Aquellos Tiempos.-
Miguel Ángel Genis Guzmán.-

Para muchos aficionados al Rey de los Deportes no ha habido en la Liga Nacional un primera base más fino y elegante que el tremendo zurdo de los Gigantes de Nueva York de la década de los treinta, el grandioso Bill Terry, que comparte ahora ese honor con el explosivo cañonero del mismo club, WillieMaccovey que brilló intensamente con el mismo equipo en las décadas de los sesenta y setenta, cuando los Gigantes ya tenían como casa la ciudad de San Francisco. En la Liga Americana, el más grande en esa posición, ha sido si lugar a dudas el “Caballo de Hierro”, Lou Gehrig.
Terry fue el último bateador de la Liga Nacional en batear arriba de 400 puntos de porcentaje, cuando en 1930 logró el truco con el impresionante promedio de 401 durante la temporada, hazaña que muy pocos peloteros logran realizar en el beisbol donde actúan magníficos lanzadores y los fanáticos exigen demasiado a sus ídolos.
Bill jugó con los Gigantes de Nueva York por más de 15 años, primer bajo la dirección del gran mánager John McGraw en la década de los veinte y más tarde sustituyó al “Pequeño Napoleón” en el timón de los neoyorkinos y los llevó a la serie mundial en tres ocasiones. Sus compañeros lo tenían por un auténtico líder y él les respondía con su gran calidad cubriendo la primera almohadilla y dirigiendo al aguerrido equipo.
Durante nueve años seguidos, Billy Terry bateó porcentajes superiores a los 320 puntos, algo realmente grandioso para aquellos tiempos y para la era moderna del juego que más apasiona a los norteamericanos y a los aficionados de América Latina, lo mismo que a los japoneses. En ese tiempo, seis veces consecutivas conectó más de 200 imparables.
Fue electo el Jugador Más Valioso de la Liga Nacional en 1930, cuando brinco la marca de 400 puntos de porcentaje y conectó más de 200 inatrapables. Además, posee el más alto promedio para un bateador zurdo del siglo XX en la Liga Nacional, al dejar el fantástico.341 de porcentaje de por vida.
En 1924, jugó su primera serie mundial bajo las órdenes de John McGraw alternando el primer cojín con el veterano George Kelly, quien al siguiente año dejó la titularidad definitiva al fenomenal bateador y magnífico estilista con el guante. En ese su primer Clásico de Otoño que ganaron los Senadores de Washington por cuatro juegos a tres, Terry conectó un cuadrangular y alcanzó el gran promedio de 429 puntos en los cinco juegos en que participó.
Billy Terry nació en la ciudad de Atlanta Georgia, el 30 de octubre de 1898. Desde pequeña edad se apasionó por el beisbol y jugó todas las posiciones, incluyendo la receptoría y las paradas cortas. Al ir avanzando en su juego, lo ubicaron en la primera almohadilla y en los jardines, brillando en ambos lugares. Finalmente se decidió por la primera base convirtiéndose en excelente defensivo y en un poderoso bateador.
En el mes de junio de 1932 sustituyó al “pequeño Napoleón” en el timón de los Gigantes y conquistó el campeonato de la Liga Nacional en tres ocasiones; las dos primeras como mánager jugador y la última solamente como timonel de los neoyorkinos.
En 1933, su primer año completo como mánager conquistó el banderín de la Liga Nacional y los Gigantes se enfrentaron a los Senadores de Washington en la serie mundial a quienes derrotaron por cuatro juegos a uno. Terry dirigió el equipo y cubrió el primer cojín, bateó para 273 puntos y conectó 213 cuadrangular, Su primera experiencia como timonel en los Clásicos de Otoño, fue un rotundo triunfo sobre el equipo de la capital federal de los Estados Unidos de Norteamérica.
Tres años después, los Gigantes, con Billy Terry en el timón se enfrentaron a los Yanquis de Nueva York y cayeron en seis juegos. Fue la última presentación del tremendo zurdo en una serie mundial como jugador bateó porcentaje de 240 al conectar seis imparables en 25 turnos al plato.
Al año siguiente, en 1937, Terry volvió a saborear el triunfo al conquistar con los Gigantes el campeonato de la Liga Nacional. En esa ocasión, los despistado Yanquis los derrotaron en la serie mundial por cuatro juegos a uno. Es que ganarle a los poderosos “Bombarderos del Bronx” en esa época, parecía casi imposible.
Billy Terry tuvo una larga vida, murió en Jacksonville, Florida el 9 de enero de 1989, dos meses después de haber celebrado sus 90 años. En ese lugar, el tremendo zurdo ocupa un lugar que supo ganarse a pulso.

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