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¿CUÁNTO VALES BANDERITA?

El gobierno desvió fondos públicos en hechos equiparables al fraude para beneficiar con millones de pesos a empresas de comunicación que ni siquiera figuran en el mapa.-

 

Por decenas, estas empresas facturan mensualmente al Gobierno de Coahuila. El saqueo es despiadado.
Por decenas, estas empresas facturan mensualmente al Gobierno de Coahuila. El saqueo es despiadado.

En estas mismas democráticas páginas, periodiqueros expertos en hacer talacha de fontanería, destaparon la apestosa cloaca de los pagos que el gobierno de la transparencia, el de Rubén Moreira Valdés, hacia a un muy selecto número de medios de comunicación, en lo que más de uno ha comenzado a sospechar, no de que se trate de lavado de dinero, que eso es un delito federal que practican las bandas del crimen organizado, sino en desvío de fondos públicos equiparable al fraude, toda vez que algunas de las empresas de comunicación beneficiadas con cantidades exorbitantes de dinero, ni siquiera figuran en el mapa de las que informan a la opinión pública.
El Demócrata ha ventilado las fetideces de esa práctica gubernamental este sexenio, de pagar facturas por encima de todo lo que es razonable y decente, por no decir que muy por arriba de lo que marcan los propios tabuladores de un gobierno que dice y presume que fiscaliza todo, del que todo es transparente, y rinde cuentas de todo. No es cierto, pero con esa agilidad mental que caracteriza a la camarilla enquistada en las oficinas del Ejecutivo, son ellos los que abren las puertas de la información, y a la hora de cerrarla, se dan los más tremendos machucones de dedos.
Lo de cuanto le pagan a los periódicos y estaciones de radio de Grupo Zócalo, Capital, y dos o tres dizque agencias que funcionan solo por internet, fue exhibido con facturas de por medio, lo cual no tendría nada de particular, después de todo el ciudadano de pata rajada no sabe y no entiende si cientos de miles o millones de pesos son muchos o pocos tratándose de “difusión” de información gubernamental, sobre todo porque los medios se empuercan de estar insertando en sus espacios campañas tan delirantemente tontas como las diseñadas por prensa de gobierno o los despachos de amistosos o familiares creativos que les trabajan, de no ser porque en la comparación… todos los demás salen perdiendo.
Seguro que sí, Zócalo tiene presencia en buena parte del estado, pero de que sea el medio más leído, escuchado o visto… hasta la aseveración ofende, a menos por supuesto que haya gato encerrado.
Dos que tres periódicos de mucho mayor circulación –como El Siglo de Torreón y Vanguardia de Saltillo– se han de estar preguntando ¿de qué privilegios goza Zócalo, Calibre y sus estaciones?, pero no tiene ningún caso hablar de lo que es secreto a voces, y cada factura, metida y pagada, no hace más que confirmar.
Más de un periodista de toda la vida ha visto con ojos cuadrados lo que le pagan a los tales medios de internet, medios que por supuesto no ve nadie, y en los que por un banner facturan más de cuatro millones de pesos mensuales, tanto talonear las noticias por décadas a cambio de poco o nada, para que a otros les paguen una fortuna ¿por nada?, aunque claro no es por nada, sin por ser quienes son los que consiguen los convenios, o como sea que se manejen, porque hasta esa nomenclatura convencional se queda corta.
Solo por curiosidad, anduvimos checando cuanto es lo que cuesta, se cobra y se paga por la publicidad en Internet, encontrando cosas tan curiosas y simpáticas, como que no se trata de llegar a tocar la puerta y decir que tiene una página con super contenidos, lo mínimo, pero así lo elemental que se pide es, el número de vistas de la página, eso para comenzar, y en segundo y muy cercano lugar, el número de clicks que los visitantes de la página, le dan a los vínculos de publicidad, en este caso de propaganda gubernamental. Si le decimos por ejemplo que medios nacionales como Milenio o El Universal, calculan su oferta en función de miles de clicks, por los cuales el cliente paga cantidades bastante módicas, ni de a centavo por click, digo, para que convenga, ¿cómo se compara entonces Zócalo, o los portalitos de internet, que más parecen los arcos de la plaza de armas, por los personajes que se ocultan tras ellos?
Hay, claro, planes de publicidad, lo que acá en Coahuila pomadosamente llaman “multimedia” para enganchar al cliente, pero hablando en concreto de propaganda en Internet, nos topamos con que por ejemplo hay un plan “específico, que ofrece la inclusión en cualquiera (pero solamente uno) de los buscadores más usuales, los presupuestos en dólares van de los cinco, sí cinco, hasta 52 dólares, en el que Google cuesta $14, Yahoo 52 y MSN $28. Hay planes básicos, 1 y 2, el primero de los cuales es de 120 dólares y el segundo 190, pero ¿cómo el gobierno del Estado, aun endeudado como está más allá de toda redención, va a conformarse con algo que no sea tan lujoso como ellos creen que lo valen?, nada de básico para ellos, para eso está el plan preferente, con tres niveles, llamemos al primero gato que cuesta 340 dólares anuales, al segundo gaturro que cuesta 660 y el último angora, que es de 850 dólares.
Y bueno, para los clientes super guau, y que a lo mejor les llamaría la atención por su nombre y por recordarles la clasificación de deuda AA, es de 1,120 dólares, y le ofrece, como ya se imagina, el sol, la luna y las estrellas.
Tome el más caro, de 1,120 que ofrece una cobertura del 91% del total de la audiencia en México, Latinoamérica, Estados Unidos, Canadá, Europa y Asia, todo por la módica suma de 20,160 pesos al tipo de cambio de 18 pesos por dólar, que a como vamos, no tarda en cotizarse y para que siga vigente el dato.
Con esa lana, el gobierno del estado que presume que en Coahuila sí se puede vivir bien, estaría mejor posicionado que Facebook o Twitter, ¿y que le ofrecen y le entregan a cambio los portalitos de David Aguillón, Pepe Vega y prestanombres que les acompañan a cambio de un banner de hasta cinco millones de pesos?
Quede la pregunta en el aire para cuando la función pública, fiscalización y rendición de cuentas, la auditoría superior, o quien sea con autoridad para hacerlo, se ponga a revisar esas cosas…

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