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Que siempre sí…

El gobierno estatal, Ismael, Homero, Zamorita y Rubén, nomás haciendo el ridículo, cuando lo que les preocupa de veras es que si alguien encuentra la hebra…-

Víctor Zamora, Ismael Ramos y Eliseo Mendoza Berrueto, artífices de la debacle económica propiciada por Rubén Moreira.
Víctor Zamora, Ismael Ramos y Eliseo Mendoza Berrueto, artífices de la debacle económica propiciada por Rubén Moreira.

Para ser político, para ser político a la mexicana, porque tenemos la esperanza de que no toda la política del mundo sea igual que la que se sufre aquí, no hay que tener memoria, o para decirlo con más precisión, hay que contar con que la gente no tiene memoria, y entonces pueden sentirse con la libertad de decir cuanta barrabasada les venga en gana, que al fin de cuentas nadie les reclamará que antes hubieran dicho algo diferente de lo que ahora sale de sus desfachatadas bocas, no pocas veces, algo completamente contrario a lo declarado inicialmente.
Nadie podía haberlo expresado mejor que ese pilar del sistema político mexicano y priísta para más señas, Don Fidel Velázquez Sánchez, en ocasión que los reporteros de la fuente le reclamaron que por qué estaba contradiciéndose de lo que había dicho en su anterior conferencia de prensa, y ya ve como son de canijos los colegas, pretendieron acorralarlo diciendo que lo tenían grabado, sin siquiera despeinarse ni ponerse nervioso el último de los líderes obreros les espetó: “las grabadoras mienten”, ya con eso, no ha habido grillo que no se sienta con autoridad, no moral, autoridad a secas, para mentir y desmentirse conforme la ocasión lo demande.
En pleno ejercicio de esta licencia, el gobernador del Estado Rubén Moreira Valdez salió a decir que sí, ahora que se confirmó por parte de un juez federal de los Estados Unidos el decomiso de los 2.7 millones de dólares incautados a otro mentiroso que fue gobernador interino, Jorge Torres López, su administración procederá a investigar si esa lana a la que los americanos le están hincando el diente, proviene de las arcas públicas coahuilenses.
Todavía recordamos cuando Armando Luna Canales, haciéndola de secretario de gobierno, pero más bien de tapadera del megafraude al que cariñosamente llaman megadeuda, salió con la vacilada de que ante la ausencia de pruebas de que esos 2.7 millones de pesos, algo menos de cincuenta millones de pesitos al tipo de cambio de estos días, el gobierno de Coahuila tan digna y pomadosamente representado por él, no tomaría ninguna acción de orden legal para solicitar la devolución de ese dinero.
Con esta declaración comenzó un patinadero de risa loca en eso que Rubén llama su gabinete, porque no hubo quien diera pie con bola.
Primero saltó el tapadera número uno de Rubén Moreira, el cuentachiles de Ismael Ramos, a querer lavarse las manos con aguas negras estilo Ramos Arizpe: a él nadie le había entregado ninguna documentación cuando recibió la dirección del Sistema de Administración Tributaria, como si eso fuera suficiente, ¿pues quién era el contralor, o perdón, el secretario de la función pública del sexenio en el que se perdieron 35 mil o más millones de pesos?, pues ni más ni menos que Lito, así que una cosa es que Javier Villarreal no le hubiera entregado nada por andar a salto de mata cuando tronó la bomba, y otra que cuando era titular de la contraloría no hubiera contado con los documentos correspondientes.
Luego fue Homero Ramos Gloria, quien demostrando que eso de hacer engrudo no lo aprendió bien en el kínder, se enredó con que sí se estaba investigando, pero no se estaba investigando lo de los 2.7 millones de dólares, que si era cosa de la Procuraduría General de la República, que si era de la local a su cargo, total una comedia de enredos de la que no quedó nada claro.
Para acabar de complicar las cosas, y ante la inactividad del gobierno del estado de Coahuila para recuperar un dinero del que no encontraban ni los documentos probatorios de la desviación de recursos públicos, ni tampoco rastro de la triangulación hecha para que el dinero saliera lavado, planchado y almidonado, los panistas quisieron llevar agua a su molino.
¿Cómo?, ah, pues si el gobierno priísta de Coahuila actual, haciéndose cómplice de los dos anteriores, no reclamaba el dinero, ellos en denodada defensa de los intereses del pueblo coahuileño, sí que lo reclamarían, y allí los tiene, queriendo ganar votos a través de devolverle a las arcas gubernamentales una bonita cifra de dinero que ellos no reconocían ni como suyo ni como si se les hubiera perdido.
Las cosas debieron ponerse color de hormiga roja en las más altas esferas de la burocracia estatal, donde un día sí y otro también se tronaban los dedos ante la falta de recursos económicos ya ni siquiera para hacer como que hacían obra pública, sino para financiar las más elementales funciones de gobierno y el puro gasto de operación, ¿y encima tener que decir: ese dinero no es mío?
Si es vox populi que la mano izquierda roba lo que hay en el bolsillo derecho, ¿y tener que negarse a pelear por un cheque de cincuenta millones de pesos?, eso los ha de haber hecho sudar sangre.
Pero la verdad es que no había otra opción, pues aceptar que se habían pelado esos dineros era abrir la proverbial Caja de Pandora, darle armas a todo el que sospechara con razón de que de la secretaría de finanzas sale lo que sea, aunque hayan firmado con la mano derecha en vez de con la zurda.
El tema dio de sí, no sin antes dejar la credibilidad de todos los que se atrevieron a declarar, por los suelos, de vez en cuando era retomado por los medios de comunicación, como eco de las noticias que llegaran de San Antonio Texas, pero no fue hasta ahora que el gobernador Moreira tuvo que entrarle al jueguito de las declaraciones.
Sí, lo que no se hizo antes, ahora sí se hará; lo que se había dicho que no había motivo para investigar, ahora resulta que sí hay motivo, y que aunque las pistas estén, unas desaparecidas, otras secas, otras incineradas y otras podridas, están dispuestos a investigar lo que haya menester, y si lo que no aparecía, ahora sí lo encuentran, a saber, evidencias de que lo perdido sí era y es de los coahuilenses, pues se interpondrá lo que haya que interponer, demanda, reclamación, lo que sea.
¿Cómo tomamos los ciudadanos el hecho y las palabras de que durante más de tres años no movieron un dedo, como no fuera para esconder el fraude, y ahora dicen que sí lo investigarán?, luego de ver muchos programas de policías y ladrones todos sabemos que a eso se llama encubrimiento, complicidad, obstrucción de la justicia, y otras lindezas, pero que en una palabra es aceptar el robo al dinero del pueblo.
A Jorge Torres sí le duele la pérdida de ese dinero, pero hay que reconocer que lo que fácil se roba, fácil se lo roban, y más, tiene que reconocer que es como quitarle un pelo a un gato roñoso, lana tiene de sobra, y esa no se la han ni encontrado, ni señalado, mucho menos incautado.
¿El gobierno estatal, Ismael, Homero, Zamorita y Rubén?, nomás haciendo el ridículo, cuando lo que les preocupa de veras es que si alguien encuentra la hebra… no vaya a conducir directamente a sus mercedes, y es que al final de cuentas son de los mismos.

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