obtener prebendas con bases constitucionales.
¿Qué país quieren tener para ellos y sus hijos? Sin leyes ni autoridad que respeten, esperando sin duda hacerse del modo, del poder, para evitarse los daños que ellos provocan sostienen.
Sería un lugar totalitario, con autoridad excesiva, al menos del tamaño de la violencia si no es que mayor, donde el desorden fuera privilegio de los dueños de la le pelota. Algo semejante a los días que se viven, pero sustituyendo a los que no les parecen.
Por definición sería un país pobre, mucho más que el de hoy, que los aburra pronto, pero que serían incapaces de reconstruir al modo y niveles que algunas personas pensantes han pretendido.

Se sospecha que la cero tolerancia es algo temido, primero para que no les vaya a tocar, como acontece con los hijos de algunos poderosos o afecte a sus personas, pero básicamente porque el modo suyo, es posible y aún probable que cometan abusos, injusticias, investigaciones falsas como es de uso… y les pueda llegar a perjudicar.
A CADA QUIEN LO SUYO.
Casi la expresión bíblica, pero en este caso para comentar una declaración del centro de estudios económicos del sector privado, en el sentido de que el gobierno constituye el problema en lugar de la solución, de todos los males sociales:
De la corrupción hay que recordarles que se necesitan dos para que exista, la autoridad y el particular, de manera que a cada uno le toca la mitad de la epidemia tan difundida y cara a la sociedad, pero será difícil erradicarla precisamente por la amplia participación demográfica. Sobre todo si no hay el interés necesario, aparentemente en ninguna de las partes.
La inseguridad de manera parecida, el sector público se ha corrompido, los maleantes se han infiltrado y el crimen socava las instituciones, de la misma forma que los particulares influyen en las decisiones del sector público por medios económicos. Además los particulares evaden buena parte de sus compromisos sociales hacia sus representantes gobierno, que nunca tiene lo suficiente para desarrollar adecuadamente sus servicios).
Pobreza y desigualdad derivan del modo de hacer la economía, que permite que los ricos se hagan más ricos, en tanto crece el número de pobres. Este problema es entonces en esencia de los productores, quienes sufren por cierto las consecuencias, contar con un mercado reducido.
Cabe preguntar si los principales ricos, quienes quedan a deber la mayor parte de los impuestos (por vías legales o subterfugios legaloides o administrativos) estarían dispuestos a afrontar la recomendación del pensador francés de los tiempos de su Revolución, Dantón: que la ley sea terrible y se acabarán todos los problemas» de lo cual serían por supuesto las primeras víctimas, las principales.

Y para continuar con los datos de Eva Makívar, El Financiero abril del 2013, se menciona que 74 directores de escuelas, facultades, centros e institutos de investigación de la máxima universidad nacional, su pronunciamiento para exigir la devolución del edificio central de la institución «declarado patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO.
Aunque su pronunciamiento no necesita fundamento tan internacional, porque se trata de parte de una institución educativa, es decir, con prioridad social, para ocuparla se infringen leyes y reglamentos a los que se hubiera referido Dantón y porque así debía de ser.
CARCELES PRIVADAS.
Los centros de rehabilitación, como se denomina desde hace poco a las cárceles, que por cierto no son sitios de castigo, ni penitencia como tampoco de rehabilitación para que se integren los delincuentes a la sociedad luego que se les haya enseñado a portarse como se debe, son seguramente excelentes negocios.
Es sabido que tienen problemas con la conducta de los reos a los que no pueden controlar, ni sus negocios ilícitos o permitidos, ni con la seguridad y no es raro que se escapen.
Resultan codiciados los cargos públicos en esos centros, a pesar de que vienen a ser prisiones para los empleados tanto como para los detenidos. Con certeza por los ingresos elevados en esos puestos, no derivados por cierto de los sueldos.
Resultó extraño saber que algunos de esos centros se concesionaron a particulares, no solamente para su construcción, que resultó lógico, sino su operación. El conocido inversionista Carlos Slim adquirió en 4 mil millones de pesos la participación en acciones de Homex, poseedora de ese negocio, construcción y operación de las penitenciarías federales de los Estados de Morelos y de Chiapas.
Las interrogantes surgen respecto de la operación, si buscan el negocio que tiene muchas posibilidades legales pero sobre todo ilegales y para resolver el problema social que constituye el confinamiento y el objetivo humanitario de la corrección.

 

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