PEMEX, décadas de falso orgullo

NOTICIAS DIVERSAS.-

Por: Héctor Barragán.-

SIN GASOLINA.

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Ahora resulta que la otrora poderosa empresa petrolera, la flamante PEMEX no tiene fuerza para abastecer las necesidades de combustible petrolero, sino que solamente cubre la mitad de cuanto se requiere, solamente gasolina. Porque de gas natural, luego de casi una eternidad de quemarlo al aire libre, para evitar catástrofes por incendio o envenenamiento, que ya han sucedido, después de tanto tiempo, no se purifica ese gas sino que se exporta para ser desulfurizado, purificado, generando salarios y ganancias a países y trabajadores extranjeros.

Décadas de falso orgullo y vana presunción, con la petrolera, que no avanzó por ella misma en tecnología, en productividad y eficiencia, no obstante erogar millones y más millones en materias relacionadas con esos objetivos indispensables.

Se presumía constantemente de ingresos gigantescos por exportaciones y fortunas enormes regaladas como subsidio al pueblo de México para industrialización… que no ha llegado sino en la forma y financiamiento de capitales extranjeros.

Instituto petrolero y plantas petroquímicas que jamás se desarrollaron o fueron regaladas para que otros las explotaran.

Y jamás se dejó de exportar petróleo crudo, el que contiene el mínimo de valor agregado, ante la virtual ineptitud de industrializarlo, cuando otros países lo requieren para hacerlo más útil y caro.

Pero la gasolina y el diesel, entre otros productos petrolíferos, han visto crecer su demanda constantemente, de modo que a la fecha representan la mitad del consumo nacional.

De manera que a cualquier persona le resultará absurdo considerar la práctica de vender materia prima y comprar mucho más cara, la producción industrializada.

Cuestión de administración racional es mejorar las condiciones de producción, de abatir costos, aumentar calidad, evitar desperdicios, eliminar costos absurdos como desperdicios, exceso de mano de obra, pago de regalías sin suficiente sentido, etc.

IMPUESTOS ENREDADOS.

Hablando de gasolinas y similares, es pertinente reconocer que la Secretarías de los impuestos y el endeudamiento se pinta sola para enredar la cuerda. Al ellos solamente se les ocurre establecer 90 precios diferentes para los 3 combustibles principales,  a lo largo y ancho de toda la República; para completar el cuadro, se podrán modificar diariamente, por supuesto todos y cada uno de ellos, sin considerar que no hay monedas de baja denominación para cubrir las distintas fracciones.

La primera idea genial sobre la materia, fue el aumentó de 20% que estuvo a punto de causar una revolución y que por más que aleguen los autores, fue capaz de provocar una explosión inflacionaria. Acertó al suspender el segundo aumento, aunque fuera por unos cuantos días.

Tiempo suficiente para pensar seriamente en lo absurdo de tantos precios, pero que podría o debería servir para reconsiderar el impuesto del IEPS, de producción y servicios a la gasolina, por el doble  por lo menos, ya que falta información de cómo integrar esos precios, gravamen que empalman con el IVA que iba a ser milagroso, resolutivo de las carencias fiscales de los gobiernos federales, estatales y de municipalidades, según pregonaron en los tiempos de Lolita, Dolores y el Secretario David Ibarra Muñoz.

Porque pensar en simplificación fiscal, tipo Estados Unidos, para que la maneje toda persona, aunque no tenga preparación de contador público que no siempre basta Para comprender lo que hace y dice que hay que hacer la SHCP, dicho con la mayor modestia y sin segundas intenciones.

Y aquel enredo recuerda otros, como que el SAT filial de SHCP, investiga movimientos bancarios de poca monta, que no se refieren a negocios o ingresos adicionales, como es sencillo deducir y embarcar a los afectados en trámites, papeleo y vueltas con los cuales hace trabajar a los ciudadanos, sin respeto a la Constitución que dice que nadie puede4 obligar a nadie a realizar un trabajo sin ser enumerado.

Cuando lo sencillo y productivo para hacienda sería vigilar los movimientos importantes de dinero, unas cuantas cuentas, que les res tribuirían grandemente, porque ellos se refieren a la gente que posee el 90% de la riqueza y percibe igual proporción de los ingresos totales del país. Dirán y con razón, que así les reduciría el trabajo proporcionalmente y con ello crearían una desocupación gigantesca en el país… pero ese es otro problema, el dar empleo productivo a tanto personal calificado, es algo muy serio.

Por otra parte, la información de los generadores más importantes de recursos, serviría para diseñar un sistema fiscal productivo suficientemente, sencillo y equitativo.

Tanto será así que no requerirán sistemas o prácticas confiscatorias a contribuyentes, hasta llevarlos al fracaso económico, como les ha ocurrido con Pemex.

El malestar público por el gran aumento en los precios proviene de que no hay programa empresarial por mejorar la eficiencia, abatir costos, ante la conseja popular de que Pemex produce sus combustibles con el triple de trabajadores que otros países y por ende son caros; igualmente, las noticias reiteradas de los robos a la empresa, tan considerables como que son varios miles de millones de pesos por año y desde hace muchos, sin que le baste tanto personal para controlarlo. Además, varias de estas últimas notas, hablan de que los robos se fraguan desde dentro de la empresa o con la complicidad de gente importante.

Existe otro problema que no se ha contemplado, la amenaza al combustible, cada ocasión, aún diaria, en que suba el precio internacional del petróleo, a lo que se acumula el aumento de las gasolinas importadas- En el caso contrario, al descender los precios petroleros, no se podrán reducir en lo local, por la producción nacional cara… Y ¿De dónde sacará el gobierno dinero para atender sus asuntos, que ahora cubre con las “ganancias” de Pemex?.

Durante varios decenios la paraestatal se manejó con una sola dirección y solo recientemente inventaron la división en varias empresas especializadas, con el resultado de que se multiplicaron los problemas, la insolvencia, la ineficiencia. La burocratización aseguran que existía, pero multiplicaron sin bases, la de alto nivel y remuneraciones.

 

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