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Escribe: Héctor Barragán.-

El gran MURO.
Sería la magna obra de los primeros cien días de la nueva administración presidencial de los Yunaisteiteits, la construcción de un muro que adorne la frontera de ese país con el vecino suriano.
Por lo menos es de esperarse que así sea, dada la insistencia en el anuncio. Pero seguramente lo tendrá que financiar su propio gobierno, debido a las condiciones económicas de los dos involucrados, esto es, que norteamericanos cuentan con los recursos necesarios para realizar una obra realmente notable, digna y México carece de esos medios.
El costo de llevarla a efecto será de los vecinos más interesados en la obra y también soportar su impacto, porque será algo de enorme magnitud y México no dispone de medio alguno para soportarlo, porque su situación financiera es precaria, su capacidad de endeudamiento seriamente comprometida por muchísimos años y sin viabilidad real de remediarlo.
Deberá ser muy superior a la muralla China, obra milenaria y de grande prestigio mundial, obra interesante y con notable valor estético. Ser más efectiva al mismo tiempo, porque la mencionada dejó de tener utilidad hace tiempo.
También tendrá que resultar más efectiva que las de los Ghetos, que permitió diversas filtraciones tanto cuanto fallas en el cumplimiento de su objetivo.
Dada la edad de la humanidad, seguramente no deberá perjudicar a los seres humanos del sur, ya que no se proyecta con finalidad parecida a las instalaciones de Treblinka, versión inmediatamente posterior a la instalación de Varsovia.
Ni tendrá, necesariamente que parecerse al muro de Berlín ni a la cortina de hierro, tan criticada al mismo tiempo que inoperante e impopulares.
Pero de que seguramente terminará por construirse, parece todo un hecho y que será grandioso, lo será, como que lo proyecta un Presidente que será un gran estadista, que llevará a su país a niveles superiores, que puede lograrlo, aunque su política general difiera del original liberalismo y doctrinas neoliberales cultivadas por los tecnócratas desde hace unas cuantas décadas.
La erección del monumento muro de los estadounidenses, generará grandes beneficios por la derrama de miles de millones de dólares erogados en materiales, en salarios, en dividendos.
Servirá para evitar que los capitales del norte se fuguen al sur y facilitará el regreso de fortunas a su país, acompañando a las gigantescas empresas transnacionales con base en el país septentrional del continente.
No más dineros norteamericanos favoreciendo a los migrantes que entren sin papeles ni inversiones en el extranjero para mitigar la dolorosa miseria en lugares alejados de la patria original y generosa que son los Estados Unidos de Norteamérica.
OTRO PRESIDENTE.
Las elecciones en el vecino país mostraron diversos aspectos de interés, que pudieran constituir enseñanzas para los políticos nacionales y quienes los sustentan, que es el respeto de esta colectividad.
En primer lugar, el modo electoral, totalmente distinto, los partidos designan delegados por entidades, quienes se manifiestan a favor de sus candidatos, pero cada entidad, loe elige y el que tenga mayoría absorbe la totalidad de los votos de los delegados. El ganador de todas las entidades será el electo.
Los votos individuales, son de segunda importancia, tan poca, que si es diferente al resultado de los delegados no se toma en cuenta. Esto es importante, porque evitará al optarse por ese sistema, los gastos de publicidad, que en el caso mexicano es demasiado dinero que se destina a cuestiones menos importantes que muchas otras.
Los comentaristas mexicanos se dedican a publicar méritos y defectos de los candidatos norteamericanos, sin detenerse a considerar que esos aspirantes llegarían indefectiblemente a cubrir aspiraciones y necesidades de su pueblo, sin importarle el resto de la humanidad, lo cual en principio es legítimo, totalmente válido.
Críticas severas que en el caso de los triunfadores, podrán perjudicar los intereses de este país, que es quien debe cuidar de su prioritario destino, o por lo menos de no favorecerlos u obstruir el trámite de sus intereses comunes.
Por ejemplo, el bracerismo es un asunto importante, pero corresponde a México evitar el tránsito de indocumentados, que tiene derecho a perseguir el país vecino. Aquí se deben generar los empleos necesarios para los mexicanos, los cuales sitios laborales, generosos o justicieros en sus condiciones para las aspiraciones legítimas de los nacionales. Nadie más resolverá este asunto, salvo que necesite más mano de obra de la que dispone, pero esta no deja de ser eventual y aún peligrosa.
México tiene que mantener el orden en su territorio, evitar las manifestaciones de inconformidad porque grupos de profesores, no tengan un empleo, o los demás grupos de profesionales que han invertido grandes esfuerzos y considerables sumas de dinero y tiempo para conseguir su calificación.
Debe igualmente resolver sus problemas de tenencia de la tierra, asunto administrativo en el que se han gastado décadas y miles de millones de pesos en engorrosos trámites, algunos de los cuales llevan décadas sin solucionar.
Este país y ningún otro, debe solucionar sus problemas económicos, pagar sus deudas, distribuir su presupuesto de modo que se atiendan sus cuestiones básicas, fundamentales, de importancia real.
Evitar invariablemente que los ingresos propicien los despilfarros, el atesoramiento desmedido, la acumulación de fortunas y los gastos improductivos, superfluos, de lujo.
Conseguir que las inversiones deriven en muchos empleos y en producción de las mercancías que el mexicano en general necesita, alimentos, vestido, hogares, diversiones.
No van a resolver la problemática los automóviles de lujo, las casas elegantes y excesivamente grandes, pero si los créditos al campo, asistencia técnica y profesional a las actividades productivas, apoyo financiero recuperable, en vez de dádivas con maduración en las siguientes generaciones.
Los programas de apoyo económico sin recuperar lesionan la dignidad humana y fomentan la irresponsabilidad en tanto la eliminación de las actividades improductivas a base de asistencia técnica y financiera, responsable, eliminan la miseria y la pobreza de manera natural y humanitaria, sin necesidad de aumentar burocracia.
Estados Unidos necesita tecnología para ahorrar salarios, México requiere más fuentes laborales y menor énfasis en los medios modernos de trabajo.
Los mexicanos tienen que seguir pensando en conservar sus materias primas para aplicarles la mayor cantidad de procesamiento, de salarios de mexicanos, de utilidades para nacionales, para los que habrá que recuperar el agua, los minerales, los energéticos, y darles comercialización profesional, administración eficiente, tecnología propia o comprada cuando no sea factible generarla.
Luego que las elecciones sean para este país, estas consideraciones semejantes habrá que hacer antes de emitir los votos, para un mejor congreso, reducido, eficiente, menos dependencias burocráticas federales y estatales… sobre una larga lista.

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