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GATE significa puerta

Hoy por hoy los coahuilenses viven atemorizados por la existencia y operación de grupos paramilitares que desde el gobierno funcionan con total impunidad, en calidad de escuadrones de la muerte.

gatesDe la seguridad me encargo yo, dijo Rubén Moreira durante su toma de posesión como gobernador del Estado de Coahuila. A que más que la verdad, a la gente le gustó esa parte del discurso, y con sobrada razón, estaba la entidad sumida en el terror que ocasionaban las bandas de criminales que se paseaban como Humberto por su casa, sin que nadie pudiera contenerlos.
Semanas antes de que terminara su interinato, un sobrino del gobernador sustituto Jorge Torres López fue balaceado saliendo de la universidad, excusamos decir que nadie se creyó la versión oficial de que “se trató de una confusión”, a años de distancia y sin que el crimen este haya sido resuelto como tantos otros que se apilan en los archiveros de la procuraduría de justicia, aquello fue visto y entendido como un aviso para la camarilla en el poder, para los que se habían ido, para los que estaban y para los que llegaban, que finalmente eran todos los mismos que son ahorita, salvo los que andan a salto de mata porque los anda persiguiendo la justicia, o porque los andan persiguiendo algunos delincuentes a los que no les cumplieron lo que les prometieron “haiga sido lo que haiga sido”.
Los dos primeros años de la administración las balaceras siguieron, entendiendo la gente corriente y común, las ráfagas de metralla como sinónimo de inseguridad, a veces subían de intensidad, a veces bajaban, y el discurso del gobernador fue siempre el de que le iban ganando la batalla a la delincuencia organizada, fue hasta el tercer año en que efectivamente, fueron menos los colgados, menos los decapitados, menos los granadeados, lo cual no necesariamente quiere decir que hubiera menos delincuencia, simplemente las bandas criminales, los dos, seis o doce carteles que se “pelean la plaza” según dicen las autoridades cuando nos quieren asustar con el petate del muerto, se dieron cuenta de que estaban llamando demasiado la atención de parte de quienes podían darles la batalla a punta, igual, de balazos, así que sin haberse ido, sin haberse hecho honrados, honrados, honrados, sin haber cambiado de giro, se volvieron “underground”.
Así de un año para acá operan los mismos delitos, sin tanta matraca, ¿resultado?, ellos a lo suyo en santa paz, y los gobiernícolas que no movieron un dedo para controlar lo incontrolable, se pararon el cuello de que sus estrategias han sido un éxito. Todavía resuena la risa loca de todos los que recordamos como Rubén Moreira presumió en alguno de sus presuntuosos discursos que había corrido al peligroso capo Heriberto Lazcano Lazcano, todo para que resultara que el Lazca vivía, y se aburría soberanamente en los polvorientos municipios del norte y de la región de los 5 manantiales, y tanto que lo mataron mientras presenciaba tranquilamente un partido de beisbol entre las tortugas bisagra de Allende y las lagartijas sedientas de Morelos.
Y tanta seguridad había que se robaron el cadáver de debajo de las narices de las autoridades, que hasta la fecha como en el caso del sobrino de Torres, nadie sabe ni quien se lo robó, ni a donde se lo llevó, ni siquiera si de veras era el Lazca, o si lo soñaron ¿Dónde quedó entonces la promesa moreiriana de encargarse, si ni los cadáveres están seguros que no se los chispen?
Pero una cosa son las pifias a la hora de colgarse medallitas que no se han ganado, y otra cuando aquello de los políticos que iba a ser su mayor prioridad, resulta ser su peor debilidad. En el discurso moreirano se habló además del asunto de la seguridad pública, de los derechos humanos, pero ojo, de estos se habló en general, nunca de que los cuerpos de seguridad tuvieran que cumplir o apegarse a ellos, en su actuación frente a la población.
Sí, en un gesto de regia magnanimidad, Rubén Moreria se comprometió a aceptar, que no quiere decir que se acate o que se actúe en consecuencia, todas y cada una de las recomendaciones que la Comisión Estatal de los Derechos Humanos del Estado de Coahuila tuviera a bien hacerle.
Como nunca antes la CEDHC ha tenido un chambal, repartiendo recomendaciones a diestra y siniestra… o mejor dicho con la diestra y la siniestra a muy pocos “clientes”, siendo el favorito de este sexenio el Grupo de Armas y Tácticas Especiales, herencia maldita de la administración fraterna, y que ha acumulado la aterradora cifra de 250 quejas en los pasados tres años por toda clase de violaciones a los derechos humanos de los coahuilenses.
En un dechado de soberbia, el rupestre secretario de gobierno Víctor Zamora agarró la banderita de querer defender el “cuerpo de élite” de las fuerzas represivas del estado, acusando a los medios de comunicación de la “mala prensa” que rodea a los GATEs, habló el cuate este de una supuesta narconómina, gracias a la cual supuestos grupos delictivos estarían pagando a directivos y reporteros para hablar mal de sus pobrecillos, los inocentes GATEs, a lo que primero que nada habría que preguntarle ¿y de dónde sacó la narcolista Zamora?, ¿suponiendo que exista y que ellos la tengan, no andarían sus muchachitos haciendo cosas que le competen a la federación? ¿Por qué no la entregó de inmediato a la SIEDO y nomás anda amenazando con hacerlo?
Hoy por hoy los coahuilenses viven atemorizados por la existencia y operación de grupos paramilitares que desde el gobierno funcionan con total impunidad, en calidad de escuadrones de la muerte. Si no son los GROMs, son los GATEs, ahora resulta que los únicos que se portan bien, o de perdida no dan tanto que hablar son los policías regulares, ninguneados por los “elites”.
Ahora que a nivel nacional e internacional se ha venido ventilando el cochinero que trae el gobierno de Coahuila con sus cuerpos policiacos, en que se les señala como los principales violadores de derechos humanos, en que suena a hueco que Rubén Moreira sea el comisionado de la CONAGO sobre el tema, y ande en Ginebra presumiendo lo que en sus dominios es letra muerta, sin que ninguna autoridad federal ponga o intente poner orden en este auténtico desgarriate. Por una vez, la traducción del acrónimo GATE del inglés, debería ser literal Gate significa puerta… por allí deberían de salir la cabeza y la camarilla que prometió encargarse de la seguridad, y lo que han estado haciendo es administrar la inseguridad.

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