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Ramiro Cuevas… lanzador de juego perfecto

lanzadorLa noche del 14 de agosto de 1953, poco menos de 400 aficionados que acudimos al viejo parque de la ciudad de México, fuimos testigos de una verdadera joya de pitcheo salida del brazo del pelotero de la sonrisa de niño: Ramiro Cuevas Guzmán, el máximo orgullo de la ciudad de Ebano, San Luis Potosí, lanzó el primer juego perfecto en la historia de la Liga Mexicana de Beisbol.
Esa noche se enfrentaban los Tecolotes de Nuevo Laredo a los Diablos Rojos del México que comandaba el ex ligamayorista José Luis «Chile» Gómez. El mismo que diez años antes había dado su primera oportunidad al potosino con los Tuneros de San Luis Potosí y que ahora se le enfrentaba como su peor enemigo, no solo como manager del México, sino también como guardián del segundo cojín y peligroso bateador.
Grandes lanzadores extranjeros de la talla de Martín Dihigo, Johnny Taylor, Chet Brewer y «Cocaina» García, habían hilvanado juegos sin hit ni carrera que emocionaron a los fanáticos de AQUELLOS TIEMPOS. Ningún mexicano hasta entonces había logrado la hazaña, la máxima gloria a la que pueda aspirar un pitcher de cualquier liga del mundo, no solo lanzó juego sin hit ni carrera, sino que logró el PRIMER JUEGO PERFECTO que veía en el máximo circuito del beisbol de México.
Los cientos o miles de fanáticos que acostumbraban llenar noche a noche el vetusto parque Delta y que esa fresca noche no pagaron su boleto parta ver a los Tecolotes de la frontera tamaulipeca con su pitcher estelar Ramiro Cuevas, enfrentar a los Rojos del México, lamentaron por mucho tiempo el Haberse perdido la portentosa exhibición monticular que diseñó ese 4 de agosto el hijo predilecto de la tranquila población de Ebano, San Luis Potosí.
Ramiro ha sido el único jugador que lanzó sin hit ni carrera en los tres circuitos del beisbol mexicano profesional donde jugó. Primeo lo hizo el 6 de febrero de 1949 a los 21 años de edad en su segundo año profesional en la Liga del Golfo, cuando su Club Ebano, banqueó a los Cañeros de Cuidad Mante con anotación de 2 carrera a cero Luego vino la inolvidable noche del 14 de agosto de 1953, en la Ciudad de México, y al siguiente año, el 29 de octubre, ingresó a los libros de récords de la fuerte liga de la Costa del Pacífico, cuando lanzando para los Charros de Jalisco, volvió a realizar la hazaña.
En esta ocasión dejando sin hit ni carrera a los Mayor de Navojoa, Sonora ante un delirante público que llenó esa noche las tribunas del Estadio Tecnológico de Guadalajara.
Volviendo al juego del parque Delta, los pocos aficionados que presenciamos el histórico encuentro, recordamos como se fue tejiendo la maravillosa gema del montículo. Al llegar a la quinta entrada, sin que ningún rojo lograra embasarse, en las grandes se empezó a corear cada uno de los lanzamientos del serpentinero de la región del Ebano potosino, quien a medida que el juego avanzaba parecía tener mayor poder en su brazo y un magnífico control de sus lanzamientos.
En la séptima entrada, el «Grillo» Serrell que cubría la segunda base de Laredo, se colgó una candente línea salida del bat del yucateco Miguel Chiquinie a quien Chile Gómez envió de emergente en su desesperado esfuerzo de romper el sortilegio que hilvanaba inning tras inning el poderoso brazo del serpentinero de los Tecolotes de Nuevo Laredo.
Cuando Cuevas salió a lanzar la novena entrada, todos los aficionados que esa noche acudimos al estadio, permanecimos de pie aplaudiendo cada uno de sus lanzamientos y animamos al potosino para que consumara la grandiosa hazaña, no obstante que el equipo de casa estaba perdiendo el partido, la fanaticada se entregó totalmente al de Ebano, San Luis Potosí y lo único que quería era ser testigo del PRIMER JUEGO PERFECTO que se veía en la Liga Mexicana en TODA SU HISTORIA.
Un relampagueante roletazo por el manager jugador del México, José Luis «Chile» Gómez paralizó las tribunas, mientras el elegante segunda base de Laredo, «Grillo Serrell» hacía la atrapada y lanzaba a primer cojín, donde el «Chorejas» Bravo consumó el último out del partido.
Los aficionados, que prácticamente ya estábamos sobre el terreno de juego, nos abalanzamos para estrechar la mano del héroe de la noche que fue paseado en hombros por sus compañeros de equipo y la eufórica fanaticada.
Veinte años más tarde, Ramiro Cuevas ingresó al Salón de la Fama del Beisbol Mexicano. Sus números no son muy impresionantes, pero nadie como él tiene ganado ese derecho. Esta en el nicho de los Inmortales, porque se especializó en lanzar juegos sin hit ni carrera y por ser el primero en lograr un JUEGO PERFECTO… Cero carreras, cero hits, cedro errores, cero dejados en base, por poco y lo hace también ¡ante cero aficionados!.
Para concluir esta colaboración, mil gracias a quienes me hacen el favor de leerme y muchas más a quienes se tomaron la molestia llamarme para aclarar que Reggie Jackson no tiene como apellido materno Sánchez, sino Martínez. Tienen toda la razón del mundo, el cambio de apellido fue lamentable error de este tundeteclas.

Aquellos tiempos

Escribe: Miguel Angel Genis Guzmán

Un comentario sobre “Ramiro Cuevas… lanzador de juego perfecto

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  1. Bonita historia, ojalá y se le hiciera un merecido homenaje en nuevo Laredo, que podría ser darle el nombre de Ramiro Cuevas, al nuevo estadio.

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