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EL PETATE DEL MUERTO… RECICLADO

*** si se ponen a escarbar en el CERESO de Piedras Negras puede que encuentren tantos o más cuerpos que los que se supone que hay en el Hotel La Torre acá en Saltillo…-

*** «… aquí en tierra de dinosaurios todo es mega: el megadistribuidor vial, la megadeuda, el megafraude, la megafuga».-

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En la inmensidad de los terrenos del CERESO de Piedras Negras ¿han escarbado en busca de cuerpos de víctimas de la «delincuencia? 

Ya de plano no sabemos qué ha pasado con la política y con los políticos en este país donde decían los teóricos de la rex publica que la forma era fondo, ¿qué fue de las reglas no escritas, de aquel sistema monolítico?, nada, hoy de plano no queda nada de aquel consejo que daba Gustavo Díaz Ordaz a todos los aspirantes a vivir de la polaca: siempre te irá mal por algo que digas, nunca por algo que no digas.

¿Cuándo comenzó la debacle del sistema político a la mexicana?, difícil decirlo, quizá fue cuando Jorge Carpizo convirtió la Procuraduría General de la República en la Jaula de las Locas, y luego hizo el berrinche de la vida queriendo renunciar a la Secretaría de Gobernación dizque “porque el que se enoja pierde”; o fue cuando un diputado reveló su verdadero ser poniéndose una máscara de cochino para un informe de Ernesto Zedillo, y de allí fue todo de bajada con la presidencia de Vicente Fox convertida en teatro de variedades, para, eso creemos, no recuperarse ya nunca.

Tal vez por eso ahora los politiquillos de todas las estofas se sienten con el derecho de decir cuanta barrabasada les venga en gana, que al final de cuentas, nadie los va a llamar a cuentas, jamás les van a exigir responsabilidades.

Lo que ha pasado en Coahuila en este sexenio es demostración más que vergonzosa del pésimo manejo que tienen los gobernantes de lo que debería ser la información más delicada, siendo lo verdaderamente sorprendente que no haya manifestaciones masivas para exigirles el pago de acciones, omisiones y complicidades.

Probablemente sea esa falta de respuesta del pueblo, por no rastrear la posible presencia de trastornos sicológicos, porque de plano no encontramos una explicación al por qué el gobernador Rubén Moreira Valdés corre tantos riesgos haciendo declaraciones y confesiones que si acaso había pedido alguien, con ignorarlas le hubiera bastado a cualquiera, y quede claro que aunque la tónica sexenal se pueda sintetizar en el muy machito “de la seguridad me encargo (o me sigo encargando yo), aquí el valor no tiene nada que ver.

A ver: ¿Qué sentido tiene la declaración hecha por el gobernador de la presunta, probada, documentada o inventada masacre al interior del penal de Piedras Negras, negra piedrita en el zapato de la administración pública estatal, que a lo visto sigue rebasando con mucho la capacidad de lidiar con las bandas del crimen organizado?, cierto o falso el hecho y la existencia de un “maxiproceso” para resolverlo, si algo pone de manifiesto este asunto es que todo el rollo que han sostenido a lo largo de los cuatro años que lleva el sexenio de que Coahuila es el estado más transparente, el referente nacional en acceso a la información pública, no es más que palabrería vacía, pues en este caso concreto no solamente se obstaculizó el acceso a información que alguien hubiera solicitado en ejercicio de su derecho, sino que se ocultó y calló, hasta que la propia autoridad consideró estratégicamente oportuno soltarla, o hasta que se les quemaban las habas por volver a ocupar los titulares de los medios de comunicación, no importa con qué o por qué, ni tampoco con qué consecuencias.

Es un poco o un mucho el caminito seguido con el caso de la masacre y las desapariciones del municipio de Allende, del cual primero se le dio una importancia mayúscula, para terminar minimizándola y de vez en cuando sacan a relucir algún dato microscópico de que se está buscando y girando orden de aprehensión contra dos o tres chalanes que supuestamente habrían participado en la cuestión.

Lo hemos dicho en este mismo democrático espacio, si Andrés Manuel López Obrador, los anarquistas, los partidos de oposición, las comisiones de derechos humanos, la ONU y demás, no han hecho escándalo por lo de la matanza de Allende, es por la falta de datos sólidos y por la sospecha de un montaje.

Y si a algo huele lo de la que se ha manejado como “masacre del penal de Piedras Negras” es precisamente a otro montaje, más de orden mediático que otra cosa del gobierno del Estado, uno que recoge diversos retazos de medias verdades para armar algo que tenga apariencia de verdad.

Está por supuesto el asunto de la “megafuga” de reos del CERESO de Piedras en septiembre de 2012 (se fija como aquí en tierra de dinosaurios todo es mega: el megadistribuidor vial, la megadeuda, el megafraude, la megafuga) según los datos que dieron a conocer, la masacre, que califica como tal sino que fue de a poquitos en poquitos, habría tenido lugar entre 2008 y 2011, los 131 reos que se escaparon, tanto los que siguen libres como los que recapturaron antes que los mataran, habrían regado el tepache por todos lados de que el penal de Piedras servía de base del crimen organizado, de paredón y quién sabe si hasta de fosa clandestina, pero de esto nadie dijo ni pío, simplemente no es creíble que el secreto se hubiera guardado tantos años sin saberse una palabra.

Otra pieza de media verdad es la de los masacrados en Allende, a la que habría que agregar la de los miles de desaparecidos en el Estado. En el norte de Coahuila, particularmente en Piedras Negras, pero no exclusivamente, se ha excavado profusamente en busca de restos de desaparecidos por el crimen organizado, ¿nos van a salir con que nunca se les ocurrió cavar en los patios del CERESO, ni siquiera para buscar otros túneles?, si a esas vamos, capaz que si se ponen a escarbar encuentren tantos o más cuerpos que los que se supone que hay en el Hotel La Torre acá en Saltillo…

Y bueno, si de veras esta novelesca masacre hubiera ocurrido como se dice, ¿Dónde están las órdenes de aprehensión para todos los funcionarios, desde jefes de vigilancia hasta secretarios y gobernadores que permitieron el autogobierno en el penal, haciéndose cómplices de lo que fuera que sucedía dentro de él?

Como en el caso de Allende, esto seguirá con el feo tufillo de montaje hasta que no aparezcan los cadáveres de los supuestos ejecutados y hasta donde sabemos, no ha aparecido ni un hueso de los que utilizan en la cocina del penal para darle sabor al caldo para dar credibilidad a la versión, lo que nos lleva a preguntarnos ¿entonces de qué se trata, un desliz más del gobernador, una estrategia mediática construida con medias verdades y mentiras completas, o de veras hay algo que perseguir, y si es este el caso, cuanta gente que sigue medrando en el gobierno debería estar tras las rejas por complicidad por los tales hechos?, ah que Don Gustavo que nadie le hace caso de quedarse callados…

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