Proyecto de Ley de Disciplina Financiera aparece con dedicatoria de Peña Nieto para detener el saqueo del gobernador de Coahuila.-
Todo se lo debo a mi manager y a la virgencita de Guadalupe, decían a punto de perder el conocimiento los boxeadores mexicanos, muchos de los cuales quedaban turulatos luego de la golpiza recibida en el ring, ah! pero por supuesto siguiendo las reglas del siempre citado marqués de Queensberry, y todavía más por supuesto, en mejores condiciones que en las que quedaban los perdedores… porque sépase que estamos hablando de los ganadores del combate, no de los que quedaron tendidos y que ni la cuenta de protección los pudo salvar.
Sería gacho decir que esta clase de actitudes son privativas de los boxeadores, no, son generales del pueblo mexicano del que aquellos son solamente los representantes que pegan más fuerte y que más aguantan que se los surtan otros peleadores. Allí tiene usted a los políticos del sistema de grilla a la mexicana, estos sustituyen al manager por el presidente de la República, los más encumbrados, al gobernador, al secretario de estado, al presidente municipal, o a quien sea que haga las veces de superior y supremo dador de gentilezas en forma de dinero en efectivo o todavía mejor en especie, pues formados todos en la escuela de El Tlacuache Garizurieta: no pidas que te den… pide que te pongan donde hay, lo que más quieren es un nombramiento, que de lo demás se encargan ellos, más o menos como Rubén Moreira de la seguridad… y Coahuila que aparece en el mapa como territorio de este cartel, aquel grupo delictivo y el de más allá que se esté desmembrando o esté por venir.
Pero regresando a lo que decíamos, los políticos son agradecidos de dientes para afuera, y eso solo mientras no pase nada que rompa esa subordinación y amistad ficticias. Y es precisamente lo que está a punto de pasar entre el subordinado Rubén Moreira y su patrón declarado, Enrique Peña Nieto, presidente de la República y emperador omnipotente de todos los priístas y de los territorios que estos gobiernan. La cosa es un poco más complicada de lo que se pudiera pensar, después de todo, no faltará quien diga que Enrique Peña le debe primero la candidatura presidencial y luego el triunfo en las elecciones a Humberto Moreira, de hecho una de las leyendas urbanas favoritas de esta época es que la famosa megadeuda tiene su origen precisamente en el financiamiento por debajo del agua de la campaña del PRI a la presidencia.
Humberto mangoneaba los dineros del gobierno, y luego se las ingenió para llegar a líder del partido, lo mínimo que podía pedir el clan era, por un lado que no se investigara lo de la lana perdida, y segundo, que se rompiera con la regla no escrita que prohíbe dejar en el gobierno a un pariente, en este caso al hermano, que cumple las funciones de tapadera, si no a la perfección, para no salir él también embarrado.
Y a lo que veníamos, ahora que Enrique Peña Nieto está turnando al Congreso de la Unión la Ley de Disciplina Financiera para las entidades federativas, más de un gobernador de esos que se sienten virreyes en sus estados está sudando frío con la posibilidad de que les hagan buena, o mala, la creación de un buró de crédito para los gobiernos estatales, aparato burocrático que haría las funciones de sistema de alertas de deuda, que desde que la federación se ha puesto tan roñosa con eso de los recursos de las participaciones y los programas federales, es la fuente favorita de financiamiento sin supervisión de quienes detentan el poder ejecutivo.
El mentado sistema de alerta por principio de cuentas hará un juicio sumario de las entidades federativas, en función del nivel de endeudamiento que presentan, para pronto se les ubicará en cualquiera de las siguientes categorías, aquellos que tienen un nivel de endeudamiento bajo y estable, aquellos con una deuda que demanda observación de parte de las autoridades… y finalmente los estados de endeudamiento elevado, lo que sería la lista negra, en la cual indudablemente ocupará un lugar de vergüenza Coahuila.
Para que se retuerza de envidia Lito Ramos, Rubén y toda la burocracia, luego de que se apruebe la ley, los estados con endeudamiento estable podrán tener un techo de financiamiento de hasta el 10% de sus ingresos de libre disposición, los estados que están en la segunda categoría, no más de un 5% del mismo tipo de ingresos, ¿y qué cree?, los estados que como Coahuila de Zaragoza están en la olla, no contarán con un techo de financiamiento, y entienda esto como guste.
No solo eso, sino que el proyecto de ley prescribe que el gobierno del estado endeudado hasta las pestañas se verá obligado a firmar un convenio con la federación, estableciéndose en él obligaciones muy puntuales de responsabilidad hacendaria, algo que está totalmente perdido en Coahuila desde que Javier salió huyendo… o quizá más antes.
Otras buenas intenciones de la ley que se busca que el Congreso apruebe, es el establecimiento de un gasto en nómina a un 3% real o a uno indexado al aumento del PIB nacional, indicador que también será tomado como referencia para autorizar o denegar la contratación de deuda pública, medida que ha hecho mucha falta, pues durante las épocas de crisis los estados han abusado del financiamiento bancario para no ver afectado su tren de gastos… superfluos principalmente.
¿Cómo va pintando hasta aquí el proyecto de ley?, si parece diseñado por los peores enemigos de los gobernadores priístas, y con especial dedicatoria para el inquilino del palacio color de rosa, a quien parece que no le tienen demasiado cariño como para dejarlo que en materia de desfalco de las arcas gubernamentales, haga lo que le venga en gana. Ojalá que cuando aprueben el ordenamiento y cuando entre en vigor, con auxilio claro de la diputación coahuilense priísta, no sea ya demasiado tarde y el saqueo haya sido consumado.

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